La Verdad

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Una persona clave para el futuro del cáncer de mama
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Isabel Franco | 15-11-2015 | 22:49

Estos días he comenzado el proceso de detección de posibles factores genéticos presentes en el cáncer de mama que yo sufrí. Hace poco más de un año me envío mi oncóloga a la unidad responsable de este trabajo, avisándome de que la lista era larga y la espera debía ser paciente.

Finalmente, hace unos días estuve frente a la oncóloga responsable de este proceso, Pilar Sánchez Henarejos, que me explicó todas las opciones posibles. Decir, ante todo, que solo es necesario someterse a un sencillo cuestionario sobre la familia y una extracción de sangre para que todo se ponga en marcha.

El cuestionario en mi caso fue difícil, porque carezco de datos médicos sobre la mitad de mi ascendencia, aunque el trago estuvo compensado por la amabilidad de los profesionales que este servicio y la sencillez de la extracción de sangre.

Lo primero que me explicaron es que el estudio consiste en la investigación de tres genes que aparecen mutados en las pacientes diagnosticadas de cáncer de mama. Resulta que son diversas las posibilidades que cabe esperar, y aunque no me acuerdo muy bien de toda la información, voy a intentar detallarlas.

La primera de ellas, es que el análisis resulte positivo en mi caso, lo que activaría el protocolo en mis parientes directos; hermanos e hija, a los que se realizaría el mismo análisis de sangre que a mi. Primera sorpresa, los hombres pueden portar el gen, aunque no sufran la enfermedad, y transmitirlo a sus hijos. El estudio continuaría con los descendientes de aquellos de mis hermanos que dieran positivo. En lo que a mí se refiere, es aconsejable extirpar los ovarios y realizar un seguimiento del pecho -dentro de la llamada cirugía profilactica-, aunque también es posible vaciar las mamas y quedar solo en manos de las revisiones oncológicas periódicas.

Puede que el resultado sea negativo, lo que no significa al 100% que mi cáncer no sea genético, o que mis parientes den negativo tras dar yo positivo, lo que tampoco implica que ellos no vayan a sufrir el mismo cáncer.

En fin, es complejo y difícil de saber, lo que no ayuda mucho, la verdad.

Mi principal inquietud en todo este proceso son mi hija, mis sobrinas y, por supuesto, mi hermana. No sé cómo voy a encajar la noticia si doy positivo, que yo sea la única portadora del gen y que se lo haya transmitido a mi hija, es una de las combinaciones posibles, y eso es algo que genera inquietud.

Dos son los argumentos a los que aferro mientras espero que pasen los tres meses que faltan para conocer el resultado: mi hija es muy joven y es muy difícil que este cáncer se desarrolle con menos de 25 años de edad y, precisamente por eso, la investigación solo puede avanzar para evitar que pase por la experiencia que vivió su madre.

Y así sigo, justo cuando me encuentro en las redes sociales con un vídeo que me recuerda quién es la persona clave para el futuro del cáncer de mama y me emociono al compartir con los testimonios que muestra muchas de sus afirmaciones; “pensar en un mundo sin la amenaza del cáncer de mama es la mejor herencia que le podríamos dejar a nuestras hijas”, “ella es mi tesoro y pensar que no va a pasar por esto…”

Os dejo con él. Espero vuestras impresiones.

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Sobre el autor Isabel Franco
Periodismo. Social Media. Formación. Aprendiz eterna. Sobreviviente del cáncer. Una entre tantos. Ni más, ni menos.

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