La Verdad

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Categoría: politica
Pesadilla antes de navidad

 

 

 

Sueño con un coche oficial. Los conozco. La rutina del chófer, su vida sacrificada pero sencilla como el padre de Sabrina, aquella película maravillosa de Audrey Hepburn. Sueño con la Gran Vía madrileña en plena Navidad. La añoro como se añoran las mañanas bellas. Ese chófer planta su calabaza-carroza en la puerta del Primark. De ahí sale Soraya que no, no es una princesa Disney, es la vicepresidenta de un país llamado España y donde ella se persona con toda su autoridad para comprar tres cuartos de kilo de pijamas, bragas, tazas, purpurinas, velas, suéters, vaqueros y complementos. Allí se compra la ropa al kilo, soy usuaria habitual.

Los defensores de Soraya diréis que no es para tanto la cosa, que a Diana de Gales le cerraban Harrod’s. Sí, pero no paraba el tráfico y Mohamed Al-Fayed decidía en su espacio privado lo se le antojaba hacer.  Diana compraba bragas —más caras, es de suponer— pero no imponía a los londinenses su superioridad, ni se saltaba básicas normas de tráfico.

Disney me repite desde su tumba: sueña, sueña y diversifícate, mujer. Vale, vale.

Hace ahora 50 años de su muerte. Murió joven.

Fumabas demasiado, Walt, pero ¿Quién quiere vivir para siempre? Te dio tiempo a todo: recibiste palizas de niño, repartías periódicos aterido de frío y casi descalzo, hiciste 81 pelis, ganaste 22 Oscar, creaste dos parques temáticos. Para todo eras un exagerado y tu factoría es el segundo conglomerado mediático más importante del mundo según Forbes. Pero Walt, qué repelente era Blancanieves, por todos dioses. Presumo que se parecía a la novia más frígida que tuviste. Y qué forma de cambiar las historias. Fuiste el inventor de la globalización y de la corrección política. Lo sabías mejor que nadie. Un buen final siempre es rentable en taquilla.

Walt se da la vuelta y me topo al cruzar la esquina con un desfile de Moros y Cristianos de la ciudad de Murcia. Están muy cabreados. Unos seguidores de Trump han subido una foto suya a Twitter y dicen de ellos que son un alzamiento neonazi. Más de 5.000 retuits de los homófobos de la américa profunda. Hay que joderse. Murcia siempre tan mal parada.

El karma de twitter se cumple inexorable. Ya lo califican de herramienta del odio. Nadie lo quiere comprar. Si dejas que tu casa se convierta en una taberna medieval, en un espacio divulgador de libelos y sin finales felices esto es lo que obtienes.

En mi sueño he llegado a la ciudad Alepo a punto de ser evacuada. Las imágenes son desoladoras. Nada queda de su antiguo señorío. Todo es polvo, cenizas, retransmisiones de civiles que narran al mundo su horror. Están a punto de morir, aterrorizados. Cruz Roja llega muy tarde.

En mi sueño, la ciudad de Murcia está bonita, con sus luces de Navidad, y su frío y su olor a dulces tradicionales, y sus niños con naricitas rojas, gorras y bufandas. De pronto, una tromba de agua lo apaga todo. Nos acongoja la fuerza de la naturaleza.

He restado del paisaje a algunos matones impresentables que pegan por deporte. Pienso en el karma, en los empresarios que permiten que sus negocios se conviertan en vulgares tabernas medievales. En la chulería apestosa que destilan.

Entre los escombros de la guerra, las princesas de pacotilla, el matonismo y la estulticia de la incultura homóbofa, me pregunto cómo se las maravillaría Disney para encontrar un final feliz.

Pese a todo, estas fiestas tendremos el perfume de la vida, abrazos de nuestros amigos. El beso de algún antiguo amor, veremos reir a nuestros hijos y nos sentaremos alrededor de una mesa, o de muchas. Y daremos gracias porque somos muy afortunados.

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Mundo público, mundo privado

¿De quién es la calle? Menuda pregunta.

El espacio público siempre genera controversias. Todo es un quítate tú para ponerme yo.

