{"id":1015,"date":"2019-01-19T10:12:23","date_gmt":"2019-01-19T09:12:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1015"},"modified":"2019-01-19T10:12:23","modified_gmt":"2019-01-19T09:12:23","slug":"eleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2019\/01\/19\/eleccion\/","title":{"rendered":"Elecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas tuve la suerte de asistir a una reuni\u00f3n, entre amigos, sobre algunos m\u00e9todos para preservar la salud de manera natural, es decir, poniendo el acento en la mejor forma de mantenernos sanos en lugar de abandonarnos a ciertos h\u00e1bitos que suelen desembocar, s\u00ed o s\u00ed, en pastillas y hospitales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la hora de la comida, recogimos nuestros b\u00e1rtulos y salimos de casa de mi amiga hablando animadamente para trasladarnos a un restaurante a tomar algo. A no ser que est\u00e9 esperando una llamada importante, no me gusta mantener el m\u00f3vil entre las manos como una prolongaci\u00f3n de estas mientras estoy con alguien, as\u00ed que, no fue hasta casi el final de la comida cuando ech\u00e9 mano de \u00e9l para llamar a mi familia. Lo busqu\u00e9 en el bolso, en los bolsillos del abrigo, en la mesa, en el ba\u00f1o\u2026 pero el m\u00f3vil no estaba en ning\u00fan sitio. Si les dijera que la angustia no me atac\u00f3 por sorpresa, les mentir\u00eda. Fue realmente un ataque de p\u00e1nico. S\u00f3lo la idea de perder algunos contactos me produc\u00eda sudores fr\u00edos, lo confieso. As\u00ed que la cara se me trasmut\u00f3. Una de mis amigas, sin perder la compostura ni la sonrisa me dijo: \u201cElige pensar que se te ha ca\u00eddo en casa de nuestra amiga\u201d. Imitando a Chiquito de la Calzada, me sali\u00f3 un sorprendente \u201c\u00bfC\u00f3molll?\u201d. A ver, \u00bfqu\u00e9 tonter\u00eda estaba dici\u00e9ndome? \u00bfEs que por elegir que lo ten\u00eda en el sof\u00e1 o en la alfombra, realmente iba a ocurrir ese milagro, si lo que hab\u00eda pasado era que lo hab\u00eda perdido o me lo hab\u00edan robado? Lo que ten\u00eda que hacer, cuanto antes era comprobar que lo ten\u00eda o ponerme a anular lo que hiciera falta. Pero aun faltaba un poco para que mi amiga volviera a su casa, y mientras la otra me insist\u00eda en que qu\u00e9 ganaba con andar angustiandome antes de tiempo, que eligiera conscientemente no preocuparme pensando que el m\u00f3vil estar\u00eda all\u00ed, al menos de momento. \u201cS\u00ed, pero \u00bfy si no est\u00e1?\u201d reclam\u00e9 obstinada. \u201cPues entonces podr\u00edas elegir no enfadarte por algo que no tiene remedio. Su respuesta no s\u00f3lo me dej\u00f3 perpleja, sino noqueada y d\u00e1ndole vueltas al tarro de la cantidad de veces que andamos angustiandonos por problemas terribles que, la mayor\u00eda de las veces, jam\u00e1s llegar\u00e1n a ocurrir, y otras porque tanto con nuestro consentimiento como sin \u00e9l han ocurrido ya o van a ocurrir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El neur\u00f3logo y psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de varios campos de concentraci\u00f3n nazi, y padre de la logoterapia, en uno de sus libros \u201cEl hombre en busca de sentido\u201d propugnaba que \u201cAl hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la \u00faltima de las libertades humanas: la elecci\u00f3n de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino\u201d. Durante muchos a\u00f1os he llevado esa frase por bandera y he pensado que realmente eleg\u00eda, en cada momento que era preciso, la actitud con la que quer\u00eda enfrentarme a las circunstancias que han ido modelando mi vida. Sin embargo, ese d\u00eda, ante las palabras de mi amiga, fui consciente de que pocas veces eso ha ocurrido as\u00ed. Que no somos tan libres para elegir, para decidir, que incluso cuando creemos que lo somos y estamos ejerciendo esa libertad inalienable, lo que en\u00a0realidad estamos haciendo es respondiendo a est\u00edmulos, a patrones aprendidos o impuestos\u2026 ya no por la sociedad, sino por nuestros propios miedos y prejuicios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 horror si hubiera perdido los n\u00fameros de tel\u00e9fono de \u201camigos\u201d a los que no podr\u00eda volver a contactar ya porque ellos no me llamaran jam\u00e1s y soy yo siempre quien los llama! \u00bfDe verdad hubiera sido un horror? \u00a1Qu\u00e9 desastre si hubiera perdido conversaciones que guardo s\u00f3lo para recordarme lo mal que me trat\u00f3 fulanito o menganita\u2026! \u00bfSer\u00eda tan terrible dejar de flagelarme in\u00fatilmente?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo verdaderamente terrible es que el ser humano necesite de grandes tragedias para que tenga que tomar grandes decisiones en las que, desgraciadamente, pocas veces elige sufrir lo menos posible o situarse en el lado m\u00e1s favorecedor de la vida. Somos unos pupas con todas las de ley, con todas las consecuencias. No hace falta que los medios de comunicaci\u00f3n pongan la lupa en todas las noticias desagradables que ocurren en el mundo, en lugar de potenciar las buenas, que tambi\u00e9n las hay, y que son maravillosas, no, no hace falta porque nuestra \u201cextrema\u201d sensibilidad a fijarnos en lo negativo hace que pasen desapercibidas el resto de cosas buenas que pueblan el mundo. Paul Watzlawick se qued\u00f3 corto en su \u201cEl arte de amargarse la vida\u201d. En eso somos expert\u00edsimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entretanto, yo opt\u00e9 por no preocuparme por mi m\u00f3vil, por si ten\u00eda remedio\u2026 o por si no lo ten\u00eda. Y he de decirles que me ahorr\u00e9 una hora vana de angustia. El tel\u00e9fono estaba en el brazo del sill\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hace unos d\u00edas tuve la suerte de asistir a una reuni\u00f3n, entre amigos, sobre algunos m\u00e9todos para preservar la salud de manera natural, es decir, poniendo el acento en la mejor forma de mantenernos sanos en lugar de abandonarnos a ciertos h\u00e1bitos que suelen desembocar, s\u00ed o s\u00ed, en pastillas y hospitales. &nbsp; A [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1015"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1015"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1015\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1016,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1015\/revisions\/1016"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1015"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1015"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1015"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}