La Verdad

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Camas apestosas
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Lola Gracia | 17-07-2017 | 06:47| 0
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Si uno lo piensa bien, el ser humano tiene un punto repugnante. Sobre todo con estos calores y nuestros cuatro kilos de piel empapados en sudor a todas horas. Un tipo llamado Philip Tierno de la Universidad de Nueva York  sostiene que sudamos 94 litros al año mientras dormimos. Con lo cual, según Tierno, las camas también son algo repugnante si no cambias las sábanas al menos una vez por semana. Philip dice que es lo mismo que tocar caca de perro. Así que, con esta información en el bolsillo, que cada cual obre en consecuencia. El microbiólogo señala con el dedo sobre todo a los más jóvenes, esa panda que comparte piso y que es posible que se peleen por zamparse los nachos pero no por poner lavadoras.

La cama, que antes era tu lugar de sosiego, de solaz, espacio de paraísos compartidos y de paisajes oníricos, ahora es tu enemigo. Un nido de bacterias. Aunque no duermas en ella. La propia fuerza de la gravedad atrae a tus sábanas el polvo y no precisamente el polvo enamorado.

El Tierno este se podía haber quedado callado porque aunque yo cumplo con la normativa ahora sospecho entre mis sábanas una trepidante actividad de microcriaturas purulentas. Y con este calor, más. Imagina encima si la compartes o si haces otras cosas. Por todos los dioses, ¡la cama es una cloaca!.

Este verano, he decidido dos cosas importantes. Invitar a mi lecho sólo a Gabriel, un maravilloso hombre de plástico que es un poco soso, pero no suda ni emana fluidos raros. Y la otra, comprarme un kukun body, algo así como un esnifador corporal que pita cuando te canta el alerón, para ponérselo a los partenaires de chiringuito. El bicho, inventado por Konica Minolta detecta las pestes antes de que lleguen a tu pituitaria.

Si uno lo piensa bien, el ser humano es algo asquerosillo y yo he decidido quedarme este verano en el mundo de las ideas, de las camas vacías (y limpias) y de la gente inodora e insípida. El plan no es muy sarandonga, lo sé, pero me ahorro pestes y bacterias que no veas.

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Hey
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Lola Gracia | 10-07-2017 | 08:00| 0

 

 

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Algunas teorías sostienen que somos nosotros los que decidimos nacer en una familia o en un entorno determinado con el objetivo de aprender singulares lecciones de vida. Que nada es fortuito. Vamos, que las casualidades no existen y que todo, todo lo que nos acontece, lo inventamos, lo creamos con nuestra fuerza subconsciente y está destinado a nuestra evolución como seres humanos. Así las cosas, no sé qué extraña fuerza empuja a nacer y reproducirse al clan Iglesias. En concreto, a todo lo procreado por Julio “y lo sabes”.

Las circunstancias que envuelven a esta tribu destilan cierto tufo a los Kennedy aunque los irlandeses siempre tuvieron una aureola trágica, casi siniestra. Ni todos los rezos a San Patricio lograron evitar catástrofes personales y muertes prematuras.  Hasta las “arrimadas” en momentos puntuales como Jacqueline o Joan fueron arrastradas por las circunstancias adversas de estos fervientes cristianos. Los estudiosos de las constelaciones familiares seguro que encontrarían fascinante viajar por este árbol genealógico plagado de tormentas, incertidumbres y pesadillas.

Pero volvamos a Julio. Cuando habla sube el pan. Lo de colocarse la medalla al mejor amante de todos los tiempos ya da un poco de risa. Por supuesto, por encima de su hijo, que en el fondo es una criatura delicada, le falta añadir. Lo que ocurre, dear, es que eso de presumir a determinadas edades es respetable pero raro. Y, al igual que tu bronceado, aquello de acostarse con cuantas más mujeres mejor, está completamente obsoleto. Además, luego te salen hijos de debajo de las piedras. Algunos insisten con tanta ferocidad que son capaces de escarbar en la basura de tus otros hijos en pos de un rastro de ADN que confirme lo que es más que evidente. Los genes Iglesias cantan por todas partes.

Esta semana se ha vuelto a hablar de un —todavía— hijo ilegítimo de Julio. Se trata de Javier Sánchez Santos que acaba de cumplir 40 años y vive en Valencia. Hace un tiempo intentó la aventura musical apelando a su gran parecido con el padre.  Julio sigue negando lo innegable pero ahora el abogado del “chaval” anuncia que existe un aprueba de ADN, obtenida en Miami que demostraría la paternidad irrefutable del cantante.

