Solo el tiempo es un tesoro

Hace cinco años, tal día como hoy, un diagnóstico de cáncer me enseñó que lo único que tenemos en la vida es tiempo. Este blog, como otras tantas enseñanzas que me ha permitido adquirir esta experiencia , atesora parte de ese valor acumulado durante los últimos años.

Son muchas, demasiadas, las ocasiones en que recuerdo que de no haber sido por mi insistencia, si hubiera hecho caso cuando me decían que no me preocupase que no tenía nada, a estas alturas probablemente ya no estaría sentada delante del ordenador escribiendo a golpe de emociones.

Ahora me alegro inmensamente cuando miro hacia atrás y compruebo que, no solo he vivido mucho y my intensamente, sino que destilo vida a cada segundo y que, si nada cambia, va a seguir siendo así durante mucho tiempo.

Pero lo más importante de todo es comprobar que voy tomando distancia del cáncer, que las revisiones se alejan más la una de la otra en el tiempo, que mi vida y mi atención se centra en otras cuestiones sencillas pero trascendentes a la hora de darle sentido a todo.

Yo sigo viva a día de hoy, como todos sin una escritura bajo el brazo que me permita saber por cuánto tiempo aún, pero consciente de que cada minuto es importante y que debo aplicar las enseñanzas de esta vivencia a mi vida cotidiana para que haya valido la pena el trance.

Por eso y para finalizar, a ti que me estás regalando ahora parte de tu tiempo te quiero pedir una sola cosa, y no te asustes que no es para mi. Mide bien con quien gastas cada segundo, no prives de tu tiempo a quien te quiere y te lo ha demostrado para obsequiar gratuitamente a quien probablemente ni le importes ni te importe. Si tienes que elegir, que ese o esa apenas reciba lo imprescindible.

Quitando las capas al cáncer

 

“Un ogro es como una cebolla; las cebollas tienen capas, los ogros tenemos capas” decía Shrek a su orejudo amigo, el asno que no se callaba ni bajo el agua. Eso también nos vale a los enfermos crónicos, aunque yo diría en este caso que “la enfermedad te pone capas, capas de enfermo”. Me explico.

Dentro de poco contaremos, mi marido, mi hija, mi familia, mis amigos y tantos vecinos y conocidos que me han demostrado su aprecio, nada menos que cinco años desde que un día, un diagnóstico de cáncer rompió mi vida.

Entonces adopté una decisión, elegí la actitud que iba a mantener ante la enfermedad y acepté pasar a ser una enferma crónica que, además, podía morir en poco tiempo si los tratamientos fallaban. Esa transformación no fue fácil para alguien como yo, acostumbrada como estaba a tener la sensación de control sobre todo lo que me ocurría, hasta el punto incluso de rechazar aquello que no podía controlar.

No tuve más remedio que desplegar una gran dosis de confianza hacia todo aquello que desempeñaba un papel importante en mi posible curación; médicos, instalaciones sanitarias, profesionales varios, tratamientos, curas…

Mientras, en mi casa las cosas cambiaban para adaptarse a una persona que entraba y salía sin descanso de los quirófanos, de las salas de quimioterapia y radioterapia, de las consultas médicas, casi siempre sin apenas fuerzas, privada de todo lo que me había identificado hasta entonces de cara a los demás.

Así fue como acabé en mi propio capullo. Encerrada, con mis miedos y mis dolores. No aislada por los demás, aislada por la enfermedad. Algo que marca el carácter sin apenas darte cuenta.

Pasaron meses y años, y aquella actitud resignada pero decidida a apostar por la vida, fue dando paso a otra más positiva en la que cada día vengo agradeciendo disfrutar de un nuevo amanecer (me dicen que estoy loca porque me levanto a ver salir el sol, porque doy gracias todos los días por ello) Pero es que  ”cada día es un tesoro”.