Los ciudadanos de Venecia se han levantado contra los turistas. Están hartos. Todo gira alrededor de ellos, dicen. Es casi imposible comprar una simple barra de pan. No hay súper mercados, sólo restaurantes. Conseguir un alquiler normal es muy complicado puesto que los propietarios prefieren rentar por semanas a los visitantes que vienen de fuera. ¿Qué sucede? Que cada día Venecia es más un parque  temático y menos una ciudad viva. Lleva camino de convertirse en un gran decorado. ¿Pero qué sería de Venecia sin los turistas?¿Y de los venecianos? ¿No son ellos mismos los que han propiciado este sistema perverso?

Este mismo debate se repite cada año en la zona del barrio gótico de Barcelona. Los capitalinos ya no quieren ir por allí porque se ha convertido en un conglomerado de tiendas de souvenirs, “paquis”  que venden cerveza por las calles y hordas de turistas con sus guías ¿Quién ha propiciado eso? ¿No es acaso tampoco un beneficio económico para la propia ciudad?

Son casos distintos pero un ejemplo nimio de la controversia que ocupa siempre el espacio público en Europa. Si se peatonaliza una zona todo son enfados y malas caras pero, con el paso de los años se nos olvida y nos parece bárbaro que la plaza Belluga y todo el centro de la ciudad de Murcia permanezcan despejados de vehículos

El espacio público es de todos. Todos creemos tener derecho sobre él porque es nuestro paisaje de fondo, el decorado de nuestra vida, de nuestros días y cualquier cambio nos afecta. Pero entendedlo. Nosotros no importamos nada porque nos moriremos y el paisaje de fondo—transformado—seguirá ahí para darle color a otros personajes en el gran teatro de la vida.

¿De quién es el espacio privado?

Ay, amigos. Aquí sí que deberíamos ser inflexibles. A pesar de estar en las redes sociales y que nuestra vida casi completa se pueda deducir consultando Google, hemos de ser siempre soberanos de nuestro espacio privado y defenderlo con uñas y dientes.

Cierto, tus fotos ya no son tus fotos si aparecen en Facebook pero el hecho de compartir parte de tus horas no le da derecho a nadie a inmiscuirse en tu vida completa. Uno puede ser gentil y atender a determinadas personas vía redes sociales pero —lo he experimentado— de ahí se pasa de forma inmisericorde a la invasión, incluso a conseguir tu teléfono móvil o llamarte a tu casa en días de fiesta y a horas intempestivas.

Mi hogar es mi santuario y si en algún momento he sido blandengue con estos pormenores, cada día me cuesta menos bloquear al personal y no me tiembla el pulso al colgar el teléfono,

La falta de respeto al otro es lo que ha llevado a los padres de Nadia a enriquecerse con su hija. Este ejemplo es ramplón pero no perdamos de vista otros padres de hijos talentosos. Este caso es peor aún porque esa falta de respeto se ha extendido a un sinnúmero de personas de buena voluntad y ocasionará un perjuicio grave a causas reales.

La falta del respeto empieza por una tontería: alguien a quien no conoces de nada te envía un whatsapp de carácter muy privado y puede acabar en tragedia.

La locura y la falta de respeto acabó con la vida de John Lennon hace ahora 35 años.

Todo no es de todos, o lo es pero para cada cual a su manera.

Lo privado  y lo público creo que merecen reflexión y debate en nuestros días.

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500 variedades del kiki

 

 

El marido de una amiga mía le regala zapatos. Pero no un par, sino varios de golpe. También lencería fina. A ver si aprendéis los demás.

Un modo de cuidar a la pareja es éste. Participar juntos en un juego. Él juega a comprarle zapatos y ropita como si fuera su muñeca y ella accede encantada a entrar en ese mundo. Y se divierten juntos. Que conste, que yo también accedería.

A lo que voy es que en el entorno de la pareja y las relaciones afectivas, amorosas y eróticas, lo lúdico es muy importante. Y nadie es sospechoso de ser raro porque le guste vestir a su chica. Incluso si le gusta ponerla de chico con sus propios calzoncillos y camisas.

Otra pareja que conocí tenían un hábito muy gracioso. En cada encuentro amoroso (vivían en ciudades diferentes y alejadas) él se quedaba las bragas de ella. A cambio, él —un personaje conocido— le tocaba ir a unos famosos grandes almacenes a comprarle ropa interior nueva…y retransmitirselo.

En muchas ocasiones. Un objeto, un fetiche como los zapatos, forma parte del ese ritual del cortejo y la seducción. Y así debiera ser una vez y otra. Las parejas mueren por falta de alimento, por falta de atención y de tiempo. Si una vez hubo amor, deseo, sexo y pasión, todo eso puede regresar, salvo que uno de los dos, o los dos al mismo tiempo, hayan cambiado tanto que ya ni se reconozcan.

