La Verdad
img
Autor: Inma
Te invito a “mi” piscina
img
Inma | 24-10-2017 | 6:22| 0

 

Sí, con el posesivo en singular. Y no habremos mentido, faltaría más. La verdad que camine por delante. Incluso podemos completar la frase en plan generoso, con aquello de: “Ven cuando quieras”. Esta oración gramatical, así conjugada, la podemos pronunciar “con toda propiedad” en muchos lugares donde “nuestros invitados” quedarán sorprendidos y, por supuesto, a buen remojo.

Las hay a pie de playa

mipiscinaredEn muchas ocasiones es la mano del hombre la que delimita su vaso. Y lo hace a la usanza del tradicional cuadrilátero. Una, con este diseño, nos lleva hasta la Bretaña francesa, al pueblo costero de Saint Maló.

Estas piscinas pueden presumir de aguas tranquilas y sin sobresaltos, aptas para todos los públicos: los que aún necesitan flotador; quienes se pasaron a la colchoneta y los que dominan los cuatro estilos de natación.

Cuando yo estaba en “mi” piscina, vi a una pareja de dos chicos jóvenes chinos que iban caminando por el muro que la separa del mar abierto. Él se subió al trampolín. Yo pensaba que iba a hacer un triple salto mortal para impresionarla. Pero allí, en lo alto, se quedó un rato dubitativo y, volvió a bajar por la escalera. Ella lo abrazó. Y es que las piscinas son tan amorosas, ¿verdad? O, ¿Acaso serán las influencias de David Honey?

Y sí, a veces, aunque sus aguas estén quietas en su interior, ver las grandes olas tan cerca, impone un poco. Tal vez esto le ocurrió al chico. El abrazo fue bien largo.

Otras, por todo lo alto

piscina2redHay otra piscina de esas del posesivo singular con una nota atípica: se encuentra en las alturas. En una cuarta planta. Se esconde dentro de un edificio precioso: el Centro Azkuna “La Alhóndiga” (Bilbao). Mucha gente camina “por debajo del agua” y no se da cuenta de que tiene sobre su cabeza una piscina.

Cuando yo entré, pensé que la luz del techo era natural. Tardé lo suyo en saber que era una piscina. Les hago esta pequeña confesión para que a Vds. no les vaya a pasar.

Como les decía, que es de esos edificios que de tan bonitos, uno a los dos pasos se puede despistar. La planta baja ya es espectacular. El edificio está apoyado en 43 columnas, cada una diferente. Representan las culturas del mundo. Se han realizado con materiales locales de cada una de ellas. Este recorrido por la planta baja viene a ser como dar una vuelta al mundo entero entre “bosques” de mármol, ladrillo, madera y bronce. Y al ir absortos, es fácil caminar bajo la piscina y no advertirlo. Lo digo a modo de excusa, lo sé.

Como nota curiosa les contaré que nunca falta el sol en esta piscina, aún cuando esté lloviendo a cantaros ese día. “Se cuela” siempre en el edificio. ¿El truco? Nada más entrar, en lo alto, hay una fotografía real gigantesca del sol (tomada desde un satélite) que ilumina el hall.

Y, también, tierra adentro

Pero si rizamos un poco el rizo en este recorrido también hay playas que juegan a convertirse en piscinas. Y, sin la ayuda del hombre. Hay una que sabe hacerlo con mucho arte: la famosa playa de Gulpiyuri (Asturias). Por las rocas se cuelan cachitos de mar que se transforma en algo mágico.

El dato sorprendente aquí es localizarla a través de un buscador porque la visión desde el satélite no lo es junto a la costa, sino que señala la ubicación de esta playa… ¡tierra adentro! Ya les digo, mucha magia. Uno puede llegar a pensar que el buscador erró. A mí también me pasó. Y van ya dos confesiones.

Allí la generosidad también puede brotar. Y podemos invitar, pero ahora ya con aquello de “vente a mi playa”.

Y si los sociólogos dicen que una de las frases que todos queremos pronunciar en voz alta es una invitación a una piscina privada, en esta ruta, la generosidad les desbordará. Y ya, la barbacoa la dejamos para una próxima escapada.

Ver Post >
Un paseo con el teniente Colombo
img
Inma | 06-10-2017 | 12:56| 0

 

Buscamos siempre lo más grande. Una catedral, un palacio, un estadio… Y a menudo en estas ansias, tal vez por la inclinación del cuello o por la facilidad con la que sucumbimos ante la magnitud de un inmueble, lo más pequeño nos los saltamos. Vaya que ni lo vemos.