Aún así, esa actitud no ha conseguido por sí sola desterrar las capas de la enfermedad. Miro hacía atrás y me doy cuenta de tantas y tantas ocasiones como he achacado al cáncer un determinado cansancio, una determinada molestia. Llevo cinco años utilizando una muleta que, si bien al principio era imprescindible, se ha ido convirtiendo en un accesorio poco a poco, sin que me diera cuenta. Hasta ahora.

A vivir me ha empujado la vida y las circunstancias, y  me refiero con esto a vivir con más intensidad que lo hacía antes, disfrutando de mi familia y de mi trabajo, de mis amigos, de quienes están cerca de mi porque quieren. Y es ese tirón el que me está permitiendo dejar atrás toda una manera de pensar, de sentir, de justificar lo que me ocurría, para volver a superarme y a demostrarme que puedo. Sí, puedo. O mejor ‘I can’.

Y es esa labor de construcción de mi nueva yo, sin capullo, la que me ocupa ahora. Paso a paso, más que piedra a piedra yo diría que ladrillo a ladrillo (por eso de que me va más la ciudad), pero intentando aprender de algo negativo y extraer lo positivo que tuvo. Que tiene. Que seguirá teniendo durante mucho tiempo.

Ahora aprendo a disfrutar de aquello que no depende de mi, de dejarme llevar, de dar a los demás la opción de sentirse libres y expresarse como tal, y aprendo a aprender cómo ser una buena persona, que es todavía más difícil.

Porque vuelvo a ser yo, pero ya no soy la misma. #niquiero

NOTA: Mucha gente con la que he hablado últimamente sobre una situación parecida a la mía en su familia, más de la que quisiera, hablan del ‘bicho’ para referirse a la enfermedad. No señores, es ‘cáncer’. Se llama así. No le pongamos apodos, que igual se siente cómodo así y viene para quedarse.

Más de 150 pacientes de leucemia salen a la calle para decirle a la sociedad: ¡VALORA LA VIDA!

(Haciéndome eco de la petición que he recibido de la Fundación José Carreras, publico a continuación la información que me han remitido sobre la iniciativa ‘¡Valora la vida!’, organizada con motivo de la Semana Europea contra la leucemia que se celebra durante estos días)

Sábado 23 de junio, 12,30 horas. En el cruce de las calles Platería y Trapería de Murcia, las popularmente conocidas como las cuatro esquinas. Allí estarán Mateo Miras, paciente de leucemia mieloide de 40 años de edad, y la familia de Gabriela Chorro, una niña a la que se le diagnosticó leucemia aguda a los 3 años.

Ellos serán los representantes en Murcia de la iniciativa ¡Valora la vida! que ha puesto en marcha la Fundación José Carreras y que se desarrollará simultáneamente  en toda España.

Todos saldrán a la calle al unísono, por la mañana, en su localidad para lanzar un mensaje de esperanza en la lucha contra esta enfermedad. Lo harán para continuar nuestro “Experimento Valora la vida”, un vídeo que te llegará al corazón ( ver aquí: http://www.youtube.com/watch?v=7lHec2yzAJgy lanzarán el siguiente mensaje: ‘No sabes lo fuerte que eres hasta que la vida te pone a prueba. Ahora, que los tiempos son difíciles, valora lo que tienes. Sonríe y disfruta de la vida que es maravillosa’.

En esta acción intervendrán también 35 familias con niños y adolescentes que padecen o han sufrido esta enfermedad ya que la leucemia es el cáncer infantil más frecuente. Además, como verás en la convocatoria, de los 152 participantes, 36 se han sometido a un trasplante de médula ósea de un donante no emparentado localizado por nuestro programa REDMO (Registro de Donantes de Médula Ósea) de la Fundación Josep Carreras, y varios están a la espera de un trasplante de estas características.

