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Zona de embarque

Picado y contrapicado

 

Hay un chiste muy popular en el ámbito del turismo: Todo lo que se pueda subir, se sube. No importa en número de peldaños. Tampoco si la escalera de caracol en el tramo más alto de un campanario está en el límite de la normativa de prevención de riesgos. Luego ya, una vez arriba, la visión panorámica, compensa el esfuerzo. Y uno se siente un poquito un piloto con el freno puesto, claro.

Este amor a las alturas que tiene todo turista resulta llamativo en París: sólo la mitad de los parisinos han subido a lo alto de la Torre Eiffel y son precisamente aquellos que recibieron un amigo de fuera y no tuvieron más remedio que acompañarlo hasta “esas alturas adorables del viajero”.

En sentido vertical

Como ven las ciudades también se “escalan”. La ciudad de Córdoba se puede descubrir en línea vertical, de suelo a cielo. Es inevitable porque nada más que dar un paseo por muchas calles, estaremos pisando lo que se conoce como “chino cordobés”. Y en este “primer plano” hay que prestar la máxima atención: casi a hacer equilibrio para no caernos y, también tener un poco de cuidado porque mira que si nos torcemos el tobillo…  Es un empedrado en el que los cantos de las piedras sobresalen un poco del pavimento.

co11redEn este enfoque hacia abajo que tanto le gustaba a Alfred Hitchcock, descubrimos todo un invento que está lleno de sabiduría. El calor en verano hay que mitigarlo como sea. Con este fin han ideado un sistema con el que logran un “microclima” que baja la temperatura unos cuantos grados. Al regar las calles, el agua queda reposada en este nivel más bajo durante un buen rato. Y con esta humedad, se refresca el aire.

Alfombras de piedras

Y claro ya puestos, han dado un paso más y han creado con los cantos rodados unas auténticas “alfombras de piedra” que nada tienen que envidiar a aquellas famosas que nos contaban venidas de Persia. Con un juego de diseño de tonalidades, estos suelos están llenos de flores, animales, figuras geométricas… Es de lo más entretenido mirar al suelo. Por eso les comentaba lo fácil que es distraerse con estos diseños y, de ahí al tropezón…

Y, una vez dentro de la Mezquita, la vista se nos pierde entre ese “bosque de columnas” que forman los arcos. Pero, hay rincones que también sorprenden a ras de suelo. Uno de ellos, en este picado cordobés, es el reflejo en el suelo de los rayos de sol que se cuelan en el interior. Todo un arcoíris que se cuela dentro de un templo.

Un reloj con un toque muy flamenco

corred1Pero si cambiamos de perspectiva, en lo alto de la Plaza de las Tendillas escucharemos un repicar que nos hará subir la cabeza y mirar a lo alto. En este contrapicado hay un reloj muy original: las horas las da con el sonido de acordes de guitarra. Todo un detalle flamenco.

Como les digo, Córdoba es una cuidad muy fotográfica. Tiene una “profundidad de campo” que eclipsa. Está protegida por Sierra Morena y mires por donde mires, está “rodeada por este inmenso mar de olivos”.  Y no acaba ahí la cosa, voy a poner el flash que este ciudad también tiene muchos rincones para fotografiar por la noche.

Les dejo que tengo que subir a la torre de la Mezquita; Ya saben: un turista y una torre…

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