¿Y si hacemos un viaje por estos diminutos lugares del mundo? Les aviso que el recorrido va a ser al estilo del teniente Colombo, todo un experto en resolver grandes enigmas con sólo un dato obtenido de los más pequeños detalles. Será nuestro guía pues.  ssred1

La hija

En San Sebastián las barandillas de la playa La Concha constituyen todo un icono de la ciudad. Como dato curioso, la ONCE en una de sus series, la dedicada a representar ciudades con tan solo una imagen, fue esta barandilla la elegida. Pero a mí me seducen también las de esos pequeños parterres en los jardines de otra playa vecina, Ondarreta que parecen casi sus “hijas pequeñas”. De verdad que no exagero, el parecido con “su madre” es asombroso: mismo color, diseño circular, hechas del mismo material… Aquello de mater semper certa est no falla en  estas barandillas.

La hermana pequeña parterre2ss

En París todo el mundo habla de las famosas terrazas. La verdad es que atrapan porque invitan sutilmente a sentarse un rato y ver la vida pasar. Pero, yo ahora –en este interés casi detectivesco por las menudencias de los sitios- soy más de aceras.

Y es que hay algunas que se pasan de atrevidas. Quieren ser también terrazas y ya sólo con las sillas y mesas ocupan todo el espacio. Al final para poder seguir el paseo tienes que jugarte la vida y seguir caminando por la calle. Y claro, en este empeño de parecerse a “sus hermanas mayores”, las terrazas, y con el riesgo añadido de que nos pueda atropellar un coche, vaya que nos tenemos que sentar en ellas queramos o no. Aunque sólo sea por evitar un accidente de tráfico.

El tatarabuelo terrazasred

En Murcia, hay un famoso cruce de caminos donde se encuentran las calles Platería y Trapería que confunde a más de uno, sea residente o turista. En este punto es fácil dudar si seguir de compras, acercarse a la zona de bares, seguir de paseo hacia Alfonso X… Pero si los pies se dirigen hacia la Catedral (que se intuye ya al fondo la fachada y es la cuarta opción de todo cruce), entonces a la altura del Casino merece la pena detenerse para conocer en su fachada a quien ya es casi uno más: “el habitante más longevo de Murcia”. Está a la altura de los ojos, pero al estar adosado a la piedra, calladito, muy escondido, fosilizado… vaya que yo creo que hasta el mismísimo Colombo habría tenido bastante difícil dar con él en Murcia.

Cuánta razón tenía Ramón J. Sender cuando describía el mundo desde la mirada de un turista y decía: “a fin de cuentas los humanos somos una gran familia”. Y es que recorrerlo en su versión XS es casi como estar en familia. 

fosil1No sé si también les pasa a Vds. pero estos “pulgarcitos” casi invisibles del mundo son para coleccionarlos. Se les va cogiendo un cariño… Porque el mundo es grande pero a la vez, es pequeño. Es la gran paradoja. Y bien bonita además. ¿Verdad?

Yo ya, de tan adicta que soy, llevo gafas para ver de cerca. Y sí, Vd. también puede ser un detective. Dicen que este otoño se vuelven a llevar las gabardinas.

Ver Post >
¿Y por qué ese empeño en enderezar la torre de Pisa?
img
Inma | 14-09-2017 | 9:15| 0

 

Hace unos años la pregunta que marcaba la gran decisión del verano era: ¿Dónde vas: a la playa o a la montaña? Ahí radicaba la opción. Es más, la publicidad de los años 70 de muchos destinos destacaba que se contaba con las dos alternativas. Vaya que si el padre quería escalar y la madre estar tumbada en la hamaca, no tenían que lanzar ninguna moneda al aire.

Pero últimamente el mundo interrogativo estival ha pasado a ser: ¿Dónde te vas de vacaciones? Dando por sentada la hipótesis de que, sí o sí, nos tenemos que ir a otro lugar.

Y si uno contesta tranquilamente: “Este mes de agosto lo he pasado enterito leyendo en mi casa”, garantizado queda que corre el grave peligro de entrar en el colectivo de los raros. Y, ahí no queda la pena, lleva una agravante: quedará excluido en septiembre de muchas cenas para contar las peripecias y anécdotas de los viajes.

publiredCada vez conozco más gente que es feliz sin tener que entrar en el arrebato de preparar la maleta, hacerla y deshacerla unos días después. Y sí tal vez también rarita, según lo comentado.