Más información:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151198461726038.552227.403285996037&type=3 

 http://www.valoralavida.org/

 

Cita en Madrid: ‘Cuando la lluvia no te alcanza’ y El Rayo Films

Madrid marcó mi agenda durante la semana pasada. Llevaba varios días preparando un viaje que, pese a que finalmente no se pudo desarrollar como estaba previsto, me ha aportado mucho personal y profesionalmente.

La cita; el proyecto de Koen Suidgeest, de El Rayo Films, por el que está confeccionando un libro con las imágenes de decenas de mujeres afectadas por cáncer que hemos querido participar mostrando así las ‘heridas de guerra’ que nos ha dejado la lucha contra una enfermedad y con las que vivimos a diario.

El proyecto se está desarrollando en colaboración con el Grupo Español de Pacientes con Cáncer, Gepac, y será editado próximamente por la editorial Liniazero de Barcelona. (Si alguien más quiere participar puede hacerlo contactando con marialuisa@elrayofilms.com)

Ni qué decir tiene que la recompensa será siempre saber que nuestra imagen puede ayudar a otras personas y familiares a vencer al miedo que causa la palabra cáncer y las secuelas de los tratamientos. Al menos, así es como yo me lo he planteado, porque estuve esperando una oferta de Interviú, pero no llegaba. ;-)

 

Lo mejor de este proyecto es que llegó a mi de la mano de otra iniciativa aún más emotiva y enriquecedora; la presentación del libro de Eva Márquez ‘Cuando la lluvia no te alcanza’. Eva escribió este poemario mientras una de sus hermanas recibía el diagnóstico y se enfrentaba a la enfermedad, de la que afortunadamente se está recuperando.

 

El acto fue emotivo, enriquecedor, solidario, informativo. Pero sobre todo resultó ser transgresor al superar muchas barreras y reunir, en torno a una serie de maravillosos poemas, inquietud, conocimientos y experiencias personales en torno al cáncer de mama, el hilo conductor de todo.

Porque la poetisa donó generosamente parte del tiempo de que disponía para su libro, con el fin de que la presentación se convirtiera en algo más, en una muestra de nuestras visiones; el proyecto de Koen, la información médica y las experiencias de un grupo de mujeres que nos desplazamos desde distintos puntos de España para participar.

Eva es fantástica, como también lo es Koen y María Luisa Fernández (también de El Rayo Films), pero aún más fantásticas son las mujeres que me acompañaron en la última parte del acto, la de las intervenciones personales. ¡Cuánta fuerza! La energía que se desplegó en ese momento en el foro de la Fnac de Paseo de la Castellana.

 

 

Porque, en ese momento la vida se abrió paso una vez más entre el público asistente (que fue mucho) para mostrarnos a todos que somos mucho más fuertes de lo que pensamos. Al menos, eso fue lo que yo transmití durante mi intervención. Junto a mi, luciendo como soles, un grupo de mujeres extraordinarias expresaron igualmente lo vivido. Entre todas, quisiera destacar la presencia de alguien que luchó en 2008, como yo. Una periodista extraordinaria que también se lanzó a escribir un blog para relatar su experiencia en torno al cáncer; Dulós Domenech. Ella y yo nos seguimos mutuamente a través de nuestros blogs y tuvimos conocimiento de cada fase de la enfermedad, algo que según pude comprobar el jueves en Madrid, une mucho incluso en la distancia. Porque cuando finalmente nos pudimos encontrar, descubrimos que ya sabíamos mucho la una de la otra, que nuestras experiencias en determinadas áreas de nuestras vidas eran similares y que eso es algo que, no solo no vamos a olvidar, sino que nos va a mantener unidas en el futuro.

¡Gracias a todas por vuestra extraordinaria calidad humana, vuestra fuerza y vuestra energía positiva!

De izquierda a derecha: Dulós, Luisa, yo, Noelia, María Hortensia, Paloma, Sonia, Eva y Paz

¡Ah! Y gracias también a mi compañía: Frisco y Paulita ;-) por recorrer junto a mi más de 800 kilómetros en pocas horas.