Desde la barrera, con la frialdad y la enorme suerte de no tener nada que ver ni con el clan Kenney ni el  clan Iglesias, me pregunto por qué tanto ahínco en que alguien reconozca algo que no quiere reconocer. Ya bastante  humillación es que te huyan, te eviten, renieguen de ti, como para desperdiciar tu tiempo en buscar huellas de ADN de ese señor con el fin de demostrar su paternidad.

Ser padres no es algo puramente biológico. Una noche tonta la tenemos todos y eso debió pensar el bravo de Julio. Pero claro, tan demodé como sus extensiones e implantes teñidos,  es su filosofía rancia de irresponsable niñato bien. Quizá con ese ego pantagruélico, de verdad se llegó a creer que todas, todas las mujeres querrían tener un hijo suyo.

Dudo mucho que se trate sólo de un asunto de dinero. Javier quiere algo más pero ese algo no lo encontrará en el intérprete de “Hey”. Las relaciones con los padres ausentes son siempre frustrantes.

Javier, deja de perseguir una vida que no es tu vida y disfruta de lo que tienes. Si los jueces te dan la razón, maravilloso pero, al final, ese vacío no lo llenará el dinero, ni la fama. Sólo hay que echar un vistazo a las gélidas relaciones de Julio con sus hijos.  Hey, yo no pelearía jamás por tener un padre así.

 

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Fibonacci y las flores
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Lola Gracia | 03-07-2017 | 05:37| 0
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Todo es perfecto. Todos somos perfectos. Tienes un problema si crees que tienes un problema. Pero en verdad, el universo es sencillo, natural, fácil. Mira una flor. Su estructura, su número de pétalos, ubicados sobre el tallo siguiendo  —alineadas como majorettes— la sucesión de Fibonacci. Mira las espirales del universo, el dibujo de los copos de nieve, las células vistas al microscopio. Tú eres perfecto, como una flor, como el ritmo de las mareas, como el latido constante de nuestro corazón, como el incesante murmullo de la respiración, de la cual no eres ni consciente.

La verdad es esta: respiras y es gratis y estás vivo. Y no te percatas hasta que te alguien te hace tomar conciencia de ello.

La ciencia está cada segundo más cerca de Dios que de los laboratorios. Un ejemplo es la sucesión de Fibonacci: una serie de números naturales, que se suman de a 2, a partir de 0 y 1. La sucesión resulta siempre de la suma de los dos últimos números. Lo extraordinario de la serie es que cada uno de esos números se acerca a la denominada proporción áurea que era como los antiguos denominaban algo guay o cool. La proporción áurea resuena en el inconsciente humano. Arquitectos, escultores y músicos de todas las épocas la han empleado en sus obras. Algunos la han buscado, otros la usaron de forma inconsciente.

¿Por qué los cánones de belleza clásicos no pasan nunca de moda? ¿Por qué hay autores inmortales cuyas frases traspasan la barrera del tiempo? ¿No será que en verdad no hay tiempo y que el tiempo es relativo? ¿No será por eso que te emociona una frase de Víctor Hugo, una cantata de Bach o la misma cúpula Brunelleschi? ¿Y sabes por qué? Porque en el inconsciente todo acaba de suceder y porque en el inconsciente colectivo ese tiempo no existe. No hay distancia. No hay modas . Y si el arte surgido de esa misteriosa proporción aurea extasió a los griegos también te extasiará a ti si estás en esa onda.

 

¿No será que todos vivimos sumergidos en una atmósfera creada por nuestras mentes, que a su vez creó una fuente a la que estamos conectados? Mozart y tú sois la misma cosa. Como Mozart y la flor, como la genialidad de Leonardo de Pisa, el auténtico nombre de Fibonacci.

El universo se repite a sí mismo en un encadenamiento perfecto de formas, palabras y ritmos y casi me atrevería a decir que al ser humano le ha tocado en suerte el ADN más torpe de la cadena humana. Hay flores que crean sus propias vacunas cuando se ven amenazadas. El instinto animal escucha con más nitidez ese ritmo hipnótico, el baile de las esferas del universo y obedece a su conservación y procreación sin hacerse preguntas estúpidas.