A veces, es el mejor camino. La vida es hermosa y nunca se puede hablar de fracaso. Es una experiencia más. Mucho más positivo crear nuevos recuerdos continuamente con otras personas que vivir estancado en calendarios amarillos y fechas que se retrotraen a décadas atrás ¿Para qué?

La vida es rica. Y las parejas que juegan son las más saludables.

No he visto Kiki, la última película de Paco León, pero sé que analiza la excitación que provocan determinadas conductas ajenas. Las fantasías con el sexo violento, por ejemplo, son muy comunes ¿Estamos mal de la cabeza por ello? Ni hablar. A otros les encanta el sexo sucio y otros se excitan con ver a alguien dormido. Ni raro, ni normal, sino todo lo contrario.

Hace mucho tiempo que la Asociación de Psiquiatría Americana reconoce que no hay nada de enfermo en estas y otras querencias. Sólo se puede considerar patológico en el caso de que esa excitación y deseo cause malestar en la persona que lo siente y que las conductas involucren a otros sin su consentimiento, o que no estén en condiciones para poder oponerse a las mismas.

Los hay a los que les excita mirarse en un espejo (ipsofobia); desnudarse en la consulta de un médico (latrunodia) o ver a una chica inflar un globo y luego explotarlo (balloning).  La filia más peligrosa y que ha ocasionado más de una muerte es la hipoxifilia (impedir la respiración propia si es masturbación, o de la pareja).Lo más nuevo son aquellos que se excitan tocando las partes íntimas de un robot (robofilia) pero el catálogo conocido hasta el momento supera las 500 variedades

Y eso sin comentar las cientos de miles de fantasías que nos ponen. Es sorprendente encontrar en el libro “El jardín secreto” de Nancy Friday, la cantidad de mujeres que se excitan al pensar en sexo con otras mujeres, incluso con animales. Y la fantasía es efectiva, es decir, funciona, porque precisamente se queda en este terreno de lo no realizado e irrealizable.

Las mías van por otros derroteros y están más elaboradas. Pero es lo que tiene ser escritora y crecer viendo Poldark o Retorno a Brideshead. Ni raro, ni normal, sino todo lo contrario.

 

Imagen: diseño de Alma Bloom

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Los sosicandidatos

Urralburu está bueno. De hecho, es el único candidato a presidente de la Región de Murcia con un IFM (Índice de Follabilidad Masculino) aceptable. Con esto, no digo que votéis a Podemos. Sólo que hoy que toca votar me apetece meterme con la estética tan aburrida de los políticos. Hasta Urral es bastante conservador en su aspecto. El otro extremo es Pablo Iglesias, alias el coletas. Tampoco es eso. Si tuviera un novio con el cabello largo no resistiría la tentación de hacerle el brushing ochentero, las ondas imperfectas, o tirabuzones y caracolillos. Como si fuera mi muñeca Nancy de toda la vida pero con más pelo en todas las partes de su cuerpo. Y, ojo, que yo sé convencer a un hombre de hacer cosas inverosímiles. Vamos, que lo menos que he conseguido de algunos chicos es aplicarle el anti-ojeras, la base de maquillaje y hasta un poquito de rimmel.

Pero a lo que iba. Yo estoy algo harta de estas elecciones porque, salvo Rosa Díez, no veo mujeres por ningún sitio, sólo en las candidaturas de algunas alcaldías y esto sí que no lo podemos consentir en pleno siglo XXI. Además, lo dicho, que ellos van todos de uniforme. Camisa blanca, con o sin corbata, pantalones oscuros; o denim, o los clasicazos de toda la vida con pinzas. No he visto una chaqueta siquiera color camel.¡¡Pero a dónde iremos a parar!! Nos mataréis a todos de aburrimiento. ¡Cuánto daño están haciendo los asesores de imagen y de protocolo!. Los ponen a todos a dieta, los uniforman. Y Punto pelota.

Vivimos una España bipolar. La gente del pueblo está cabreada pero sabe divertirse. La gente del pueblo: o sea, usted y yo, a veces nos ponemos vaqueros, chaquetas informales y camisas con algún detalle que rompe la monotonía de la tela lisa, blanca, inmaculada sobre el cuerpo.