Si alguien quiere escuchar el acto:

Siempre ‘on’ (encendida)

Aunque parezca que mi actividad en torno al tema del cáncer y a mi experiencia ha decaído, lo cierto es que sigo manteniendo diversos contactos, sobre todo a través del correo electrónico y en persona.

La mayoría de las ocasiones me escriben para darme las gracias, a lo que yo contesto que la agradecida soy yo, en otras ocasiones me piden información o que contacte con algún enfermo o familiar de enfermo, algo que suelo cumplir de inmediato, y en otras ocasiones me piden que este blog se convierta en un medio de comunicación con personas afectadas.

Pues bien, esta última es la razón del mensaje que recibí la semana pasada de María Luisa. Dice así:

“Hola Isabel,

En primer lugar quisera mostrarte mi admiración por tu labor con el blog. Tengo relación con otras mujeres que también escriben su particular “diario” de la enfermedad, y no sé si sois del todo conscientes de la gran ayuda y fuerza que dais a otras personas que padecen cáncer, sois también terapia para muchos y muchas. Es algo muy bonito y generoso que espero que sintáis, se os quiere y necesita mucho.

Tras esto querría presentarme y contarte algo. Mi nombre es María Luisa y me gustaría hablarte del proyecto en el que colaboro. Trabajo con el fotógrafo Koen Suidgeest y nos encontramos elaborando un libro de fotografías para la concienciación sobre el cáncer de mama, en colaboración con la editorial Liniazero y con GEPAC. El libro constará de varias partes, una de ellas la componen retratos de mujeres de todo tipo mostrando sus pechos, otra de ellas serán dos reportajes fotográficos del día a día de dos mujeres, una a la que le haya sido realizada masectomía y otra que vaya a ser operada, y por último testimonios de mujeres pacientes.

Hemos fotografiado a casi doscientas mujeres pero creemos que debiéramos incluir más retratos de mujeres que padezcan o hayan padecido cáncer de mama. Por otro lado la idea de los reportajes surgió hace muy poco y aún no contamos con dos voluntarias que cumplan los perfiles. Me gustaría pedirte ayuda para difundir la convocatoria si lo ves bien, o incluso si tú misma quisieras participar en el proyecto…”

Pues bien, yo voy a participar en el proyecto, sobre todo porque me gusta El Rayo Films y la labor de Suidgeest. Pero es evidente que no me ajusto al perfil de las mujeres para los reportajes, por eso he querido compartir con vosotros parte de este mensaje, para ofrecer la oportunidad al equipo de El Rayo de contactar con las mujeres que buscan, si es que ellas desean ser encontradas.

Si conoces o eres una mujer masectomizada o te van a operar y quieres colaborar, puedes ponerte en contacto con El Rayo Films en la dirección de email

marialuisa@elrayofilms.com

Os seguiré contando sobre mis proyectos.

Mas huesos y más carne

Mientras acabo de culminar mi vuelta a la normalidad, tengo la sensación de que me estoy convirtiendo en lo más parecido que conozco a un milagro andante. Cada día que pasa tengo más claro que deberé agradecer siempre (dure lo que dure esa expresión) a los profesionales de la sanidad pública y a los avances médicos el tiempo de prórroga obtenido. Pero, además, me voy encontrando con nuevas noticias sobre mi evolución que hacen que todo sea aún más asombroso.

Con el mes de enero llega cada año el momento de volverme a conectar a una bomba inyectora, esas maquinitas que tanto nos impresionan cuando recibimos la quimioterapia. El motivo es la inyección de Aclasta, un medicamento que trata de ayudarme a combatir contra la osteoporosis que me dejaron en herencia los tratamientos.