Son muchos los expertos que, ante este colectivo de gente feliz que no necesita tarjeta de embarque, están estudiando este giro copernicano que se ha dado en el mundo de los viajes. Después de muchos análisis sobre los interrogantes que nos hacen y hacemos, concluyen que el hecho de viajar se está convirtiendo ya en un “acto de consumo”: Hay que ir, ver esto y lo otro; comprar tal souvenir, etc.

En síntesis se trata de ir a un lugar y, una vez allí, hacer lo que se denomina “el paseo del turista”. Viene a ser como hacer todos lo mismo, con los denominados <<must>>. Y así, aunque a uno no le gusten los museos, si está en París tendrá que ir al Louvre y/o al D’orsay. Si va a los dos, tanto mejor para poder contar cuando regrese. Y si llega al hotel por la noche agotado, con dolor de pies y con el mapa muy arrugado y casi roto en los pliegues, será un síntoma indiscutible de que está haciendo bien el “paseíllo”.

Queda relegada la idea de la cultura o el aprendizaje, y lo que predomina, como tal acto de consumo, es el gasto medido en euros redondos.

fotoredUna fotógrafa suiza (Corinne Vionnet) reflexiona sobre esta idea del mimetismo en los viajes. Todos hacemos la misma foto, estemos ante el Coliseum, la Torre Eiffel, el Big Ben…  Es la prueba iuris et de iure de que hicimos el paseíllo con todas las de la ley.

Las recopila de nuestra generosidad en internet y, tras un collage, a modo de “impresionismo fotográfico” crea obras de arte con todas nuestras fotos. Casi idénticas. Expone en España estos días, por si les interesa (normalmente lo hace en el MoMA).

He estado trabajando en un campus turístico sobre “creación de destinos”. En él, le pregunté a un experto en marketing si realmente cuando viajamos somos “clientes cautivos”, pese a sentirnos libres. Él insistía que nadie nos dice lo que tenemos que hacer. Pero no sé yo… Esta fotógrafa, casi que me convence más que el experto.

Porque, ¿quién no ha intentado enderezar un poquito la torre de Pisa? Jugando con las ilusiones ópticas, ya me entienden. Yo fui de las que “empujaba con las dos manos”. Al final entre todos, lograremos reducir esa inclinación tan suya.

 

Ver Post >
Cuando ruge la marea
img
Inma | 02-09-2017 | 1:01| 0

 

Hay lugares en los que la naturaleza por sí sola ha creado una belleza tal que, queramos o no, caemos rendidos ante ella; Otros, en los que ha sido la mano del hombre la que ha construido un edificio de tal magnitud, que también sucumbimos ipso facto. Pero, ¿y aquellos en los que se une el hacer natural con el brazo del hombre? Entonces, es el acabose. Y no exagero. Allá que nos vamos. ¿Se vienen?

La costa del norte de Francia es de esas para recorrer con calma porque hay que ir parando muy a menudo si uno no quiere perderse rincones de esos para quedarse boquiabierto y ojiplático a la vez. pilornesred4

Hoy la parada es en un pequeño pueblo amurallado: Saint Malo. Aquello que siempre decimos a modo de toma de contacto: “vamos a dar una vuelta”, aquí se puede hacer en sentido literal. El “Paseo de Ronda” lo es por todo lo alto de la muralla que rodea, en unos casi tres kilómetros, todo el perímetro de la ciudad.

Ello permite una doble perspectiva. Desde esta altura, intramuros, podemos ver todo el entramado de estrechas calles, tejados, etc. Pero con un pequeño giro extramuros, entonces las vistas lo son hacia el mar. Y aquí, se acrecienta la belleza.

Un “bosque” a pie de playa y, de muralla.

La muralla está protegida con un rompeolas formado por pilones de madera. Están situados a pie de playa. Hay mucha inteligencia detrás.

ofiturmalorecortadaFrenan la fuerza bruta del mar. Tienen “unas raíces” de una profundidad bajo la arena de más de un metro y medio, para poder hacer frente a la embestida de las olas. En esta zona, la marea puede llegar a subir unos catorce metros. Y la playa, que tiene una longitud para llegar hasta poder mojarnos los pies de casi un kilómetro, desaparece por completo. Un detalle de la humedad se aprecia en los tejados, que aparecen colonizados por líquenes, ¡Ahí, en esas alturas, crecen!

¡Lo que cambian los lugares según qué día los visitemos! Este rompeolas tiene casi una doble personalidad al puro estilo del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Cuando los vi el mar estaba sereno. Mientras caminábamos por la muralla, me contaban amigos que habían vivido allí, que cuando la marea sube, impresiona ver cómo el mar se cuela entre esta escollera de madera, que llega incluso a desaparecer de la vista. “Algo con fuerza hipnotizante”, me decía un fotógrafo. Yo me quedé con las ganas de verlo “en plena acción”. Me he tenido que consolar con una postal, que guardo como un tesoro.

