{"id":1000,"date":"2018-12-09T11:57:24","date_gmt":"2018-12-09T10:57:24","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1000"},"modified":"2018-12-09T11:57:24","modified_gmt":"2018-12-09T10:57:24","slug":"como-los-chorros-del-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/12\/09\/como-los-chorros-del-oro\/","title":{"rendered":"Como los chorros del oro"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo mi infancia marcada y delimitada por las sensaciones producidas por el paso de las estaciones: el olor verde de la albahaca en primavera, c\u00e1scaras de pipas de girasol en el suelo alrededor de los portales de las casas donde nos sent\u00e1bamos las ni\u00f1as del vecindario a so\u00f1ar con crecer r\u00e1pido; en verano, el del insecticida para los mosquitos y las moscas, por cierto, t\u00f3xico de narices, expelido por unos aparatos en donde se bombeaba manualmente el aire que lo propulsaba, los zapatos llenos de la tierra de la huerta a donde \u00edbamos a robar alg\u00fan albaricoque como la mayor de las aventuras y delitos; el crujir de las hojas secas, como enormes y amarillos escarabajos, amontonadas a los pies de los \u00e1rboles en oto\u00f1o mientras las pis\u00e1bamos o nos las arroj\u00e1bamos unas a otras; el chapoteo con las botas de goma en todos los charcos posibles en las calles embarrizadas por las lluvias de invierno. Todo se ensuciaba, se contaminaba\u2026 pero todos sab\u00edan que hab\u00eda un tiempo para ello y otro para que las madres pasaran la escoba por las puertas y recogieran, en dos mochazos, el poco resto de c\u00e1scaras de pipas que no hab\u00edan fusionado lo suficiente con la tierra; o nos obligaban a limpiarnos los zapatos ayudados de un palito que sacaba la tierra incrustada entre los dibujos de la goma de la suela; o se esperaba el curso de los d\u00edas en donde el sol se beb\u00eda el agua de los charcos y las calles volv\u00edan a lucir con sus hoyos secos y terrosos; o se dejaba que la naturaleza hiciera los deberes haciendo desaparecer el mont\u00f3n de hojas secas convertidas, con las lluvias, en abono para la tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La limpieza ol\u00eda a lej\u00eda y a aceite para muebles. Nada m\u00e1s. Pero qu\u00e9 sensaci\u00f3n de limpieza. La ropa tambi\u00e9n ten\u00eda s\u00f3lo un olor: a jab\u00f3n, habitualmente elaborado por nuestras madres a base de restos de aceite de las comidas y sosa c\u00e1ustica y que les dejaba, tras un \u201cbuen\u201d d\u00eda de colada, por supuesto a mano, una p\u00e1tina blanquecina sobre el dorso de sus trabajados dedos. Y la casa y nuestro pelo y las ropas ol\u00edan a brasero de pic\u00f3n o a le\u00f1a quemada y, en el peor de los casos, a aquellos puros retorcidos llamados \u201ctagarninos\u201d que algunos padres fumaban tras la dura jornada de trabajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1, entonces -hablo de hace apenas unos cuarenta a\u00f1os-, no se ten\u00eda tan claro la relaci\u00f3n que existe entre limpieza y salud, pero todos los que estamos aqu\u00ed y que vivimos por aquella \u00e9poca est\u00e1 claro que sobrevivimos a beber agua chupando todos, uno detr\u00e1s de otro, de los grifos de cobre o de las mangueras de los jardines. En cambio ahora, es todo tan as\u00e9ptico y a la vez tan enfermo y contaminante\u2026 Javier Roca, director t\u00e9cnico del laboratorio del Centro de Medio Ambiente de la Universidad Polit\u00e9cnica de Barcelona, dice que \u201cLas viviendas son una especie de almac\u00e9n de sustancias contaminantes\u201d. Los actuales productos de limpieza con compuestos de gran toxicidad, los utilizados para desodorizar, para ambientar, para limpiar cristales, abrillantar muebles, limpiar hornos, etc\u2026 puede que nos den una idea de limpieza de hogar, pero en realidad lo estamos ensuciando qu\u00edmicamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y como tampoco tenemos mucho tiempo para regar y cuidar plantas, hemos sustituido las al\u00e1begas por planticas de pl\u00e1stico de Ikea, que son muy monas y no precisan de nuestra atenci\u00f3n. Las pobres ni\u00f1as de ahora ya no tienen tiempo de so\u00f1ar, van de actividad extraescolar en actividad y, cuando caen a la cama, lo hacen tan rendidas que s\u00f3lo pueden dormir. Ya no hay charcos de barro en las calles donde chapotear y ver reflejada la luna enorme de enero. Y los oto\u00f1os han perdido su encanto porque las hojas ya no caen de los \u00e1rboles. Parece que desaparecieran por arte de magia. Las esforzadas brigadas de limpieza callejera las hacen desaparecer antes de que la tierra pueda darles su abrazo de acogida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora todos los d\u00edas se suceden con poca variedad de sensaciones. Pero eso s\u00ed, con mucha limpieza, con muchos productos qu\u00edmicos como el \u201cformaldehido, ftalatos, \u00e9teres de glicol, tolueno, estireno, xileno, cloruro de metileno, dietanolamina\u2026\u201d etc. seg\u00fan Carlos de Prada, director de la campa\u00f1a \u201cHogar sin t\u00f3xicos\u201d. Pero nuestro pelo huele a hierba reci\u00e9n cortada y las ropas a suavizantes florales y las golosinas atiborradas de az\u00facar han sustituido a los albaricoques verdes y a las pipas de mel\u00f3n o de girasol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aunque Leonardo da Vinci dijera que \u201cTodo nuestro conocimiento nos viene de las sensaciones\u201d, la verdad es que ir por la vida encontr\u00e1ndola como los chorros del oro no deja la cosa para extraer muchas sensaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Recuerdo mi infancia marcada y delimitada por las sensaciones producidas por el paso de las estaciones: el olor verde de la albahaca en primavera, c\u00e1scaras de pipas de girasol en el suelo alrededor de los portales de las casas donde nos sent\u00e1bamos las ni\u00f1as del vecindario a so\u00f1ar con crecer r\u00e1pido; en verano, el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1000"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1000"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1000\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1001,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1000\/revisions\/1001"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1000"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1000"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1000"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}