Pues bien, este año el reumatólogo consideró que, puesto que han pasado ya tres desde el diagnóstico, era el momento de hacer una nueva densitometría (la prueba que ayuda a determinar cómo se encuentran los huesos) Me sometí a todo el proceso con la paciencia que trato de dotar a cada gestión que tiene que ver con mi recuperación. La pena es que no guardé los datos sobre la primera que me hicieron, por lo que cuando recogí los resultados no pude comparar para saber en qué situación estaba.

La verdad es que yo esperaba encontrarme peor, más desgastada y cansina, como me sentía en algunas ocasiones. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrí con la ayuda de la doctora Da Silva que había mejorado. Sí, sí, mejorado. Y tanto que ya no tengo osteoporosis.

Unos días después el reumatólogo me explicó que mi organismo está recuperando la normalidad, por encima de todos los efectos secundarios que me causaron los tratamientos. Es más, me dijo que mi situación es la de “una mujer sana de tu edad”, como si no quedara huella de esta terrible sensación de vejez que te produce pensar que padeces una enfermedad en los huesos que harán de la tuya una vejez especialmente dolorosa.

Ya estamos en enero de 2012, dentro de unos días se cumplirán 4 años del comienzo de todo este inicio, y yo sigo sumando etapas a mi experiencia en torno al cáncer de manera muy diversa. He tenido que alejarme del grupo que cree para buscar mi camino en el mercado de trabajo, creando para ello mi propia empresa, pero no me olvido de quienes se han cruzado en mi camino durante 2011. Porque este año he tenido la ocasión de comprobar que el Turmalet puede ser un lugar muy cálido, que Pujante no hay más que una y que entre las esposas de los policías locales de Alcantarilla también hay heroínas.  Todas ellas mujeres entrañables, fuertes y emocionales que han superado los tratamientos y la enfermedad.

Con ellas he celebrado el paso del tiempo, la vuelta a la normalidad y he compartido la experiencia intensa y dura que ha marcado nuestras vidas, pero nos ha ayudado a crecer, a conocer nuestra fuerza y también nuestra suerte.

Gracias de nuevo

Creo que es una de las palabras que en más ocasiones he repetido; Gracias.

Todo comenzó el pasado martes 18, una llamada, mi respuesta afirmativa y se puso en marcha la elaboración de un reportaje para conmemorar el 19 de octubre con toda España.

Esta vez era el suplemento V de Vocento, publicado en todas las cabeceras del grupo, acogió el resumen de mi historia, de la historia de miles de mujeres, y también la determinación a luchar y la fuerza.

Hablar con Isabel F. Barbadillo, la autora del artículo, fue todo un regalo. Su trabajo supo combinar emociones con palabras, hilándolas en torno a una historia conmovedora pero real, sin dramatismos añadidos.

Por la tarde, trabajar con Enrique Martínez Bueso también constituyó una lección: De profesionalidad. Creo que no me deja en muy buen lugar, pero lo cierto es que estuvo dos horas buscando una imagen lo suficientemente buena para la historia.

Al final, yo agotada pero ilusionada, porque una vez más podía sentir en primera persona la posibilidad de compartir con quienes están sufriendo en estos momentos, y con sus familiares y amigos, toda una experiencia vital que no para de compensarme con regalos como las decenas de mensajes de apoyo recibidos.

El resultado;

Estadísticas de visitas al blog en torno al 19 de octubre.

Es la primera vez que publico las estadísticas de este blog, algo que debo agradecerle al cambio de plataforma por el que ha optado Vocento, con el que ahora podemos estudiar la evolución de las visitas. Aunque esto no haya estado libre incidencias.

Prometo seguir informando.

Mirada clara, rostro puro

Ayer recibí un correo electrónico que decía así;
“Hola Isabel: En primer lugar decirte que te admiro por tu valentía y tu coraje para compartir tu experiencia y hablar con tanta normalidad y hasta con humor de tu enfermedad, que también es la mía. Hace mucho tiempo que se de ti, desde que te diagnosticaron el cáncer…”

Y después de una serie de detalles, continúa diciendo: “Me gustaria mucho conocerte y hablar contigo, porque estoy segura de que nadie mejor que tú para saber como me siento, y la cantidad de preguntas que me hago cada dia. Si quieres, podemos compartir un rato juntas, a mi me encantaria conocerte en persona, no soy muy dada a comunicarme a traves de máquinas, además de que no entiendo ni jota de informática.”

