{"id":1127,"date":"2019-11-16T00:26:23","date_gmt":"2019-11-15T23:26:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=1127"},"modified":"2019-11-16T00:26:23","modified_gmt":"2019-11-15T23:26:23","slug":"cuestiones-a-resolver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2019\/11\/16\/cuestiones-a-resolver\/","title":{"rendered":"Cuestiones a resolver"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a V\u00edctor K\u00fcppers a trav\u00e9s de un muy querido amigo, y confieso que ca\u00ed rendida ante sus aplastantes reflexiones. No es que antes no hubiera escuchado cientos de planteamientos similares, harta de ello estaba, pero quiz\u00e1 me encandil\u00f3 su capacidad de transformar en papilla un solomillo filos\u00f3fico, o me pill\u00f3 en un momento especial, o porque su teor\u00eda coincide absolutamente con mi pensamiento positivo, vaya usted a saber, pero me gust\u00f3 su personal manera de hincarle el diente a los quejicas irredentos.<\/p>\n<p>Para quienes no lo conozcan, les dir\u00e9 que es un holand\u00e9s afincado en Espa\u00f1a, profesor en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona y cuyo lema es una frase de Teresa de Calcuta: \u201cQue nadie llegue\u00a0\u00a0jam\u00e1s a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y m\u00e1s feliz\u201d.<\/p>\n<p>Y claro que todos sabemos, hasta la saciedad, aquello de \u201cSi un problema tiene soluci\u00f3n, \u00bfpara qu\u00e9 preocuparse?. Y si no la tiene, \u00bfpara qu\u00e9 preocuparse?\u201d. Pero este se\u00f1or vuelve a la teor\u00eda de uno de mis fil\u00f3sofos favoritos, tambi\u00e9n V\u00edktor como \u00e9l, pero este Frankl y austriaco.<\/p>\n<p>K\u00fcppers habla del poder de la actitud; de personas que van como bombillas encendidas a todo gas, o fundidas.\u00a0\u00a0De circunstancias a resolver en lugar de problemas, cuando, efectivamente, son circunstancias y no dramas en donde es imposible pedirle a alguien que sonr\u00eda o que intente solucionar de la mejor manera posible el tema. Y tambi\u00e9n afirma que \u201cnunca, nunca, nunca\u201d, podemos elegir o devolver las cartas que Dios nos reparti\u00f3, pero que siempre podemos jugarlas de una u otra manera y aqu\u00ed es donde llegamos al punto que tanto insisti\u00f3 en los campos de concentraci\u00f3n nazi V. Frankl: al poder de la actitud, a la \u00faltima de las libertades del ser humano.<\/p>\n<p>Pero ninguno de los dos habla de dos problemas fundamentales\u2026 bueno, no s\u00e9 si llamarlo as\u00ed o \u201ccuestiones a resolver\u201d. Es lo que en algunas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas se conoce como \u201cGanancias secundarias\u201d o \u201cCreencias limitantes\u201d. Y son tan interesantes que no me resisto a compartirlas con ustedes por si les sirve de alguna manera.<\/p>\n<p>Imaginen a una mujer de m\u00e1s de sesenta a\u00f1os que ha dedicado su vida a su hogar y a su familia, sin otras aficiones que cocinar para los suyos y cuidarlos. Los hijos se han marchado del hogar, la visitan en festividades \u00fanicamente y el marido pasa bastante de todo. Pero le viene un problema de salud y todos vuelven de nuevo a estar pendientes de ella. Probablemente, a esa abnegada madre le produce, emocionalmente, m\u00e1s satisfacci\u00f3n seguir enferma que sanarse (y, por favor, entiendaseme que hablamos de dolencias sin cierta importancia, pero que, desgraciadamente, pueden perfectamente cronificarse ante la \u201cganancia secundaria\u201d que proporciona la atenci\u00f3n de los suyos, y no digo que lo haga de manera consciente, todo lo contrario, sino del inmenso poder del subconsciente).<\/p>\n<p>En cuanto a las \u201ccreencias limitantes\u201d, seguramente nadie le dijo al brit\u00e1nico Alex Lewis, que tras perder las piernas, los brazos, parte de la nariz y toda la boca, su vida se reducir\u00eda a una serie de inconvenientes, probablemente, porque todos pensaron que \u00e9l solo se dar\u00eda cuenta de que ya nunca m\u00e1s podr\u00eda volver a hacer nada de lo que hab\u00eda hecho hasta ese momento. Alex Lewis contrajo el \u201cs\u00edndrome del shock t\u00f3xico estreptoc\u00f3pico A&#8221;, que conduce a la septicemia (envenenamiento de la sangre), y para poder sobrevivir qued\u00f3 absolutamente mutilado, pero donde todos ve\u00edan un tullido, \u00e9l se ve\u00eda un agraciado y agradecido de poder seguir con vida. Se obsesion\u00f3 con volver a besar a su hijo y, con un injerto extra\u00eddo de su hombro, los m\u00e9dicos lograron reconstruirle algo parecido a una boca.<\/p>\n<p>Y porque \u00e9l nunca tuvo ninguna \u00a0creencia limitante se prest\u00f3 a laboratorios para que ensayaran con \u00e9l diferentes artilugios que a\u00f1adir a sus extremidades bi\u00f3nicas y desde la silla de ruedas logr\u00f3 realizar haza\u00f1as que jam\u00e1s antes se hubiera planteado: ha alcanzado a gatas las cimas m\u00e1s altas de Etiop\u00eda, salta en paraca\u00eddas, desciende haciendo rafting en r\u00edos agitados, sortea remando en kayak los icebergs de la costa de Groenlandia y nada en Sud\u00e1frica rodeado de tiburones blancos.<\/p>\n<p>Ser optimista es m\u00e1s dif\u00edcil que ser pesimista, para esto solo tienes que dejarte arrastrar por las malas rachas de la vida que solo acaban cuando te mueres. Y es verdad que nunca podemos devolver las cartas que el destino nos reparte, pero siempre, siempre, siempre podemos elegir c\u00f3mo jugarlas, incluso podemos hacerle trampas a la vida, sacarnos un as de la manga (aunque sea bi\u00f3nica) y con una sonrisa decir como Alex Lewis: \u201cEsta enfermedad me salv\u00f3 la vida\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Conoc\u00ed a V\u00edctor K\u00fcppers a trav\u00e9s de un muy querido amigo, y confieso que ca\u00ed rendida ante sus aplastantes reflexiones. 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