Queridos míos, sois más sosos que una mata de habas, que unas lentejas sin chorizo, que un pedo de Candy Candy.

Esta campaña electoral se ha caracterizado porque hemos tenido a los candidatos más en la calle que nunca pero ha faltado ese punto coloquial en la vestimenta. Uno no se puede ir a ayudar a los pescadores a faenar, querido Pedro Antonio, y no quedarse en mangas de camisa ni arremangarse un poco. Voluntad le has puesto pero te ha faltado ese punto castizo y deshinbido. Y Urralburu, tú que tan bueno estás, no te hemos visto jamás en camiseta y, eso sí, todo de marca, de la cabeza a los pies y siempre como un pincelico. Si es que ni te has despeinao. Ya te digo, hijo. Ni las greñas de tu compi, ni ese impoluto ser y estar. Que siempre parece que acabas de salir de la tintorería. De González Tovar defiendo sus canas. No entiendo el afán que tienen algunos por teñirse cuando el pelo blanco da luz a la cara y suaviza las facciones. Pero en la vestimenta, tres cuartos de lo mismo. No salimos del traje chaqueta si nos matan. Y de los otros que quedan no digo nada porque me repetiría y mi lema es no aburrir.

Ahora que se avecinan tiempos movidos, interesantes y plenos de retos y desafíos os propongo, aquí y ahora, que nunca abandonéis el sentido lúdico de la vida. Se puede ser un político honrado y trabajador (según mi abuela Micaela, así tenía que buscarme yo los novios)  y no perder esa vidilla, esa chispa, ese fuego y esa pasión que se presume de personas como vosotros, entregados a una vocación. A ver si este verano os veo a alguno con bermudas.

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Los motivos de Hillary

 

 

Circula un chiste sobre la ex primera dama: “cualquiera que se hubiese casado con ella habría sido presidente de los Estados Unidos”. Algunos hablaban de Hillary como Lady Macbeth por su papel de indiscutible de liderazgo  cuando su marido fue tanto gobernador de Arkansas como cuando ocupó el despacho oval. El 42 presidente de USA, en realidad, tenía dos cabezas. De hecho, al presentar su candidatura como jefe de Estado, ambos se ofrecían como dos al precio de uno. Votantes y también detractores se referían a ellos como Billary.

Hillary Clinton, ex secretaria de Estado de Obama, ex primera dama, ex senadora por el Estado de Nueva York y ex abogada de éxito indiscutible quiere ser presidenta.

Sería la primera mujer que consiguiese tal hito, no en balde, ha sido pionera en cientos de asuntos tras un currículum realmente abrumador. Fue la primera mujer en presidir el Legal Services Corporation (1978), nombrada por Jimmy Carter. La primera socia del prestigioso bufete donde trabajó, Rose Law. La primera estudiante que pronunció el discurso de graduación en Wellesley en sus años más jóvenes e inició una huelga de hambre estudiantil tras la muerte Martin Luther King, al que conocía y admiraba. Fue la primera dama y la secretaria de Estado que más ha viajado de cuantas han ocupado ese cargo. Y, por supuesto, fue la primera vez que una partenaire del presidente tenía estudios de posgrado y cuyo sueldo siempre fue mayor que el de su marido hasta que éste llegó a la Casa Blanca.

Lleva en política toda su vida. Ya a los 13 años ayudó al escrutinio de unos votos procedentes del Sur de Chicago donde encontró pruebas de fraude electoral contra el candidato Richard Nixon. Hillary pasó de su educación metodista y conservadora a abanderar los derechos civiles y el empoderamiento de las mujeres. También ha sido pionera en la defensa de los derechos del niño, sentando jurisprudencia en los Estados Unidos, asegurando que los tribunales deberían considerarlos capaces, analizando caso por caso, y no de forma unilateral hasta los 18 años como era usual.

Como cualquier mujer fuerte, la opinión sobre ella es bipolar. La adoran, la odian. Su Plan de Asistencia Sanitaria Clinton fue fuertemente atacado por los republicanos. Un informe de más de 2.000 folios que posteriormente le ha venido muy bien a Obama.

¿Por qué aguantó Hillary la vergüenza de una infidelidad tan pública tras el escándalo Lewinsky? Porque quería ser presidenta de los Estados Unidos, porque tenía visión de futuro,  porque es una corredora de fondo y nunca se va a rendir. En su autobiografía aseguraba amar más a su país que a su marido.