Pues bien, ipso facto le tomo la palabra a la remitente y me dispongo a quedar con ella. Nos vimos el mismo día y, cuando llegué a su casa, me sorprendió encontrar a una mujer activa, despierta, con la mirada clara y el rostro puro, los mismos rasgos que adiviné en sus padres.

Venía de caminar con su perrita ¡nada menos que una hora! Estaba aún llena de energía “con ansiedad porque no puedo trabajar” y  la mayor parte de sus inquietudes y miedos se basaban en la trascendencia de la enfermedad, el miedo y la necesidad del factor suerte para salir de esta. Nada nuevo, nada distinto, nada que no se resuma en las preguntas que todos nos hacemos en algún momento durante esta ‘travesía’; ¿Porqué a mí? ¿Porqué ahora?

Tiene a su alrededor a una familia adorable, un marido entregado y unos padres atentos, a sus hijos y un buen ramillete de amigas, pero pocas personas pueden intuir su trance si no lo han atravesado. Mi papel, sencillo, contarle mi historia mientras le miro a los ojos para que vea cómo han cambiado mis circunstancias, recordarle que de todo se sale y que determinadas experiencias son necesarias -aunque no deseables- para que nos queramos a nosotras mismas como merecemos.

Algunos pensarán que es un obsequio compartir estas vivencias para que nadie que pase por ellas se sienta solo, lo que nadie sabe es que el regalo me lo llevo yo cada vez que salgo de la casa de alguna de estas personas que acuden a mí para compartir sus temores. Porque pocos se imaginan la extraordinaria belleza de cada ser humano con el que coincido en esta situación, algo que ni siquiera el dolor o los tratamientos logra difuminar.

BSO Deseando amar de Shigeru Umebayashi

“Me siento orgullosa de mí misma”

Escribía sobre ella y su familia este verano, denominé a aquel post ‘Un huracán y una mariposa’. Hace poco me enviaron este mensaje:

“Hola Isabel, ayer nos enteramos, a través de tu hermana, de que  habías escrito de nosotros en el blog; “Un huracán y una mariposa”. Acabamos de leerlo y nos ha gustado mucho, ha sido muy emotivo, parece como si hubiera pasado mucho tiempo desde que estuvimos hablando y es porque en estas circunstancias el tiempo pasa muy lento. Este martes 11 de octubre me toca ya la última sesión (gracias a Dios o a lo que sea), la espero con mucha ilusión y como siempre con miedo, aunque ese miedo seguro que será menor gracias a la pequeña luz que empieza asomarse en el horizonte.

Aquellos taconazos que me viste en su momento he llegado a ponérmelos varias veces ja, ja, lo que si he perdido ha sido el tipazo (ayer ya casi no me subían mis pantalones vaqueros….que desmoralización), pero bueno no me puedo quejar. El proceso de la quimio ha sido muy duro, fisicamente para mí y psicológicamente para todos, muchos ríos de lágrimas han corrido pero siempre arropados con un inmenso amor que es el que ha sido el que nos ha mantenido en pie y nos ha hecho seguir luchando.

Y aunque han habido muchos días malos en los que no he tenido ni fuerzas para respirar, cuando ha pasado el huracán también han llegado días en los que he recuperado casi todas las fuerzas y he podido incluso hacer natación.

