{"id":1109,"date":"2019-10-19T00:35:32","date_gmt":"2019-10-18T23:35:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1109"},"modified":"2019-10-19T00:35:32","modified_gmt":"2019-10-18T23:35:32","slug":"el-organo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2019\/10\/19\/el-organo\/","title":{"rendered":"El \u00f3rgano"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crec\u00ed al son de las campanas de la hist\u00f3rica iglesia de Santiago en Jumilla (s. XV-XIX), monumento Nacional desde 1931, y envidia de muchas catedrales. Esas campanas no s\u00f3lo me hablaban de Dios, sino que comunicaban al pueblo acontecimientos gloriosos o luctuosos -nunca consegu\u00ed entender el lenguaje por medio del cual mi abuela aseguraba con absoluta rotundidad si era un hombre o una mujer a quien iban a enterrar-, pero s\u00ed entend\u00eda que, tras el segundo toque de campanas para la llamada a misa, ten\u00eda que apresurarme porque, en un cuarto de hora, comenzar\u00eda.<\/p>\n<p>Toda mi vida me ha acompa\u00f1ado su sonido, su cercan\u00eda y un sentimiento de entra\u00f1able gratitud por poder disfrutarlas. Cosa distinta ocurre con su \u00f3rgano (1807-8), enmudecido desde el a\u00f1o 36, destrozado a causa de la barbarie, despojado de tubos y v\u00edctima del abandono hasta ahora. Y digo que hasta ahora porque desde que lleg\u00f3, hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o el sacerdote D. Manuel de la Rosa, las cosas han cambiado de manera incre\u00edble. Este hombre entusiasta ha hecho suyo el proyecto de restauraci\u00f3n que qued\u00f3 estancado con la brutal crisis que hace unos a\u00f1os paraliz\u00f3 nuestro pa\u00eds. Y ha logrado trasladar ese entusiasmo a todos y cada uno de los jumillanos haciendo que estos sientan esa restauraci\u00f3n como un logro personal.<\/p>\n<p>El \u00f3rgano de casi 2.200 tubos ocupa un lugar privilegiado en lo alto del coro y por \u00e9l pasaron las manos de los mejores m\u00fasicos de la \u00e9poca, as\u00ed que, aunque el importe de su restauraci\u00f3n supere los 200.000 euros, el sacerdote, sin perder en ning\u00fan momento la sonrisa, convoca reuniones a diestro y siniestro y llama a incorporarse a filas a todo quisqui sabedor de que cada uno puede aportar su granito hasta convertir el tiempo en un colosal reloj de arena que inicie la cuenta atr\u00e1s de ese esperanzado sue\u00f1o. Entre las ideas para recoger fondos, uno de los voluntarios propuso un concierto del m\u00edtico grupo jumillano \u201cLos Apples\u201d, una de las muchas formaciones musicales que ha dado la patria chica y que triunfaba en los sesenta versionando las canciones de moda de aquella \u00e9poca de Los Mustang, F\u00f3rmula V, Los M\u00f3dulos, etc. Como es natural, asist\u00ed al concierto y bail\u00e9 como una posesa las melod\u00edas de los guateques de mi \u00e9poca preadolescente hasta que la letra de una de esas canciones me sacudi\u00f3 en mitad del alma y me freno en sec\u00f3. La canci\u00f3n era de Los Brincos y dec\u00eda: \u201cEs muy tarde para ti, amiga m\u00eda, tienes que volver porque ya empieza a anochecer. Tengo miedo de que llegues tarde a casa por mi culpa, eso no me lo perdonar\u00eda nunca\u2026\u201d \u00a1Dios m\u00edo! c\u00f3mo ha cambiado el cuento. Esa canci\u00f3n me sit\u00fao en c\u00f3mo ha cambiado tanto la vida en tan poco tiempo. Eso y que los m\u00fasicos que dedicaban en los sesenta las canciones a las chicas con las que quer\u00edan ligar, ahora les estuvieran dedicando las canciones a sus nietas. Y pens\u00e9 en c\u00f3mo el pasado se esconde en una canci\u00f3n, un paisaje, o el \u00f3rgano de una iglesia y permanece dormido, como las notas dorm\u00edan en las cuerdas del arpa, del poema de Gustavo Adolfo B\u00e9cquer, \u201cesperando la mano de nieve que sepa arrancarlas\u201d. Y dese\u00e9 con todas mis fuerzas que fuesen muchas las manos que vinieran en ayuda de este proyecto.<\/p>\n<p>En la ribera de Zadar (Croacia), se encuentra un \u00f3rgano sumergido en el mar. Tiene solo 25 tubos de altura, di\u00e1metro e inclinaci\u00f3n diferente. Y esos suenan dependiendo de la fuerza del mar y del viento. A. Hitchock dec\u00eda que no hab\u00eda atardecer m\u00e1s hermoso que el contemplado desde esas orillas. Imagino que porque nunca vio uno desde las cumbres de Santa Ana del Monte en Jumilla, o desde la torre de la iglesia de Santiago. Quien quiera cerciorarse de lo que les digo ser\u00e1 mi testigo de que no soy para nada chauvinista. Quiz\u00e1, para que la maravilla fuera perfecta, faltar\u00eda el sonido de un \u00f3rgano de m\u00e1s de dos mil tubos (el segundo m\u00e1s importante de la Regi\u00f3n tras el de la Catedral de Murcia) que duerme, solo duerme, esperando que se reactive el proyecto de su despertar. Proyecto para el que toda ayuda es poca y cuyo resultado ser\u00eda entra\u00f1able y una vitoria ejemplar. La palabra \u201c\u00f3rgano\u201d comparte con la palabra \u201ccoraz\u00f3n\u201d la funci\u00f3n de realizar \u201cactos concretos\u201d, uno bombea la sangre, otro bombea el alma hasta l\u00edmites insospechados.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Vaclav Havel: \u201cLa esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicci\u00f3n de que algo saldr\u00e1 bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de c\u00f3mo resulte\u201d. Pero este p\u00e1rroco no s\u00f3lo tiene clar\u00edsimo el sentido de ese prop\u00f3sito, sino el resultado positivo del mismo. As\u00ed que\u2026 solo queda arrimar el hombro y decir un am\u00e9n musical.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Crec\u00ed al son de las campanas de la hist\u00f3rica iglesia de Santiago en Jumilla (s. XV-XIX), monumento Nacional desde 1931, y envidia de muchas catedrales. 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