No somos especiales, tampoco mendigos. Somos espejos de los otros y ellos de nosotros. Si entendiéramos esto, este lugar que habitamos que llamamos mundo, tendría otro sosiego. Nos empeñamos en buscar diferencias, que sí, que las hay, pero nuestra sustancia elemental es la misma. Sé que esto rompe con la tonteria millenial de distinguirse de los demás pero todos lo hicimos en su día, porque nuestros actos son una sucesión de Fibonacci y nuestra biografía está plagada actos y lugares que se repiten. Y esos actos y lugares y amores los repetirán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos en el alineamiento perfecto de los números que alcanzan esa proporción áurea. Porque los milagros existen y para eso sólo hay que mirarte a los ojos y disfrutar de tu sonrisa.

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Comprar boletos para tu entierro
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Lola Gracia | 26-06-2017 | 06:33| 0

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Voy a contarles un secreto. Paso muchas horas al día escuchando videos de Youtube. Lo hago cuando ando por la calle. A veces cuando conduzco y siempre antes de dormir. El universo Youtube es inabarcable.

 Entiendo a los jóvenes de ahora que apenas ven televisión. Youtube te ofrece contenidos muy especializados. Contenidos que los medios de comunicación tradicionales se resisten a comprar. Imagino porque las teles generalistas se dirigen a un público conformista y feliz en su burbuja

El adolescente es todo lo contrario. Está lleno de dudas, de sueños, de proyectos. El adolescente se está construyendo, se está mejorando. Yo no entiendo vivir de otra manera.

Las mentes inquietas siempre necesitan más. Al menos es mi caso. Ojalá viviese feliz en la burbuja del conformismo pero eso no se elige. Te sucede, o no. Y por ello no eres mejor ni peor.

Hay canales que nos muestran verdaderos talentos para la comunicación. Que emocionan con su discurso, que motivan y consiguen que cambies la perspectiva, al menos por unas horas. Uno de mis canales favoritos, cómo no, es TED, que son las siglas de Tecnología, Entretenimiento, Diseño.

 

Filósofos, científicos, humoristas, empresarios, comunicadores que venden su arsenal de recetas positivas, testimonios sobrecogedores, grandes mentes. Por muy famosos que sean debido a su profesión —cardiólogos, sociólogos, psiquiatras, psicólogos, periodistas, aventureros—los ponentes siempre hablan de su vida. Y se ponen de ejemplo.

Hace poco escuché a Gabriela Vargas, toda celebrity en su México natal.

Dijo una frase que allí es muy conocida y que me hizo reflexionar: “cada día uno tiene que comprar boletos para su entierro”. Gabriela nació con estrella, o eso le sentenció su padre cuando suspendió todas las y tuvo que sufrir como sus compañeros pasaban de curso menos ella. El padre, lejos de regañarla, la besó en la frente y le colocó una estrella virtual: “creo en ti”, le dijo.

De hecho, Gabriela es una estrella, ha publicado quince  libros, ofrece conferencias sobre bienestar, yoga y juventud por todo el mundo y escucharla es absolutamente delicioso.

La vida de Gabriela dio un vuelco cuando en pocos meses murió una de sus mejores amigas y su hermano. Se quedó desolada por un lado pero, por otro, absolutamente sorprendida al comprobar la cantidad de gente que fue al entierro de ambos.

En aquellos momentos ella era toda una workaholic, trabajaba 24/7 y pensó que no quería morir. No por miedo a la muerte sino porque tenía la certeza de que a su funeral no iría nadie. Y le vino a la mente esa frase que les comento.

 Esa frase ha cambiado mi semana, mis horas. Me hace más tolerante en los atascos, me pone una sonrisa cuando estoy muerta de sueño por las mañanas y me invita a hacerle la vida más fácil al otro porque, en definitiva, me la hago más fácil a mi.

Otra ponente habló de su cáncer de páncreas con sus cuatro hijos, su empresa montada y todos sus másters, doctorados y tacones. Y estas dos mujeres, como tantos testimonios, nos conducen a una misma conclusión: que hay que comprar muchos boletos para un entierro feliz. No sólo para que sea multitudinario, sino también para que cuando llegue nuestro último suspiro no nos quede la inquietud de haber dejado cosas sin hacer y riesgos sin correr.

La vida es para eso, para hacer amigos, aventurarse,  reírse y llorar.

La burbuja es un walking dead, cuyo brillante y confortable aspecto nos amortaja en vida sin posibilidad de disfrutar de los amigos y los amores.

Ni en esta vida ni en el entierro.