Esta incansable guerrera está a punto de cumplir los 70 años. Dicen que pasará por el quirófano para lucir mejor, que ha perdido peso. Los hay quienes recuerdan su portada en Vogue y las declaraciones de amor a su esposo: “Nadie me conoce mejor, nadie me hace reír como él: Después de todos estos años,  él sigue siendo la persona más interesante y plenamente viva que yo he conocido”.  Sin embargo, le dio calabazas a Bill hasta en dos ocasiones antes de casarse con él.

Hillary tiene una aplastante sabiduría y conocimientos para ser la primera presidenta. También cuenta con el apoyo de las Cámaras de Comercio y la Asociación de Jubilados de América. Tiene a un fuerte oponente, Marco Rubio, senador por Florida y a sus espaldas el desgaste de Obama y dos mandatos consecutivos demócratas ….Pero todo es posible.

Los motivos de Hillary son los motivos de tantas mujeres que pelean en un mundo aún todavía de hombres. Su victoria también sería la nuestra.

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Bares, besos y estrategias

¡Vivo sin vivir en mi desde que me he enterado de que el coletas ha cortado con la novia!. ¡La ideología ha podido con la pasión y la química!. Las imputaciones se han cargado de un plumazo a esta parejita tan mona que nos hacía creer en el amor. No importa que tú seas de Izquierda Unida y yo Pablo Iglesias: Podemos.
Pues no, no han podido.
En realidad, esta es una artimaña de columnista para que se enganchen al artículo. Los amoríos entre políticos me interesan lo mismo que la vida sexual de las ostras. Ahora, a lo que iba. Un amigo me contaba con tristeza estos días que la gente ya no se besa en los bares.
-¿Y eso?
-Porque es prácticamente imposible agenciarse un ligue de una noche.
¿La palabra ligue me parece tan antigua como a vosotros? El hecho es que no me lo dijo tal que así, quizá la antigua sea yo, pero sí que dio algunas claves de cómo está el mercado. Coincide en lo que comentan todas las mujeres: la cosa está fatal.
 Las señoras que vuelven a la vida social-amorosa — quizá después de un divorcio o de una relación larga— se encuentran completamente desubicadas, desmotivadas, incluso aburridas pero, chicas, os contaré por qué. Salvo casos excepcionales, un hombre de los de hoy se piensa muy mucho como entrarle a una mujer. Se lo piensa tanto y tanto que ya ni le entra.
Esto lo sospechaba porque en diez días que estuve en Los Ángeles ligué tanto como en diez años paseando por las calles españolas (ligar es un decir, hay hombres que te piropean, que se interesan por ti, que te quieren invitar a salir una noche, así sin más, si más conocimientos). La cosa aquí carece de toda naturalidad. Antes de dar un paso se monta una estrategia previa que puede durar meses. Pero, señores. Señores de cuarenta largos y cincuenta: ¡Hay que espabilar!¿Cúando darán el paso? ¿Cuándo no les quede otra que recurrir al Cialis para mantener una erección?
Mi amigo me seguía narrando algo inconcebible y es que las conversaciones de muchos adultos machos se parecen bastantes a las de algunas hembras adolescentes:
—Acho, le ha dado al “me gusta” en mi Facebook ¿Tú crees que querrá decir algo?. O: “el otro día me tropecé con ella por la calle y me dijo: a ver si nos vemos; ¿Tú crees que lo dijo por decir o en realidad quiere verme de verdad?”
Total, que se pasan las semanas en conversaciones bizantinas, diálogos de besugos e interpretaciones de signos.
La vida es más sencilla que todo eso. No tengáis  miedo a entrarle a una moza guapa pero tampoco os paséis de babosos. Si la tía te dice que no, no le busques dobles significados. Si le echas cojones y le acaricias el pelo y ella te suelta :”¡No toques! ¿Para qué tocas?” Es que no hay ni asomo, ni intención y lo mismo, si te pasas, te casca una colleja.

 

No me apena que el coletas corte con su novia pero sí que la gente no se bese en los bares.
Me encantaba aquella canción de Gabinete Caligari: No hay como el sabor del amor en un bar.

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Sobre el autor lolagracia
Periodista y escritora. Responsable de la empresa de Comunicación G Comunicación Creativa, gestora cultural columnista de La Verdad de Murcia y colaboradora de Onda Cero Murcia

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