{"id":1094,"date":"2019-08-31T13:01:26","date_gmt":"2019-08-31T12:01:26","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1094"},"modified":"2019-08-31T13:01:26","modified_gmt":"2019-08-31T12:01:26","slug":"flores-de-rotonda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2019\/08\/31\/flores-de-rotonda\/","title":{"rendered":"Flores de rotonda"},"content":{"rendered":"<p>Conduzco por una carretera sembrada de rotondas. Es una hora intempestiva: casi mediod\u00eda de una de estas jornadas de agosto en nuestra bendita y abrasadora tierra levantina. Y ah\u00ed est\u00e1. Me viene a la mente la canci\u00f3n de \u201cLa \u00a0Puerta de Alcal\u00e1\u201d. Como la emblem\u00e1tica y antigua puerta de Madrid: \u201cah\u00ed est\u00e1 viendo pasar el tiempo\u2026\u201d y los coches, y el calor, y la vida. Ah\u00ed est\u00e1 una preciosa y rubia flor de rotonda, sin sombrilla que la proteja de ese sol de justicia que se desparrama por el asfalto. Sin valla o protecci\u00f3n alguna a las salvajadas de alg\u00fan animal, sin discos de circulaci\u00f3n que avisen que est\u00e1 penado da\u00f1arlas, como esos cartelitos que avisan de que est\u00e1 prohibido pisar el c\u00e9sped so pena de multa. Ah\u00ed est\u00e1. Solitaria. Extrapolada de no se sabe qu\u00e9 lugar o qu\u00e9 tierra. Y a pocos kil\u00f3metros en otra rotonda vuelvo a encontrarme con otra, y otra flor m\u00e1s en la siguiente, esta vez morena, de pelo negro como ala de cuervo, quiz\u00e1 como su propio destino.<\/p>\n<p>Paso despacio por su lado manteniendo la velocidad que el disco de circulaci\u00f3n que la precede me obliga a llevar. No evito mirarla, al contrario, intento regalarle una sonrisa cordial, pero ellas, esas flores de rotonda, ya saben diferenciar el tipo de sonrisa y no es precisamente la cordialidad lo que esperan o lo que las obligan a recibir en esos momento.<\/p>\n<p>Hay flores bell\u00edsimas, como la del loto, que solo florece en el fango. Se alzan sobre la superficie apestada para florecer fragantes e impecables sin haber sido tocadas por la contaminaci\u00f3n. Pero necesitan de ese fango para florecer. Igual que estas otras flores de rotonda. Sabe Dios de qu\u00e9 fango de degradaci\u00f3n moral y humana, aunque deber\u00eda decir inhumana, vienen. Un fango que todos alimentamos con las larvas de la explotaci\u00f3n de seres humanos, con la b\u00fasqueda de un placer sexual al precio que sea -y no hablo de dinero-, con nuestra cr\u00edtica sobre ellas sin conocer o saber qu\u00e9 peregrinas circunstancias las han llevado all\u00ed, o nuestra profunda indiferencia mirando hacia otro lado. Fango, mucho fango. Demasiado.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas la polic\u00eda Nacional detuvo en Zarandona (Murcia) a cinco personas por explotaci\u00f3n sexual, aunque m\u00e1s que explotaci\u00f3n yo lo llamar\u00eda esclavitud en sumo grado. Un abuso tan bestial e irracional que solo puede entenderse desde un abandono absoluto de la condici\u00f3n humana. Este gentuzo, al que le deseo que tengan la oportunidad de probar de su propia medicina, anunciaban de la siguiente forma a las mujeres que reten\u00edan y obligaban a prostituirse: \u201cSiempre de lunes a domingo. 24 horas, 12 meses al a\u00f1o. Si decimos siempre, es siempre. Estamos disponibles para cumplir tus deseos\u201d. Estos truhanes no solo obligaban a las mujeres a estar disponibles de d\u00eda y de noche, sino que las sancionaban a pagar la misma cantidad que abonar\u00eda el cliente si\u00a0este no quedaba todo lo satisfecho que deber\u00eda quedar. Pero lo m\u00e1s incomprensible de esto, lo que les aseguro que como mujer no soy capaz de entender, de digerir\u2026 es que, de esos cinco sujetos, cuatro fueran mujeres.<\/p>\n<p>Basura, fango, lodo, mierda\u2026 que como arenas movedizas atrapan a mujeres de territorios impensables prometi\u00e9ndoles el \u201coro y el moro\u201d para terminar arroj\u00e1ndolas a situaciones peores que la propia muerte.<\/p>\n<p>Las imagino esperando que un coche se detenga justo a su altura, intentando dome\u00f1ar los miedos terribles que les asaltar\u00e1n ante la duda de que ese conductor que les sonr\u00ede, probablemente con lascivia, pueda ser un psic\u00f3pata, un asesino, un depravado que les exija lo que est\u00e9 por encima del umbral de la tolerancia, de la salud o de la aprensi\u00f3n m\u00e1s extrema. O quiz\u00e1 pidiendo al cielo que sea ese tipo precisamente el que venga y libere su alma de la c\u00e1rcel de un cuerpo que hace mucho que dej\u00f3 de ser suyo para pertenecer al mejor postor.<\/p>\n<p>Cuando pensamos en una prostituta, es probable que no pensemos en una mujer a la que obligan, en muchas ocasiones, a prostituirse, que parece igual pero no es lo mismo (nada que decir de quieres libre y voluntariamente utilizan su cuerpo como herramienta de trabajo). Pero quiz\u00e1, aun sin querer, unamos prostituci\u00f3n con fango. No obstante, igual que la flor de loto emerge desde la suciedad para lucir hermosa y pura por encima de ella, estoy segura de que muchas de las flores de rotonda est\u00e1n muy por arriba de toda la basura que las rodea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conduzco por una carretera sembrada de rotondas. 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