{"id":262,"date":"2012-05-26T11:08:23","date_gmt":"2012-05-26T10:08:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=262"},"modified":"2012-05-26T11:08:23","modified_gmt":"2012-05-26T10:08:23","slug":"masocas-reprimidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2012\/05\/26\/masocas-reprimidos\/","title":{"rendered":"MASOCAS REPRIMIDOS"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/05\/images.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-263\" title=\"images\" src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2012\/05\/images.jpg\" alt=\"\" width=\"256\" height=\"197\" \/><\/a>Entre las numerosas tribus urbanas catalogadas falta una que, a mi juicio, sin ser la m\u00e1s numerosa, puede que sea la que m\u00e1s ruido meta. Me refiero a los masoquistas reprimidos. Esos que, al no poder disfrutar, sabe Dios por qu\u00e9, amplia y profundamente de que alguien los hinche a <em>ogtias,<\/em> se dedican a ir metiendo el dedico en cuantos ojos ajenos se van encontrando con el fin de que alguno de los involucrados en semejante pr\u00e1ctica le d\u00e9 le\u00f1azos hasta en el carn\u00e9 de conducir.<\/p>\n<p>Y, claro, cuando por sus \u201ctocamientos\u201d de mosca cojonera, recibe una buena coz, nadie hay m\u00e1s feliz y excitado que \u00e9l. No importa que no eche un buen polvo porque el orgasmo es total y absoluto, pero si tiene la mala suerte de dar con alguien\u2026 digamos que templado de nervios, o pol\u00edticamente correcto,\u00a0 o dispuesto a ejercer de buen cristiano,\u00a0 jud\u00edo,\u00a0 budista,\u00a0 hinduista, islamista\u2026 etc.\u00a0 con m\u00e1s paciencia que el santo Job y poco propenso a dar rienda suelta a su poca o mala leche\u2026 \u00a1Ay, Dios m\u00edo! entonces tienen un problema tanto el <em>santojob<\/em> como el masoca reprimido. Evidentemente, el reprimido porque no ha encontrado la horma de su zapato y el pobre <em>paciente<\/em> porque el <em>tontojodedor<\/em> seguir\u00e1 y perseguir\u00e1 meti\u00e9ndole los dedos en el ojo hasta conseguir que mande a su paciencia a tomar viento y le d\u00e9 una ensalada de palos que, m\u00e1s que un orgasmo, le produzca un ingreso en un hospital.<\/p>\n<p>Probablemente muchos de ustedes conozcan a alguno, son f\u00e1cilmente identificables: no les dejar\u00e1n en paz y criticar\u00e1n sus actuaciones hagan lo que hagan, censurar\u00e1n\u00a0 sus hechos, palabras o trabajos, tanto de un extremo como del contrario, incluso del intermedio. En realidad, a ellos, lo que se haga se la trae al pairo, de lo que se trata es de buscar las cosquillas y el l\u00edmite del aguante del sufridor.<\/p>\n<p>Dice Ortega y Gasset que el tonto es m\u00e1s peligroso que el malo, porque el malo descansa algunas veces de hacer maldades, pero el tonto no descansa nunca de hacer tonter\u00edas. Imaginen lo que puede conseguir un <em>tontimalo<\/em> que es en lo que deviene un masoca reprimido con tal de lograr su raci\u00f3n diaria de exabruptos o palos. Con lo f\u00e1cil que ser\u00eda buscarse una buena ama que, vestida de cuero y l\u00e1tigo en la mano, le dejara las carnes bien mechaditas entre aullidos de placer\u2026<\/p>\n<p>Y ah\u00ed los tenemos a ellos, en todos los lugares, trabajos y estamentos, incluidas las redes sociales, haciendo que muchos, control\u00e1ndose las ganas que les tienen, se pregunten de continuo: <em>\u201c\u00bfPero qu\u00e9 le he podido hacer yo al imb\u00e9cil este para que me persiga de esta manera?\u201d<\/em> Nada, mis queridos lectores, absolutamente nada, qu\u00e9dense tranquilos. Si en el trabajo, en la pr\u00e1ctica deportiva que realicen, en el edificio en el que vivan, en el bar donde disfruten de su ca\u00f1a o en el quinto <em>conio<\/em> al que se les ocurra ir, se topan de morros con el <em>tontimalo<\/em> de turno intentando sacar de ustedes el Mr. Hyde que todos llevamos dentro, \u00e1rmense de paciencia y eviten darle el gustazo de hablarle en el mismo idioma que \u00e9l les hablar\u00e1. Por el contrario -les sugiero- m\u00edrenlo con conmiseraci\u00f3n, denle la espalda e intenten alejarse lo m\u00e1s que puedan del especimen. Porque si, por un casual, se les ocurre responderle de la manera en que \u00e9l busca la respuesta, los enredar\u00e1n de tal forma que no podr\u00e1n escapar, as\u00ed como as\u00ed, de sus tent\u00e1culos. Ah, y por supuesto, no se les ocurra intentar razonarle que para nada est\u00e1n ustedes interesados en darle candela o devolverle la metedura de dedo en el ojos, porque en ese caso s\u00ed que est\u00e1n perdidos del todo. El <em>masocarreprimido<\/em> recurrir\u00e1 entonces a los m\u00e1s viles ardides pretendiendo herirlos en lo que \u00e9l considere que puede hacerles m\u00e1s da\u00f1o y, aunque olvide que no hace da\u00f1o quien quiere, sino quien puede, s\u00ed les tocar\u00e1n las pelotas hasta que ustedes se armen de valor y digan: <em>\u201chasta aqu\u00ed hemos llegado\u201d.<\/em> Porque, aunque Horacio dijera: <em>\u201cA tu prudencia a\u00f1\u00e1dele un poco de idiotez: en algunos momentos es mejor hacerse el idiota\u201d<\/em>, les recuerdo que esta clase de tipos, adem\u00e1s de insaciables, son <em>tontosdelculo<\/em> y confunden la prudencia, la paciencia, la educaci\u00f3n, la generosidad, y el hacerse el idiota con serlo verdaderamente. Por tanto, como dice nuestro refranero<em>: \u201cConviene cederle el paso a los toros y a los tontos\u201d.<\/em> Y que sean ellos solitos quienes topen con las paredes de su propia estulticia en lugar de hacerlo contra nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Entre las numerosas tribus urbanas catalogadas falta una que, a mi juicio, sin ser la m\u00e1s numerosa, puede que sea la que m\u00e1s ruido meta. Me refiero a los masoquistas reprimidos. 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