{"id":847,"date":"2020-07-11T11:50:33","date_gmt":"2020-07-11T09:50:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/?p=847"},"modified":"2020-07-11T11:57:10","modified_gmt":"2020-07-11T09:57:10","slug":"el-lado-oscuro-de-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/2020\/07\/11\/el-lado-oscuro-de-escribir\/","title":{"rendered":"El lado oscuro de escribir"},"content":{"rendered":"<p>Hoy voy a contaros una historia.<\/p>\n<p>Nunca me canso de repetir que el oficio de escritor es muy duro. Desde luego, no picamos piedra ni doblamos la espalda para recoger lechugas. Pero necesitamos de una <strong>fortaleza mental<\/strong> que nos ayude a encajar la multitud de noes que recibimos a lo largo de nuestra vida profesional.<\/p>\n<div id=\"attachment_853\" style=\"width: 970px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-853\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-853 size-full\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/143\/2020\/07\/e66w1r0fmuuz.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"638\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/143\/2020\/07\/e66w1r0fmuuz.jpg 960w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/143\/2020\/07\/e66w1r0fmuuz-300x199.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/143\/2020\/07\/e66w1r0fmuuz-768x510.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><p id=\"caption-attachment-853\" class=\"wp-caption-text\">Stephen King [Image @peterkidder \/ Twitter]<\/p><\/div>\n<p>Como sab\u00e9is, yo no escribo sola, lo hago con David Zaplana. Cada vez que nos lanz\u00e1bamos a escribir una nueva historia, la sombra de qu\u00e9 pasar\u00eda con el texto una vez terminado revoloteaba sobre el teclado. Sin embargo, logramos publicar nuestras dos primeras obras, <em>Tras el Sol de Cartagena<\/em> en 2007 y <em>Morbo G\u00f3tico<\/em> en 2010. Ambas lo hicieron <strong>con peque\u00f1as editoriales<\/strong>, ninguna de las dos tuvo mucha promoci\u00f3n, si segu\u00edamos as\u00ed, jam\u00e1s vivir\u00edamos de nuestro sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el a\u00f1o 2011. Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de trabajo, terminamos una nueva novela. Lo hicimos tras el nacimiento de nuestro segundo hijo, y no pod\u00e9is imaginar lo dif\u00edcil que es compaginar las tomas y los cambios de pa\u00f1al de un beb\u00e9 y las rabietas de una ni\u00f1a de dos a\u00f1os, con la escritura. Pero lo conseguimos, David y yo siempre lo conseguimos. Pusimos el punto y final a nuestra historia\u00a0<em>La paradoja del bibliotecario ciego<\/em>. Comenzamos el recorrido de editoriales. Ten\u00edamos dos obras publicadas, esta era para nosotros a\u00fan mejor que las anteriores. Trataba sobre un escritor de \u00e9xito de novela negra que intentaba descubrir un mensaje cifrado que le dej\u00f3 su padre antes de suicidarse. En ella habl\u00e1bamos de la violencia en el entorno m\u00e1s cercano, ten\u00eda misterio, personajes interesantes, reflexiones&#8230; Sin embargo, <strong>una y otra vez recib\u00edamos la misma contestaci\u00f3n. No<\/strong>.<\/p>\n<p>Y esta fue la \u00faltima palabra que recibimos.<\/p>\n<p>Reconozco que me cost\u00f3 encajar el golpe, aunque no dud\u00e9 en seguir adelante. Ya ten\u00edamos el germen de una nueva historia, que part\u00eda de un sue\u00f1o que yo hab\u00eda tenido unos meses atr\u00e1s: una prostituta era perseguida para matarla.<\/p>\n<p>Nos lanzamos a escribir la nueva historia, que tardamos otros tres a\u00f1os en concluir, mientras su hermana mayor dorm\u00eda el sue\u00f1o de los justos en el disco duro de la computadora.<\/p>\n<p>Fueron <strong>tres a\u00f1os de documentaci\u00f3n, de entrevistas con expertos, de buscar, viajar y leer.<\/strong><\/p>\n<p>En 2016 hab\u00edamos puesto el punto y final, y, con un miedo atroz, comenzamos a llamar a las puertas de las editoriales. Ninguna se abri\u00f3. \u00bfLe faltaba calidad al manuscrito? \u00bfQuiz\u00e1s la historia no fuera interesante? \u00bfTal vez los personajes resultaban planos? O, tal vez, \u00e9ramos autores desconocidos con una historia muy arriesgada bajo el brazo. <strong>Nunca sabremos por qu\u00e9 nos dijeron que no.<\/strong><\/p>\n<p>Esta vez dud\u00e9 de mi talento y me cost\u00f3 m\u00e1s encajar el golpe.<\/p>\n<p>Entonces se abri\u00f3 el plazo para publicar los manuscritos en el <strong>Premio Literario de Amazon<\/strong>. Presentamos el manuscrito, nada hab\u00eda que perder, y unos meses despu\u00e9s, nos comunicaron que nuestra novela <strong><em>Ning\u00fan escoc\u00e9s verdadero<\/em><\/strong> era la obra ganadora. Una no desde\u00f1able dotaci\u00f3n econ\u00f3mica, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s, visibilidad y un viaje a la Feria del Libro de Guadalajara (M\u00e9xico) fue el premio. Eso y que nuestro libro despeg\u00f3 y lleg\u00f3 a decenas de miles de lectores. Y lo sigue haciendo.<\/p>\n<p>Pero, a\u00fan hoy, cada vez que me enfrento a una nueva pantalla en blanco, cada vez que tecleo las primeras palabras de un texto, la sombra del no, la incertidumbre de qu\u00e9 pasar\u00e1 con ese trocito de m\u00ed que pongo negro sobre blanco pesa. <strong>Ese libro \u00bflograr\u00e1 saltar de nuestra mente a las librer\u00edas o dormir\u00e1 en su c\u00e1rcel de bits para siempre?<\/strong><\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=3ff73a35d4101bcc9ad0726687c4cca5\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy voy a contaros una historia. Nunca me canso de repetir que el oficio de escritor es muy duro. Desde luego, no picamos piedra ni doblamos la espalda para recoger lechugas. Pero necesitamos de una fortaleza mental que nos ayude a encajar la multitud de noes que recibimos a lo largo de nuestra vida profesional. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10207,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10207"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=847"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":865,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions\/865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/acaradelibro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}