{"id":395,"date":"2013-09-01T16:01:17","date_gmt":"2013-09-01T15:01:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=395"},"modified":"2013-09-01T16:01:17","modified_gmt":"2013-09-01T15:01:17","slug":"tacto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2013\/09\/01\/tacto\/","title":{"rendered":"TACTO"},"content":{"rendered":"<p>El diccionario espa\u00f1ol define la palabra \u201ctacto\u201d como \u201chabilidad, tino, acierto\u201d, pero tambi\u00e9n como \u201csentido corporal con el cual se percibe y distingue la aspereza o suavidad, dureza o blandura, etc. de las cosas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, no especifica que el tacto es tambi\u00e9n nuestra forma de comunicaci\u00f3n m\u00e1s primigenia, m\u00e1s \u00edntima, m\u00e1s poderosa.<\/p>\n<p>Hace tiempo, un par de fotos trajeron a primera plana la importancia del tacto y conmovieron al mundo. Una recog\u00eda la instant\u00e1nea de un beb\u00e9 de veintiuna semanas que estaba siendo operado en \u00fatero de su madre cuando, ante la sorpresa de todos, el diminuto beb\u00e9 extendi\u00f3 un brazo por la incisi\u00f3n efectuada en la matriz y agarr\u00f3 un dedo del cirujano que estaba operando. La otra: el abrazo de dos hermanas. Dos reci\u00e9n nacidas, gemelas, puestas cada una en su incubadora. Una de ellas sin esperanza de vida. Y una enfermera que incumpliendo las normas hospitalarias decidi\u00f3 poner a las ni\u00f1as juntas, entonces, la que estaba sana y fuerte abraz\u00f3 a su hermanita regul\u00e1ndole con el calor de su cuerpo la temperatura y el pulso logrando estabilizar el ritmo cardiaco de la otra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esas fotos han venido otras im\u00e1genes: gemelos guipuzcoanos que, tras nacer y ser separados, en el momento que los acercan se agarran de las manos, o un ni\u00f1o australiano que, tras ser dado por muerto y colocado sobre su madre para que se despidiera de \u00e9l, ante las caricias de ella comenz\u00f3 a moverse poco a poco hasta volver a la vida. Son muchos los ejemplos sobre la importancia del tacto. \u00a0Lo hemos visto hace poco en Santiago de Compostela: vecinos que se responsabilizaban de los heridos rescatados y les cog\u00edan las manos mientras les acariciaban, como si con ese contacto les confirmaran que nada podr\u00eda ocurrirles ya. El gran pintor Michelangelo Buonarroti, sab\u00eda muy bien que el tacto era una cuesti\u00f3n de vida o muerte. Cuando pint\u00f3 a Dios tendiendo su mano a Ad\u00e1n, para el techo de la Capilla Sixtina, eligi\u00f3, precisamente, el tacto para simbolizar el don de la vida. Y el evangelio est\u00e1 lleno de ejemplos en los que Jesucristo sana imponiendo sus manos.<\/p>\n<p>Abrazamos y tocamos a nuestros hijos cuando llegan a la vida. Acariciamos las manos y el rostro de nuestros padres cuando la dejan. Incluso, cuando nos duele algo, nos llevamos instintivamente las manos a ese punto de nuestro cuerpo, con la clara constataci\u00f3n de que ese simple gesto nos alivia. Necesitamos, no s\u00f3lo la presencia de quienes amamos, sino poder tocarlos como si con eso nos carg\u00e1ramos de su benefactora energ\u00eda y fu\u00e9semos capaces de retenerlos un poco m\u00e1s en su ausencia.<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1n absolutamente en auge los masajes. Masajes terap\u00e9uticos,\u00a0 sexuales, deportivos, energ\u00e9ticos\u2026 etc. pero ya hace 2.200 a\u00f1os a.C. en un bajorrelieve de la tumba de Anj-ma-hor, sacerdote egipcio, \u00a0se muestra a un hombre sentado al que est\u00e1n dando una fricci\u00f3n de pies. Hip\u00f3crates, padre de la medicina moderna, ya en el s.IV a.C. manten\u00eda que, entre los muchos conocimientos que debe poseer el m\u00e9dico, estaba la anatripsia, es decir, el arte terap\u00e9utico de frotar.<\/p>\n<p>Decimos, sin ser muy conscientes de ello, que alguien nos ha \u201ctocado\u201d el coraz\u00f3n cuando es capaz de llegar hasta lo m\u00e1s \u00edntimo de nosotros, pero nos quedamos ah\u00ed y no utilizamos la misma expresi\u00f3n cuando nos referimos al tema f\u00edsico por mucho que la piel sea el \u00f3rgano m\u00e1s grande de nuestro cuerpo: contiene millones de receptores; unos ocho mil tan s\u00f3lo en la yema de un dedo, que env\u00edan mensajes a la m\u00e9dula espinal y de all\u00ed al cerebro a trav\u00e9s de fibras nerviosas. El simple contacto de una mano en el hombro puede reducir la frecuencia cardiaca o bajar la tensi\u00f3n. Por tanto, no es de extra\u00f1ar que incluso cuando una persona est\u00e1 en coma profundo pueda presentar cambios de ritmo del coraz\u00f3n cuando es acariciada con amor.\u00a0 Es, por tanto, absolutamente entendible que nuestros hijos sanen de manera espontanea cuando, tras una ca\u00edda, les recitamos el \u201ccura sana, cura sana\u2026\u201d mientras los acariciamos. No est\u00e1 la magia en la f\u00f3rmula que pronunciamos, sino el amor que infundimos en nuestras manos.<\/p>\n<p>Entiendo que nuestra sociedad pese a ser \u201cpermisiv\u00ediisima\u201d en muchas cosas, no lo es a la hora de dar manga larga a nuestras manos, quiz\u00e1 porque nosotros somos los primeros en tener un miedo atroz al tacto. Nos han inculcado \u2013con alg\u00fan fundamento- que un hombre \u201ctoc\u00f3n\u201d, m\u00e1s que un trozo de madera, es un pulpo. Y una mujer\u2026 una calentorra. Pero igual no estar\u00eda de m\u00e1s cerrar los ojos y extender las manos, como un ciego, no en previsi\u00f3n de a quien podamos evitar, sino de a qui\u00e9n podamos encontrarnos para dar una raci\u00f3n extra de tacto desde el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El diccionario espa\u00f1ol define la palabra \u201ctacto\u201d como \u201chabilidad, tino, acierto\u201d, pero tambi\u00e9n como \u201csentido corporal con el cual se percibe y distingue la aspereza o suavidad, dureza o blandura, etc. de las cosas\u201d. Sin embargo, no especifica que el tacto es tambi\u00e9n nuestra forma de comunicaci\u00f3n m\u00e1s primigenia, m\u00e1s \u00edntima, m\u00e1s poderosa. 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