 

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La lista de Katy
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Lola Gracia | 19-06-2017 | 07:13| 2

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El hombre es ombliguista. No lo puede evitar. Detesta que le hablen de otros hombres. El hombre, me refiero al macho man de toda la vida, vamos. Nosotras iniciamos una relación —o no— y presuponemos que antes hubo otras y que, con toda probabilidad, habrá algunas más después. A todos nos encanta pensar que somos el objeto de adoración de alguien pero en este mundo líquido la adoración es un parpadeo. Demasiadas distracciones para el amor absoluto como el que profesó Tolkien a su esposa desde la adolescencia.

Esta semana la pobre Katy Perry se ha metido en un fango del que no saldrá jamás. Ha cruzado la línea de las que hablan de sus ex amantes en público. En concreto, al mundo entero. Y al hombre ombliguista eso no le mola nada. El culpable es James Corden, un presentador rellenito que ha triunfado con su late show en el que monta a famosos en coche y les hace cantar karaoke. En esta ocasión tuvieron a Perry haciendo un reality de dos días y la despertaron con un suculento desayuno consistente en vísceras, insectos y unas lenguas asquerosas. O te comes esto, o contestas algo comprometido. Vaya con el gordito. No te puedes fiar de nadie que haga televisión con ese share. Siempre acabas jodido.

Tuvo que hacer un ranking de sus amantes y colocó a John Mayer, su novio durante tres años, en primer lugar, después a Orlando Bloom (hummm) y en tercer lugar a Diplo. Un DJ bastante conocido en su casa, los USA, porque a mi me recuerda a nombre de juego de mesa.

Curiosamente, con James estuvo tres años, un año con Orlando y meses con el último ¿No se confundiría la pobre y los clasificó por orden según el tiempo que  estuvo con ellos? Además, es lógico. Los amantes se construyen así: muchas veces y siempre con el mismo. Lo otro casi siempre es frustrante para nosotras. Además, imagino que las relaciones entre celebrities con mega agendas deben ser un poco a salto de mata ¿Concertarán las citas las secretarias de los interesados o quedarán por whasap? Me agoto sólo de pensarlo.

El caso es que el hombre es ombliguista y egoísta. No en balde, Chanel sacó un perfume hace unos años que se denominaba así “Egoiste”. Va en el ADN masculino, como el abrirse de piernas cuando se sientan. Diplo se ha ofendido mucho y ha llegado a declarar que nunca mantuvo relaciones con Perry. ¡Qué mal perder, por todos los dioses!.

El hecho es que si quieres cabrear a un pretendiente o novio, no tienes más que mentarle a sus predecesores. A eso yo le denomino inseguridad masculina porque si una mujer está contigo es porque ya no quiere estar con otro ¿O no?

A determinada edad todos tenemos un pasado y, cómo no, un ránking. Es inevitable. Y algunos chicos, señores, caballeros, esto lo lleváis fatal. Cuando nos enamoramos queremos ser el centro de atención y del corazón del amado. Esto es así. Lo que los americanos denominan “be the one”. Pero, claro, ese puesto hay que ganárselo. Si John está el primero en la memoria de Katy quizá sea porque estuvieron juntos más tiempo y porque se presume cierta admiración mutua e intereses comunes, ya que los dos son músicos. De hecho, el último éxito de Mayer se titula “Still feel like your man”. O sea, “Todavía me siento tu hombre”. Y eso sí que se merece un primer puesto. Un secreto: lo que más nos pone a las mujeres es sentirnos amadas y diosas de nuestros amantes.

Lo otro es farrafulla.

 

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Despatarres
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Lola Gracia | 12-06-2017 | 06:00| 1

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“Que te diviertas con las piernas abiertas”. Ese era el grito de guerra de una amiga. Y de eso hablamos esta semana: de abrirse y orearse.

Lo oficial se empeña en denominarlo en inglés: “man spreading” que viene a ser una cosa así como “hombre distribuido”. Tal que si uno distribuyera la mantequilla por el pan. Tentador, pero no. Que un hombre se te distribuya mola siempre y cuando sea un hombre que te guste, vaya. Pero claro, esto del man spreading surge porque la mayoría de los tipos que vemos en el autobús no son Hugh Jackman.

Vayamos al lío que menudo debate se ha montado. Aunque quizá la culpa sea nuestra que no sabemos hablar de otra cosa, salvo de los piques de Piqué con su boquita bonita y sus labios chiquititos. ¿Es un problema de educación? ¿Es un problema de espacio?¿no será la culpa de los que fabrican los medios de transporte que con tal de rentabilizar vamos como sardinas en lata? De los aviones ni mención. Es inhumano.