En los días de mar en calma, hasta apetece jugar al escondite en este “bosque” que tiene encanto e ingenio a la vez. pilonesenaccion

En tierra firme encontramos un guiño arquitectónico a este dique de pilones. El diseño de la Oficina de Turismo, situado en la entrada de la ciudad, anticipa visualmente lo que después nos espera en la playa.

A mí me gusta porque es también un ejemplo de la eterna lucha del hombre y la naturaleza. En ocasiones gana uno. En otras, ya no.

Y sí, tendré que volver cuando la marea suba. ¿Será, tal vez, que también con la marea baja uno puede quedar hipnotizado de la belleza del lugar?

Ver Post >
La nueva hipoteca
img
Inma | 16-08-2017 | 9:15| 0

 

El día “D” no es una vez al mes. En este gravamen moderno, el “coste” es un peaje casi a diario. Incluso lo es a la hora. Depende del grado de afección de cada uno con las nuevas tecnologías.

La cuenta de seguimiento con la que se vincula esta carga funciona como una “ventana indiscreta” con mucha corriente de tránsito de entradas y salidas. Es de doble hoja: en ella vemos lo que hacen los demás y mostramos lo que hacemos. Son los nuevos “abonos” y “adeudos” para actualizar el saldo.

Esta obligación, porque ya para muchos esto de estar pendiente de las redes sociales es toda una carga de tiempo, ingenio, etc., tiene su propia nomenclatura y algoritmos. Las variables son otras ecuaciones, también con varias incógnitas.

El boca a boca en la era digital

reflejosredNo se habla aquí del Euribor (¡con lo que nos costó entenderlo!). Les comentaré las últimas recién incorporadas que operan en el sector del turismo, para que “actualicen” el saldo de su hipoteca. El índice de referencia ahora es el denominado eWom (Electronic Word of Moutheffect). Es nuestro “boca a boca” de toda la vida, pero ha perdido cercanía y autoría. Está magnificado porque atendemos a comentarios de otros, sin saber cuánto de robot hay en sus palabras y cuánto de humanidad. El segundo índice referenciado es el OTRS (Online Travel Reviews). Tiene mucho impacto. Viene a ser como un saldo en descubierto cuando el comentario es negativo. Como la prima de riesgo cuando se ponía a 400

Esta nueva hipoteca lleva una cláusula adicional de la que no se separa: el Big Data. En los últimos años, las sociedades que más cotizan en el moderno IBEX digital son las empresas de información (Facebook, Google y todas sus vecinas). Tanto tiempo diciendo aquello de “tanto sabes, tanto vales” y por fin en la Era digital parece ha pasado de ser una hipótesis a convertirse en una sentencia firme.

Sí, soy una troglodita.

Nos creemos ya muy modernos con esto de las nuevas tecnologías, pero los más optimistas dicen que estamos aún en la Edad Media Digital. No quisiera yo confundirles porque también los hay un poco más pesimistas. Hace poco un experto en ciberdelincuencia de la Policía comentaba que todavía estamos en el Paleolítico de la Era Digital. Vaya, que me llamó troglodita directamente y mirándome a los ojos, de forma muy elegante, eso sí. Como ven el camino de esta nueva era se antoja largo. Ya les digo, como una hipoteca recién firmada en la que uno ve el día del vencimiento del último pago muy lejano en el tiempo.

Mira que si hemos caído, sin darnos cuenta, en aquel axioma que el sabio Einstein ya supo ver: “el mundo sólo tendrá una generación de idiotas. Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad”. Porque aunque nos duela reconocerlo, muchas decisiones ya las hemos dejado, sin casi ser conscientes de ello, en manos de los algoritmos.

Cambio abrazo por foto

einstein-a-solasredEsta nueva hipoteca está cambiando hasta nuestras costumbres. Les cuento una también vinculada al turismo. En las zonas de llegada de los aeropuertos, los familiares reciben a sus allegados a modo de paparazzis: primero al asalto de una foto con el móvil (para “pasarla a la hipoteca” y actualizarla rápidamente), y ya después, sí nos lanzamos a los abrazos y lágrimas. Yo, que soy de lágrima fácil, a veces me he visto llorando antes que los propios afectados. ¡Aeropuertos, qué lugares!

Les dejo que tengo que actualizar el saldo de mi hipoteca. Vds. ya me entienden.

Ver Post >
Sobre el autor Inma

Etiquetas

Otros Blogs de Autor