{"id":429,"date":"2013-11-30T01:02:25","date_gmt":"2013-11-30T00:02:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=429"},"modified":"2013-11-30T01:02:25","modified_gmt":"2013-11-30T00:02:25","slug":"pepito-grillo-esta-en-el-estomago-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2013\/11\/30\/pepito-grillo-esta-en-el-estomago-2\/","title":{"rendered":"PEPITO GRILLO EST\u00c1 EN EL EST\u00d3MAGO"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2013\/11\/PIIINOCHO1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-430\" title=\"PIIINOCHO\" src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2013\/11\/PIIINOCHO1.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2013\/11\/PIIINOCHO1.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2013\/11\/PIIINOCHO1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Como lo oyen, digo, como lo leen. Y no porque nadie se haya manducado al grillo tocanarices de Pinocho, no, sino porque, seg\u00fan un estudio de la Universidad de Texas, es f\u00e1cil pillar a un mentiroso. Ya sabemos que las mentiras tienen las patas cortas, pero en este caso lo que tienen las mentiras, entre otras cosas, es que producen cambios en la fisiolog\u00eda g\u00e1strica. \u00a1Anda!, resulta que las tan tra\u00eddas y llevadas \u00falceras no van a salir por la cosa del estr\u00e9s sino por mentir. Pues qu\u00e9 quieren que les diga, que me parece muy bien. Ya que no podemos reconocer a los mentirosos porque, por desgracia, no les ocurre como al mu\u00f1equito de madera: que le crece la nariz, al menos que les salga una \u00falcera del tama\u00f1o de la tapadera de una alcantarilla.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al parecer, no es moco de pavo el tema de las mentiras, seg\u00fan la investigaci\u00f3n,\u00a0 no s\u00f3lo joroban el est\u00f3mago, sino que alteran la salud, en general, de cuerpo y mente: producen ardores, \u00falceras, m\u00e1s sustancia blanca, en lugar de gris, en el cerebro\u00a0 -oigan, esto manda romana \u00bfno creen?-,\u00a0 nos cambia la temperatura del rostro y nos pone los ojos a lo Marujita D\u00edaz. De hecho, al estudio de la Universidad de Texas se ha unido el resultado de la convenci\u00f3n Anual de la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda (cito las fuentes para que nadie piense que me saco semejantes conclusiones de la manga) con otro informe titulado \u201cCiencia de la Honestidad\u201d en donde se estima que un norteamericano miente unas once veces a la semana. Cuando a los individuos, objeto del estudio, se les pidi\u00f3 que redujeran las mentiras\u2026 \u00a1Sorpr\u00e9ndanse! Transcurridas diez semanas, su salud f\u00edsica y mental hab\u00eda mejorado notablemente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a1Ah\u00a1 y lo peor de todo, con respecto a las mentiras, es que a medida que avanza el d\u00eda van aumentando. Es como si nos levant\u00e1semos, como el d\u00eda: renacidos, limpios, verdaderos, pero, a medida que progresa este, y al igual que \u00e9l, nos contaminamos con los humos de las mentiras, con los nubarrones de las falsedades de las quimeras, de las apariencias. Dice el estudio que nuestra capacidad de autocontrol para evitar dejar salir las mentiras se reduce a lo largo del d\u00eda, as\u00ed que llegamos a la noche<\/strong><strong> <\/strong><strong>despendolados totalmente y dispuestos a comernos el mundo a dentelladas de mentiras (claro\u2026 ahora se explican muchas cosas de las que pasan de noche. Que si \u201cla noche\u2026 la ocasi\u00f3n\u2026\u201d que dir\u00eda <em>Campoamor<\/em>. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero a ver\u2026 a m\u00ed que me expliquen esto. Resulta que decir mentiras nos enferma\u00a0 pero a ver qui\u00e9n es el guapo que, el pr\u00f3ximo d\u00eda que su jefe le pregunte algo, le dice la verdad en lugar de decirle lo que quiera o\u00edr.\u00a0 Adem\u00e1s, \u00bfse imaginan un mundo sin mentiras? Un mundo en donde todos dij\u00e9ramos la verdad\u2026 \u00bfHan pensado por un momento que ser\u00eda maravillo? Pues no. No digo que no lo hayan pensado, digo que no ser\u00eda tan maravilloso. Imaginen: \u201c\u00bfCari\u00f1o, c\u00f3mo me ves?\u201d \u201c\u00bfQue c\u00f3mo te veo\u2026?&#8230;\u201d Y ah\u00ed vendr\u00eda la verdad como un sable abri\u00e9ndonos en canal. Y lo mismo para el resto de relaciones sociales. \u00bfHan contado las veces que mentimos al cabo del d\u00eda\u2026? No. Y, si alguna vez lo hacemos, autom\u00e1ticamente nos absolvemos del pecado contra el octavo mandamiento de la Ley de Dios y nos decimos: \u201cPero si son mentiras piadosas\u2026 C\u00f3mo le iba a decir que \u201cese vestido le quedaba como a un Cristo un par de pistolas\u201d o que \u201cpor su aspecto, la placa que le ha mandado hacer el doctor no va a ser de t\u00f3rax, sino de m\u00e1aaaaarmol\u2026\u201d Si es que decir la verdad ser\u00eda infinitamente peor que echar una mentirijilla. Y, si empezamos a primera hora, pues ya va todo rodado. Y una mentira lleva a otra y esta a otra\u2026 Y vivimos convencidos de que mentir es lo m\u00e1s normal del mundo. Lo hacemos y permitimos o, al menos, somos conscientes de que tambi\u00e9n nos mienten. Pero f\u00edjense, por mucho lodo <em>mentirosil<\/em> que nos empe\u00f1emos en echarnos encima, algo dentro de nosotros insiste en recordarnos la parte Divina que nos habita y en que, quiz\u00e1, no resultar\u00eda tan malo decir la verdad si, a cambio, vamos a poder olvidarnos del ibuprofeno y de las pastillas contra las taquicardias, el estr\u00e9s y los ardores.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Como lo oyen, digo, como lo leen. Y no porque nadie se haya manducado al grillo tocanarices de Pinocho, no, sino porque, seg\u00fan un estudio de la Universidad de Texas, es f\u00e1cil pillar a un mentiroso. 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