Francisco Rivera, tan gracioso él, ha dicho que cómo no se iba abrir de patas al sentarse. Que si las mujeres tuvieran lo que él entre las piernas no se enfadarían tanto. Yo no me enfadaría en absoluto, ejem. Hasta el bonico de Arguiñano ha comentado de los despatarres entre col y col. Y puso el ejemplo. Se sentó en el taburete de la cocina con las piernas cerradas “¿Veis? Que por muy hombre que uno sea todo cabe perfectamente”. Arguiñano, el macho ergonómico

No puedo con las feministas y su discurso de víctimas ¿Es necesario poner un cartelico para que los hombre eviten el despatarre? ¿No tenemos boca para decirles: hijo de mi vida que está a punto de cortárseme la circulación sanguínea, deja de invadir mi asiento? o ¿Voy más comprimida que una aspirina? ¿No serán más divertidos los trayectos?

Pero es que, además, hoy otras formas más sutiles de invasión. Hay cierto tipo de cerdo que le gusta restregarse con las chicas. No hay cartelito porque presuponemos que todo el mundo es civilizado y que el despatarre es involuntario y va en el ADN masculino. Pobreticos, no lo pueden evitar. Otros se dedican a tirarles fotos por debajo de las faldas a las chicas que se despatarran…porque, fíjate tú, que algunas lo hacemos. Yo misma cuando viajo: pantalones y maletita entre las piernas, que así no se cae en los frenazos.

Otro particular es el odor spreading. Eso sí que es gordo. Que a veces me dan ganas de subirme al autobús con máscaras de gas. Señoras y señores, el desodorante existe desde hace muchísimos miles de años. El agua y jabón también.  Algunas veces, levantar el sobaco y llegar a la nausea es todo uno. Y menudo caos: la pestucia del sudor se junta con el vómito. Un asco.

Pero lo terrible son esos autocares que van a Sevilla de noche donde los hombres, todos a la vez, deciden quitarse los zapatos y si uno cierra los ojos puede llegar a creer que está en una fábrica de quesos de la campiña francesa, por ponernos románticos. Abominable. Ya lo decía Saint Exupéry:  lo esencial es invisible a los ojos.

Nos faltarían carteles para tanto estorbo: pies, sobacos, despatarres, gente que habla a gritos, los que te cotillean el whasap o los que te dan conversación.

Personalmente, el hecho de compartir espacios tan reducidos me resulta violento porque soy así de pija y claustrofóbica,  así que mi filosofía frente al transporte público es apretar los nudillos y que el suplicio pase rápido.

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Ondas gravitacionales
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Lola Gracia | 04-06-2017 | 21:11| 0

 

 

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Esto se mueve. Y aunque lo dijo Galileo, los recientes movimientos sísmicos que tenemos por nuestra querida madre patria lo demuestran cada día. ¿Qué está pasando?.

Vivo estupefactada. Mila Ximenez se reconstruye la cara y la dejan como una muñeca repollo; Eduardo Larraz, presupongo que el primo de Vicky Larraz, la de Olé Olé, se lleva los lingotes a Suiza; el imán Mucachid Chiad dice que los hombres que se masturban tendrán manos embarazadas y que en la otra vida le amargarán la ídem reclamándole derechos. Por si faltara poco, hay una loca que mantiene una relación de sexo mental con una estación de tren y ha decidido, sí, casarse con ella. Se llama Carol, tiene 45 años y dice que lo de ella es el objeto sexual. O sea, que se trincaría a los objetos pero dice que a la estación la respeta porque, claro, hacerlo en público vulneraría la intimidad de Daidra, que es como ella denomina a la estación de Santa Fe en California.

 

Es lo que yo digo, que el sexo siempre da mucho juego. Ya sea porque embaraces a tus manos o hagas manitas con tu estación ferroviaria.

Con los lingotes no haré bromas pero no me negarán que se parecen bastante a un supositorio sado maso. Además, de oro. ¡El colmo de la sofisticación!

 

Dicen los astrólogos que con la luna llena en Sagitario estamos todos muy fogosos. Cierto. Nos dejamos llevar por nuestra creatividad de un modo algo temerario. Naomi Campbell sin ir más lejos se ha inventado unas chanclas hawainas muy totales. Los ingredientes son: plataformón de diez centímetros, tacón de aguja de otros diez y cierto instinto suicida para subirse a ellas. Mis cálculos matemáticos me dicen que es absolutamente imposible andar con ellas, salvo Lady Gaga, of course.