De todas las cosas que pasan en la vida, hemos de procurar sacar siempre algo bueno. En mi caso, he de decirte que me siento orgullosa de mí misma por como llevé la caida del pelo. Como a todas, me traumatizaba la llegada de ese momento, no quería ni imaginármelo porque el simple hecho de pensarlo me ponía mala pero…….el momento llegó, aquello ya no se podía sostener más ni física ni psicológicamente. Con paso firme me dirigí al baño, a mi marido, con la moto de pelar en la mano, le temblaban las piernas, agarré unas tijeras y empecé a darme tijeretazos aunque la gran mayoría del pelo  se caía con un simple tirón. Me miraba en el espejo mientras lo hacía y sentía que para poder pasar todo este trance tenía que ser yo la que me lo cortara hasta la raíz. Lo hice sin vacilar y sobre todo sin que me cayera ni una lágrima, descubrí dentro de mí una fuerza y una entereza que hasta ese momento no sabía que pudiera tener. Me quité de encima una gran losa que me oprimía. Actualmente, en la fase en la que estoy, vivo muy ilusionada pensando que ya me queda poco para que vuelva a nacer.
MUCHAS GRACIAS POR AQUEL DIA, lo hemos revivido muchas veces y siempre ha sido un punto de referencia para saber que la vida poco a poco vuelve a normalizarse.
Un abrazo muy fuerte de parte de los dos y que seas muy feliz.”

Publicado con su autorización. La vida sigue, y todo pasa. Os deseo mucha felicidad.

Sonrisa. Ana Torroja.

 

Porque solo importa el amor

 

 

Portada de XL Semanal del domingo 2 de octubre de 2011

 

(Actualización 6-10-2011) Este fin de semana a más de uno nos sobrecogió la imagen de portada de XL Semanal, donde aparecía un otrora glorioso Steve  Jobs apoyado sobre su mujer y compañera de convalecencia del cáncer de páncreas que padecía. Esta mañana la noticia de su fallecimiento daba la vuelta al mundo conmocionando todas las redacciones. También la de La Verdad, como demuestra este artículo publicado en su edición digital a las 9 de la mañana.

El titular del reportaje lo decía todo; ‘Cuando ya solo queda el amor’. Pero su interpretación puede ser errónea, porque parece que el amor es algo que aparece cuando debes resignarte a haber perdido todo lo demás, y es más bien al contrario.

Las personas que hemos vivido esta experiencia sabemos que determinados acontecimientos de tu vida te recuerdan, cuando se producen, que lo que verdaderamente importa es mucho más sencillo y ‘barato’ de lo que nos empeñamos en creer.

No es que Jobs se tuviera que conformar con el amor, sino que estaba disfrutando del amor porque es una de las cosas que verdaderamente le dan sentido a la vida. Pero no al amor de “Me quiere, no me quiere” sino a ese maravilloso sentimiento que se nos despierta cuando conocemos a personas enriquecedoras, esas con las que todos tenemos la suerte de tropezarnos a lo largo de la vida.

Porque la vida es eso, y no batallas perdidas como el periodista que firma el artículo señala. Es un espacio de tiempo que nos viene dado -y aquí que cada cual elija; destino, providencia, circunstancias, y otros-, no para ganar batallas contra el cáncer, ni contra ninguna otra de las enfermedades graves que nos puede matar y contra las que, por cierto, nadie habla de ‘perder batallas’.

Es nuestra oportunidad para disfrutar del tiempo junto a las personas a las que quieres con la firme seguridad de que tu sentimiento es correspondido, y poco más.

Poco, como esto:

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Jobs era un genio de la informática. Consiguió convertir en sublimes productos que en manos de otros, como Bill Gates, no habrían pasado de ser revolucionarios. Era exigente y concienzudo y quienes disfrutamos trabajando con sus creaciones se lo agradecemos, porque la estabilidad que ofrecen los productos de la manzana no es comparable con ningún otro a día de hoy, le moleste a quien le moleste.

He considerado que hoy es un buen día para recordar su intervención en Stanford, no tiene desperdicio:

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (Subtitulado)

Descanse en paz, Mr. Jobs.

(Más en www.isabelfranco.es)

 

 

 

 

 

 

 

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