{"id":105,"date":"2011-03-10T12:25:00","date_gmt":"2011-03-10T12:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=105"},"modified":"2011-03-10T12:25:00","modified_gmt":"2011-03-10T12:25:00","slug":"la-viga-el-ojo-ajeno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2011\/03\/10\/la-viga-el-ojo-ajeno\/","title":{"rendered":"LA VIGA EN EL OJO AJENO"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES-TRAD\" style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family:\"Times New Roman\",\"serif\"; mso-ansi-language:ES-TRAD\">                Dice una frase del evangelio que el ser humano tiende a ver la paja en el ojo ajeno y pasa ol\u00edmpicamente sin darse cuenta de que lleva una viga en el propio. Sin embargo, hay una situaci\u00f3n concreta, entre otras muchas, en las que ocurre totalmente lo contrario, vemos la viga en el que tenemos enfrente mientras estamos seguros que nosotros s\u00f3lo llevamos pajillas. Me refiero a nuestra presencia f\u00edsica. Hay un chiste que explica claramente mi teor\u00eda, cuenta que una se\u00f1ora esperaba, por primera vez, en la consulta de un dentista cuando se fij\u00f3 en el nombre del t\u00edtulo que estaba colgado. De momento record\u00f3 a un muchacho alto, moreno y guapo que ten\u00eda el mismo nombre y que era compa\u00f1ero en su clase de la universidad treinta a\u00f1os atr\u00e1s. Se pregunt\u00f3 si ser\u00eda el mismo chico del que ella estaba secretamente enamorada. Pero despu\u00e9s de verlo en el consultorio r\u00e1pidamente desech\u00f3 ese pensamiento. Era un hombre de poco pelo, canoso, su cara estaba llena de arrugas y se ve\u00eda muy mayor. Sin embargo, al terminar la consulta, le pregunt\u00f3 si se trataba del mismo chico que ella recordaba. \u00c9l contest\u00f3 entusiasmado que s\u00ed y que por qu\u00e9 se lo preguntaba. Ella le explic\u00f3: \u201cporque estabas en mi clase\u201d. Entonces, el feo, calvo, arrugado, gordo, barrig\u00f3n y decr\u00e9pito, le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfqu\u00e9 asignatura daba usted, profesora?\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES-TRAD\" style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family:\"Times New Roman\",\"serif\"; mso-ansi-language:ES-TRAD\"><span style=\"mso-tab-count:1\">            <\/span>La verdad es que despu\u00e9s de conocer este chiste, me voy a cuestionar muy mucho cu\u00e1l ser\u00e1 mi aspecto f\u00edsico y c\u00f3mo me ver\u00e1n los dem\u00e1s, porque hasta ahora, cuando me encontraba con amigas de la infancia, siempre sal\u00eda ganando. \u201cHay que ver lo mayor que est\u00e1 fulanita\u201d, \u201cJoder, qu\u00e9 desmejorada est\u00e1 menganita, si parece mi madre\u201d. S\u00ed, s\u00ed, mi madre\u2026 Y no es que la vanidad nos juegue una mala pasada, no, simplemente tenemos unas dioptr\u00edas diferentes para mirar de lejos y de cerca, y aunque nos levantemos haciendo gui\u00f1os al espejo, le metemos mano a la salud del bote y salimos a la calle como una fragata de guerra dispuestas a comernos el mundo, vi\u00e9ndonos como \u00e9ramos, fijando en la mente una imagen que ni con photoshop conseguimos mejorarla.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES-TRAD\" style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family:\"Times New Roman\",\"serif\"; mso-ansi-language:ES-TRAD\"><span style=\"mso-tab-count:1\">            <\/span>Triste o afortunadamente, nunca se sabe, seguimos sinti\u00e9ndonos las ni\u00f1as, las chicas llenas de juventud y de sue\u00f1os que \u00e9ramos hace a\u00f1os y les explicamos a nuestros hijos qui\u00e9nes eran las chicas con las que nos encontramos por la ma\u00f1ana cuando \u00edbamos con ellos. Y ellos, llenos de asombro, nos dicen: \u201cpero mam\u00e1\u2026 \u00bfqu\u00e9 est\u00e1s diciendo? \u00a1chicas! si son viej\u00edsimas\u201d. Y, claro, las criaturas ignoran que con semejante afirmaci\u00f3n acaban de triturarte la autoestima porque resulta que las mencionadas chicas eran amigas de tu hermana que tiene cinco a\u00f1os menos que t\u00fa. Y te vas, como un cohete, al espejo, te miras, por un lado, por otro\u2026 estiras un poco la piel hacia las orejas\u2026 sonr\u00edes\u2026 y terminas justificando: \u201cClaro, es que ellas est\u00e1n muy castigadas y nunca se han cuidado. No como yo que aparento quince a\u00f1os menos. Por lo menos\u2026\u201d Y, recompuesta -a la fuerza ahorcan- la autoestima, sales triunfante del cuarto de ba\u00f1o. Y es que, claro, las arrugas, la vejez, vienen a ser como la muerte, siempre les ocurre a los otros. Y aunque, de vez en cuando te asalta la frasecita famosa de Agatha Christie: \u201cC\u00e1sate con un arque\u00f3logo. Cuanto m\u00e1s vieja te hagas, m\u00e1s encantadora te encontrar\u00e1\u201d, en realidad t\u00fa lo que piensas es en mandar al arque\u00f3logo a las ruinas m\u00e1s cercanas y pegarte un homenaje con el primer <i style=\"mso-bidi-font-style: normal\">darek<\/em> que se te cruce en el camino, porque en palabras de J. Renard: \u201cLa vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven\u201d. O sea\u2026 pajitas en el ojo\u2026 y nada m\u00e1s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span lang=\"ES-TRAD\" style=\"font-size:12.0pt;line-height:115%;font-family:\"Times New Roman\",\"serif\"; mso-ansi-language:ES-TRAD\"><o:p> <\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span style=\"font-family:\"Arial\",\"sans-serif\"; color:black\"><span style=\"mso-spacerun:yes\">                           <\/span><\/span><\/p>\n<p><IMG src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\" id=\"img_2\" class=\"imgcen\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dice una frase del evangelio que el ser humano tiende a ver la paja en el ojo ajeno y pasa ol\u00edmpicamente sin darse cuenta de que lleva una viga en el propio. 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