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A lo que quería yo llegar es que si ustedes notan demasiado alboroto alrededor todo tiene una explicación científica: los agujeros negros están que lo petan estos días. ¡Hala! ahí, venga chocarse entre ellos. Qué decirles de las Súper Novas, tienen la libido por las nubes. Como cantaba Rafaella Carrá, explotamexplotamexpló. Un no parar.

 

La actividad en la galaxia es tan intensa que los observadores de las estrellas por fin han podido demostrar las ondas gravitacionales que predijo Albert Einstein en su teoría de la relatividad. Dicen los expertos, que son perturbaciones del espacio- tiempo que acaecen tras estos choques y explosiones.

Lo bonito de la historia es que en su época europea, Einstein ya sabía esto. Si no recuerdo mal, embarcó a un amigo a una expedición a Malta con el objetivo de realizar la observación directa del cielo coincidiendo con un eclipse. Lamentablemente, fueron interceptados por el ejército rojo, los hicieron prisioneros y el eclipse les pilló fuera de combate.

Por eso están ustedes tan tensos. No es sólo por el final de curso, el pago del IBI, la renta, la incertidumbre que siempre genera el verano y este calor sofocante que perturba muchas mentes. Como es arriba es abajo. Y si en el universo se lía un pifostio monumental esa energía nos llega de algún modo. Igual que la luna regula las menstruaciones de las mujeres.

Sería genial preguntarle ahora a esa gran medium de la que me he enamorado (sin intenciones sexuales, tranquilos), Marilyn Rossner, por el porvenir cercano. Porque seguro que nos traería algo de paz en estos ardientes y ajetreados días. Por ejemplo, cuando ella dice que el más allá todo es amor y bondad yo, sinceramente, me quedo más serena.

Y que otro camine hacia la luz porque, de momento, esta jungla de asfalto, me encanta.

 

 

 

 

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Hasta los ovarios
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Lola Gracia | 28-05-2017 | 19:56| 0

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Le amó. No lo duda. Hubo muchos momentos de pasión y ternura antes de llegar a esto. Melania recuerda cuando le conoció. No le deslumbró su fama, ni su riqueza. Simplemente la hacía reír. Donald, con ese nombre ridículo y su ridículo flequillo, le llegó a gustar sinceramente. Le encantó aquel detalle de traer a sus padres, por sorpresa, en su jet privado para celebrar un año de relación. Después vendría la boda con la visita ilustre de Hillary y Bill y los innumerables actos con celebs y el halo perfumado de la respetabilidad.

Melania se sentía en el centro del mundo y daba por concluida su tarea, los sueños de grandeza que fraguó en la pequeña habitación del hogar familiar, allá en Novo Mesto. Daba por buenos los sacrificios. Los trabajos de extranjis cuando llegó a Estados Unidos con una visa de turista. Los posados ligerita de ropa. Las miradas libidinosas de tanto viejo verde como pulula en el submundo de la moda. Porque antes de Vanity Fair y Playboy hubo muchos otras portadas de extraperlo. Melania era joven, ambiciosa, morena. Mostraba su desnudez despreocupada en cuartos de tres al cuarto. 20.000 dólares era una cifra suficiente para la supervivencia al principio de los tiempos.

Cuando llegó Donald ella ya desfilaba en la Semana de la Moda de Nueva York. Lo peor había pasado. Nada quedaba de los trabajos cutres para gente cutre. Él le gustó, sinceramente. Apenas tuvo que conquistarla. Se rindió sin complicaciones. El camino era diáfano y claro entre ellos. En el fondo ambos procedían de familias emigrantes y luchadoras aunque a ella nadie le entregó un millón de dólares para coronar su sueño de súper modelo. Apenas heredó buenos genes y la inteligencia y osadía de los países del Este.

Tras años de lucha, Melania se había aburrido. Estaba harta del bronceado naranja de su marido, de sus escarceos con scorts, de sus constantes y veladas humillaciones. Siempre sería la arrimada, la pobretona de la pareja. La que estaba allí compartiendo el despacho oval por guapa, por sus medidas.

Melania podía tolerar las putas, la vejez y la solitaria vida que llevaba —primero como nueva rica y después como primera dama— pero estaba hasta los ovarios de sus desplantes de su constante falta de tacto y cortesía. Detestaba fingir ante todo el mundo.

