{"id":233,"date":"2012-03-03T18:29:46","date_gmt":"2012-03-03T17:29:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=233"},"modified":"2012-03-03T18:29:46","modified_gmt":"2012-03-03T17:29:46","slug":"veinticuatro-horas-de-regalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2012\/03\/03\/veinticuatro-horas-de-regalo\/","title":{"rendered":"VEINTICUATRO HORAS DE REGALO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/03\/RELOJ.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-234\" title=\"RELOJ\" src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/03\/RELOJ.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/03\/RELOJ.jpg 350w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/03\/RELOJ-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/03\/RELOJ-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cada amanecer es un regalo, por eso se le llama presente. Y, aunque parezca que no importa si usted es consciente de ello o no, es, precisamente, ese m\u00ednimo instante de consciencia el que puede cambiarnos la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nNormalmente, celebramos d\u00edas especiales para honrar a quienes deber\u00edamos honrar todos los d\u00edas del a\u00f1o: que si el padre, la madre, el amor, los inocentes, los muertos, etc., pero a pocos se nos ha pasado por la mente celebrar cada d\u00eda porque s\u00ed, simplemente por el hecho de estar vivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEsta semana se nos regalan veinticuatro horas extras de un a\u00f1o bisiesto, llamado as\u00ed porque Julio Cesar intercal\u00f3 un d\u00eda entre el sexto y el quinto antes de las calendas de marzo (primer d\u00eda de cada mes), es decir, entre lo que ser\u00eda el 23 y 24 de febrero, como ajuste a la duraci\u00f3n de la vuelta completa de la Tierra en su \u00f3rbita que no es de 365 d\u00edas exactos, sino de 365 d\u00edas, 5 horas y 56 minutos. A este d\u00eda se le llam\u00f3<em>\u00a0<\/em><em>bis sextus d\u00edes ante calendas martii<\/em>, o sea, doble d\u00eda sexto antes de las calendas de marzo. Y al a\u00f1o que conten\u00eda ese d\u00eda se le denomin\u00f3 como\u00a0<em>bissextus<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nYo no sab\u00eda que, desde hace m\u00e1s de quince a\u00f1os, en Espa\u00f1a existe un peculiar club que festeja, cada cuatro a\u00f1os, a los nacidos en el 29 de febrero, o sea, a sus miembros. Y que este a\u00f1o esperaban juntar a cinco millones de bisiestos del mundo. Ni tampoco que celebraran el cumplea\u00f1os tan de tarde en tarde, a fin de cuentas, el primero de marzo ser\u00eda el siguiente al 28 de febrero. Bueno, imagino que no ser\u00e1n todos, pero s\u00ed, al menos, todos los que yo vi entrevistados por una cadena televisiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nVivir como vivimos entre prisas, vor\u00e1gine, estr\u00e9s\u2026, sinti\u00e9ndonos culpables a cada momento por no tener el don de la ubicuidad y poder estar en varios sitios a la vez; llegando a casa a altas horas de la noche, derrengados y exhaustos de la batalla del d\u00eda y, tambi\u00e9n, llamar batalla a lo que deber\u00eda ser un disfrute por tener la oportunidad de estar vivos no ayuda mucho a que el balance, al caer el d\u00eda, no traiga con \u00e9l, junto a la nocturnidad, una buena dosis de alevos\u00eda y de veneno en sangre. Pero si nos paramos un poco o, simplemente, hacemos cuentas mientras conducimos en estampida hacia el trabajo, el cole de los cr\u00edos, el supermercado o el m\u00e9dico, nos daremos cuenta de que, cada d\u00eda, el Tiempo nos alfombra el derredor de la cama con 86.400 segundos para que pongamos los pies y estrenemos, de nuevo, la vida. Circula por Internet un correo que compara esos segundos de riqueza absoluta, incapaz de comprar ni el m\u00e1s rico de los hombres, con euros que se nos regalan cada d\u00eda pero que tenemos que gastar en esa misma jornada, de lo contrario, el dinero desaparece al llegar la noche, aunque el nuevo amanecer vuelva a traernos en la cuenta otros 86.400 euros. Visto as\u00ed parecer\u00eda incre\u00edble que hubiese un solo ser humano que no gastase ese capital a diario, en \u00e9l, en su familia, en sus amigos\u2026 Sin embargo, el tiempo, ese maravilloso bien poco preciado, salvo por los que saben m\u00e9dicamente que les queda muy poco, lo empleamos en vivir alienados, aborregados entre renegaciones, aceptaciones o\u00a0<em>asumiciones<\/em>\u00a0porque no nos quedan m\u00e1s huevos.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nQuienes vamos cumpliendo cierta edad -lo de \u201ccierta edad\u201d siempre me ha hecho mucha gracia porque suele utilizarse a las edades m\u00e1s inciertas- sabemos, aunque no todos, por desgracia, que cada vez tenemos menos tiempo para perderlo en peque\u00f1eces, en vulgaridades, en ri\u00f1as, en ego\u00edsmos. Poco tiempo para regal\u00e1rselo a quienes no lo merecen. Lo refleja extremadamente bien un poema maravilloso de Mario Andrade<em>: \u201cYa no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronol\u00f3gica, no han crecido.\/ [\u2026] Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los m\u00e1s capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.\/ [\u2026] Quiero rodearme de gente que sepan tocar el coraz\u00f3n de las personas.\/ S\u00ed\u2026 tengo prisa\u2026por vivir con la intensidad que s\u00f3lo la madurez puede dar.\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nAs\u00ed que, maduros o verdes, sanos o enfermos, j\u00f3venes o viejos (que poco o nada tienen que ver con la edad) un\u00e1monos al club de los bisiestos, al de los bialegres (de\u00a0<em>alegr\u00eda<\/em>\u00a0no de\u00a0<em>viagra<\/em>) al de los bicardi\u00f3logos, pero no de los que se acercan al coraz\u00f3n con el fonendoscopio, sino de aquellos que lo hacen con las yemas de los dedos del alma y festejemos, honremos, cada d\u00eda, esos 86.400 segundos y que cada noche no nos quede ni uno s\u00f3lo que no hayamos gastado o puesto a plazo fijo en la intensidad de la existencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cada amanecer es un regalo, por eso se le llama presente. 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