{"id":1118,"date":"2019-11-02T09:41:00","date_gmt":"2019-11-02T08:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1118"},"modified":"2019-11-02T09:41:00","modified_gmt":"2019-11-02T08:41:00","slug":"vida-despues-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2019\/11\/02\/vida-despues-de-la-muerte\/","title":{"rendered":"Vida despu\u00e9s de la muerte"},"content":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfT\u00fa crees que hay una vida mejor despu\u00e9s de la muerte?\u201d le pregunta una mujer a su amiga, a lo que \u00e9sta le responde: \u201cDepende de la muerte de quien\u201d. Esto que parece un chiste, y que sin duda lo es, en realidad encierra una verdad del tama\u00f1o del desierto del Sahara. Por mucho que algunos creamos que, efectivamente, despu\u00e9s de la muerte hay una vida mejor. O \u201cpedor si eres malo\u201d, seg\u00fan dec\u00eda una querida t\u00eda m\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde que el Se\u00f1or consider\u00f3 que necesitaba por all\u00e1 arriba al mejor fot\u00f3grafo y llam\u00f3 a mi padre para que fuera decorando el cielo con fotos de sus puestas de sol favoritas, yo suelo visitar el cementerio con cierta asiduidad. Me siento frente a su tumba, a la que procuro mantener limpia, cuidada, con flores frescas\u2026, y en silencio le hablo. No porque crea que \u00e9l est\u00e1 all\u00ed, sino porque estoy segura de que sigue vivo en mi coraz\u00f3n y mis palabras, quiz\u00e1, sean m\u00e1s para m\u00ed que para \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos pocos d\u00edas despu\u00e9s de su muerte, casi por casualidad, vi la pel\u00edcula de dibujos animados \u201cCoco\u201d, y me impact\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que imaginan. Para quienes no la conozcan, y sin jorobarles la historia, les dir\u00e9 simplemente que trata de un ni\u00f1o mexicano y del d\u00eda de Todos los Santos, y ya saben ustedes la importancia del culto a la muerte por aquellos lares. En la pel\u00edcula hab\u00eda algo que siempre estar\u00e1 asociado a mi padre: que solo mueren de verdad aquellos que son olvidados. Mi padre sent\u00eda una tristeza inexplicable cuando visitaba el cementerio y recorr\u00eda algunas tumbas llenas de telara\u00f1as, de suciedad y de olvido, mucho m\u00e1s visibles si estaban entre otras cubiertas de flores y velones. Siempre me dec\u00eda: \u201cPobrecillos, no tienen a nadie que se acuerde de ellos, que los mantengan vivos en sus corazones\u201d. Yo, muy joven entonces, no me atrev\u00eda a contradecirlo, me impon\u00eda mucho aquel lugar, y lo acompa\u00f1aba un tanto forzada a visitar las tumbas de mis abuelos, pero solo el d\u00eda de Todos los Santos, despu\u00e9s no me volv\u00edan a ver el pelo por all\u00ed hasta el a\u00f1o siguiente y por visita obligada con la familia. Pero entend\u00eda que eso no quer\u00eda decir que no me acordara de mis abuelos, solo que no era un lugar agradable para visitar. As\u00ed que yo pensaba, que no porque las tumbas estuviesen descuidadas, quer\u00eda decir que sus allegados no los mantuvieran vivos en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando \u00e9l se fue, todo cambio para m\u00ed en muchos sentidos, pero sobre todo en el tema de entender lo solos que quedan los muertos\u2026 esa soledad tras las rejas, encerrados, por si alguno pretendiera evadirse de ellas\u2026 Entonces, consciente de esa lealtad debida al deseo tantas veces expresado por mi padre sobre el cuidado de las tumbas como una forma de no-olvido, se desarroll\u00f3 en m\u00ed una capacidad extraordinaria de visitar el cementerio con agrado, de aprender con cada visita una nueva lecci\u00f3n sobre la fugacidad de la vida, sobre las cosas realmente importante, sobre el equipaje a llevar\u2026 En una de esas meditaciones estaba cierto d\u00eda cuando escuch\u00e9 una voz que ven\u00eda de una de las esquinas cercanas. No. No se alarmen, no era voz de ultratumba, era\u00a0de una mujer que, evidentemente, conversaba con alguien. No lo hac\u00eda en el tono de voz que el lugar requer\u00eda, pero podr\u00eda ser sordo su interlocutor, pens\u00e9. \u201cNescaf\u00e9, nescaf\u00e9 del bueno\u201d dec\u00eda y repet\u00eda. No es que una sea una &#8220;licinci\u00e1&#8221; (sopera, metomentodo) como dicen en mi pueblo, es que lo o\u00eda aunque no quisiera. Y la mujer sigui\u00f3: \u201cNo el nescaf\u00e9 de las marcas blancas, sino el aut\u00e9ntico. Y una buena lubina de pescader\u00eda, de la salvaje, no de las de piscifactor\u00edas. Y una pi\u00f1a de las buenas, de las de importaci\u00f3n\u201d. Ustedes pueden pensar que camin\u00e9 hasta la voz para ver de qu\u00e9 iba aquello, pero lo cierto es que me marchaba ya y \u201ccasi\u201d me ven\u00eda de camino, lo cierto es que llegu\u00e9 justo para escuchar: \u201cPa que te jodas\u201d, y comprobar con sorpresa que se dirig\u00eda a la tumba de su marido. Pas\u00e9 junto a la anciana sin mirar siquiera y camin\u00e9 a la salida un tanto azarada. En la puerta me encontr\u00e9 al sepulturero a quien le coment\u00e9 lo ocurrido. \u00c9l, con una sonrisa, me dijo que venir a contarle \u201cal marido\u201d el men\u00fa diario era algo habitual. Y yo pens\u00e9 que qui\u00e9n podr\u00eda saber la vida que habr\u00eda llevado aquella pobre mujer, las carencias a las que la taca\u00f1er\u00eda del marido o la falta de medios de la vida la habr\u00edan conducido. Y me dije que s\u00ed, que hay una vida mucho mejor despu\u00e9s de la muerte, sobre todo, despu\u00e9s de la muerte de algunos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfT\u00fa crees que hay una vida mejor despu\u00e9s de la muerte?\u201d le pregunta una mujer a su amiga, a lo que \u00e9sta le responde: \u201cDepende de la muerte de quien\u201d. Esto que parece un chiste, y que sin duda lo es, en realidad encierra una verdad del tama\u00f1o del desierto del Sahara. 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