La admiración y simpatía que sintió por el ridículo Donald con su ridículo flequillo se trocó en resentimiento feroz. Todo en él le irritaba sobremanera. Y las cámaras de televisión lo captaban. Ahí estaba, la eterna mala leche indisimulable. Jodida, asqueada, con la mueca del vómito en su rostro. Los americanos salían en tropel a defenderla: Liberad a Melania. Pero ella no era un delfín en cautividad. Tal vez un pozo de aburrimiento y amargura.

Se alineaba junto a aquellas que han decidido abandonar el rol de cuidadoras de hombres que no les llegan ni a la altura de los talones. Barrigones o fumadores empedernidos, o borrachos, o mujeriegos, o calvos, o sempiternos hijos de puta insatisfechos que hacían de sus vidas un infierno. Melania había clavado sus ojos en otros objetivos. Como esas otras mujeres de su generación. Había otros hombres. Hombres jóvenes y bellos y que darían su brazo derecho por tomarse una copa con ella. Y ya no lo podía evitar. Y no lo quería evitar. Donald se le antojaba un estorbo molesto para la nueva vida que vislumbraba para ella.

Noche tras noche, soñaba que cocinaba el postre típico de su Eslovenia natal. Sacaba la “potica” del horno y se la metía a Trump por el culo.

 

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Ciberataques y exhumaciones
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Lola Gracia | 14-05-2017 | 18:34| 1

La luna de Wesak nos ha traído un ciberataque de proporciones gigantescas que ha afectado a 99 países.

En estas coordenadas de espacio y tiempo en las que ustedes y yo nos encontramos inmersos esto es lo que toca: ciberataques, atascos de tráfico, recibos a mano armada y exhumaciones. Sí, lo saben. Lo sabemos. Volvemos al Valle de los Caídos, como si en una guerra sólo hubiesen caído de un lado y no de todos.

Esta luna de Wesak también me ha regalado dos conceptos: uno, el estado de flow y, dos, el de triada oscura. El segundo da mucho miedo. El primero es ese punto exacto, esa línea concreta de las coordenadas espacio-tiempo donde parece que el tiempo se detiene. O vuela. Preciosos momentos de lucidez creativa o de amantes en habitaciones blancas.

Echo de menos ambas situaciones. Uno se siente más dios y menos hombre. Quizá por obra y gracia de la física cuántica, allá, en las Pléyades, los amantes pueden permanecer felices y satisfechos en habitaciones blancas, haciendo el amor ad libitum mientras el creador, por su parte, prosigue su obra y escribe infinitos cuentos subyugantes.

Lo de la triada oscura y las exhumaciones tiene un punto de conexión. En España quieren desenterrar a Franco y en el cementerio de Holy Cross en Filadelfia, desenterraron hace un mes a un tal H.H. Holmes, por petición de sus herederos. Este es uno de los asesinos más inteligentes y fríos de la historia de la humanidad. Holmes, acusado de 27 muertes oficiales, 200 extraoficiales y 55 intentos de asesinato—casi con toda seguridad— no es el tipo que se corrompía bajo la lápida del Holy Cross. Así de listo era. El interfecto creó un macabro hotel en Englewood, Illinois, con laberintos sin salida, habitaciones clausuradas, puertas trampa y un sótano para disponer de los cuerpos sin vida. Este despreciable ser despedía a los obreros conforme iba terminando su terrorífica edificación. Hitler, por cierto, también planificó los campos de exterminio con similar delectación y delirio.

Estos tres individuos: Holmes, Hitler y Franco, compartían una característica común —aparte del bigote— de la denominada triada oscura: el narcisismo (megalomanía y falta absoluta de empatía).

La caracterización de la triada oscura se completa con dos rasgos más: la psicopatía que hace a los individuos anti sociales e insensibles (ni el olor a carne quemada de los campos inmutaba el mostacho de herr fürher) y el maquiavelismo; o sea, explotar a los otros en provecho propio.

Los dictadores encuentran su particular estado de flow y superan en inteligencia a Holmes porque convencen a miles de personas para que secunden sus descabelladas iniciativas. De acuerdo que el estado de flow no es el estado de guerra y que en la guerra siempre se cometen tropelías. De acuerdo que es imposible hacer rewind pero sí que podemos poner tiritas en nuestro brote particular de oscuridad.

Y deberíamos hacerlo con vencedores y vencidos.

Sería bonito jugar a la física cuántica para subsanar los errores, aunque sea en las Pléyades, y que la línea espacio-tiempo fuese un infinito de creación, amor, placer y juegos. Y que los odiosos dictadores y asesinos en serie con mostacho se lo afeitasen. Y que a Hitler lo admitiesen en aquella escuela de pintura y que Franco se hubiera dedicado a criar vacas en su Galicia natal. Y que Holmes, que se llamaba originalmente Herman Webster Mudgett, se hubiese encerrado por error en unas de aquellas macabras habitaciones clausuradas.

Si la oscuridad nos enseña algo es que también existe la luz y la esperanza, a pesar de los hackers y de los dictadores.

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En el circo no hay reglas
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Lola Gracia | 08-05-2017 | 06:44| 0

No sé ustedes, pero desde que Buckingham Palace lanzó aquel comunicado de madrugada vivo sin vivir en mi. Hasta mi gata se escapó anoche de casa para regresar la muy casquivana a la siete de la mañana como un vulgar despertador. Esta se ha creído que la policía es tonta. Imagino  que todo sucedió por la zozobra, por la luna llena en Escorpio o porque cada vez que la Casa Real Británica dice que va hablar sube hasta el arroz tres delicias. Y no, por ahí no pasamos.

Total para qué ¿para contarnos que Felipe de Edimburgo se va a jubilar?. Con 90 años ya está bien. Se lo ha currado.  Ser consorte de la Reina Isabel es agotador. Me la imagino arrastrando a Felipe por los jardines de palacio en sus interminables caminatas a 9 kilómetros por hora y con un yes darling, sin aliento, para arriba y para abajo. Pobre hombre. A su forma, estoy segura  de que se quieren por mucha Lady Penny que haya existido entre ellos. Soportar el peso la corona es complicado sin lanzar una cana al aire. Si no, que se lo pregunten a su ex-majestad

Nada que ver con la historia de Susana y Pedro. A mi es que me dicen Pedro y ya me imagino a Heidy. Traumas de la niñez, pero, claro, la cabrera de las montañas es morena y tiene la risa floja y Susana es rubia de bote, como yo , y muestra el adusto semblante de un tótem de la Isla de Pascua.

Estos siempre estuvieron condenados a desentenderse.  Y Pedro, tan guapito, tan chulito ya ha perdido parte de sus fans por el camino. Él es un ejemplo claro  de que es mucho mejor conspirar con lo inevitable que sublevarte. Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas, te transforma, proclamaba Jung, y a ti los españolitos te han negado varias veces, cari. Déjalo ya “hombrepordios”. Ya sabemos que el sillón es lo único que tienes pero hazme caso, regresa al capullo que aunque un tiempo estará oscuro, luego llega la transformación. Serás una mariposa aún joven. Hazle caso a Mario Alonso Puig y reinvéntate.

Si es lo que yo digo. No hay que agarrarse a nada ni emparejarse por conveniencia, supervivencia o desesperación. Que el amor es muy bonito. El amor de verdad como el de Macron y su Bibi, que llevan 20 años juntos y que protagonizaron una historia digna de telefilme de antena 3 un domingo por la tarde. El alumno de 17 años que se enamora de la profesora,  24 años mayor que él, casada y con tres hijos. Escándalo en Amiens y boda final en el 2007. Ole por ellos. Y ahí los ves: tan mono él, tan delgada ella. Imagino que si Farrah Fawet viviera se parecerían bastante.

Oye y ya está bien que veamos  un vejestorio femenino al lado de un joven. Esto sí es paridad y no lo de Papuchi y Ronna, por poner un ejemplo. Porque si hablamos de parejas con diferencia de edad siempre nos encontramos a carcamales masculinos al lado de pimpollos femeninos y eso sí que me  huele a queso cabrales.

Como ven, los juegos de parejas son complicados. Desde las montañas de Suiza a las habitaciones del Eliseo hay amores verdaderos, casquivanos, feroces, falsos o acomodaticios. Hay relaciones de políticos con sus cargos con idénticas características y aunque escribo mucho, básicamente porque me pagan para ello, ¿Quién soy yo para poner etiquetas? Además, no las quiero. Son muy feas.

La vida es así y, como decían los gladiadores,  en el circo no hay reglas.

 

 

 

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Sobre el autor lolagracia
Periodista y escritora. Responsable de la empresa de Comunicación G Comunicación Creativa, gestora cultural columnista de La Verdad de Murcia y colaboradora de Onda Cero Murcia

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