{"id":442,"date":"2014-01-11T00:07:04","date_gmt":"2014-01-10T23:07:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=442"},"modified":"2014-01-11T00:07:04","modified_gmt":"2014-01-10T23:07:04","slug":"jovenes-de-saldo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/01\/11\/jovenes-de-saldo\/","title":{"rendered":"J\u00d3VENES DE SALDO"},"content":{"rendered":"<p>Hasta ahora hemos tenido claro que, tras los atracones de Navidad y las equivocaciones de los Reyes Magos -siempre confunden el pedido: cuerpo delgado; cartera gorda-, al quedarnos sin un duro y con unos buenos kilos de m\u00e1s, necesit\u00e1bamos comprarnos algo de ropa que reemplace la que ya no nos entra y, una vez m\u00e1s, la oferta se adelanta a la demanda y nos pone los escaparates hasta arriba de vestidos, pantalones, faldas y dem\u00e1s prendas de vestir que no s\u00f3lo hacen que se calmen los pepitos grillos que vociferan desde nuestras lorzas, sino que, adem\u00e1s, estamos encantadas de encontrar a la mitad de precio \u00a1\u00bfqu\u00e9 digo?! al setenta por ciento menos de su precio real, en muchos casos, trapitos maravillosos. Y hasta ah\u00ed bien. Sabemos que tenemos tambi\u00e9n otra \u00e9poca en verano para volvernos locos comprando o para aprovechar gangas que no podemos permitirnos a su precio los meses que no son de rebajas.<\/p>\n<p>Las rebajas est\u00e1n bien para la ropa, zapatos, electrodom\u00e9sticos, perfumes, coches\u2026 etc., vamos, para cosas, pero nunca para personas. Sin embargo, el ser humano, sobre todo nuestros j\u00f3venes, llevan mucho, pero que mucho tiempo de rebajas. Nuestra sociedad los ha puesto a menos del setenta por ciento de su valor. Casi a precio de saldo.<\/p>\n<p>Recuerdo un cuentecillo suf\u00ed que habla de c\u00f3mo un joven se sent\u00eda\u00a0 infravalorado por quienes lo rodeaban, as\u00ed que fue a pedirle ayuda a su maestro. \u00c9ste, en\u00a0 lugar de escuchar sus quejas sobre c\u00f3mo lo trataban, le pidi\u00f3 que fuese al barrio de los mercaderes y que empe\u00f1ara una alhaja, pero que no la diera por menos de tres monedas de plata. El muchacho se recorri\u00f3 a todos los mercaderes, pero ninguno llegaba a dos monedas de plata. Cabizbajo volvi\u00f3 a su maestro lamentando no poder servirle de ayuda, pero el anciano, sin dejarse arrastrar de nuevo por sus lamentos, le pidi\u00f3 que fuese al barrio de los joyeros y que ahora fueran estos quienes valoraran la pieza, aunque, le advirti\u00f3, que no la dejase fuese el que fuese el importe ofrecido.\u00a0 El joven volvi\u00f3 de nuevo a su maestro exultante de gozo: le daban hasta seis monedas de oro. El maestro le hizo ver que \u00e9l era como la joya.<\/p>\n<p>Y, de igual manera, ah\u00ed tenemos a nuestros hijos: diamantes pulidos a base de estudios, formaci\u00f3n y sacrificio, de ellos y de sus padres, malvendi\u00e9ndose. Joyas dej\u00e1ndose tasar por mercaderes, en muchos casos sinverg\u00fcenzas del tres al cuarto que no tienen ni categor\u00eda para llegar a ser el \u201chonrado sinverg\u00fcenza\u201d perteneciente a la \u201cnoble\u201d picaresca espa\u00f1ola. La crisis, esa bendita palabra que nos ha ense\u00f1ado a vivir con menos y a ser m\u00e1s solidarios de lo que \u00e9ramos antes, y, al mismo tiempo, esas malditas s\u00edlabas cuya porquer\u00eda\u00a0 ha producido en nuestra sociedad un nuevo tipo de cucaracha que ha descubierto que es f\u00e1cil lucrarse a costa del trabajo y del esfuerzo de otros. En mis propias carnes he tenido que vivir c\u00f3mo un indeseable (cuyo nombre y empresa no descarto publicar, m\u00e1s que nada para evitarles a otros j\u00f3venes la explotaci\u00f3n) se ha aprovechado, enga\u00f1ado y utilizado en beneficio propio los conocimientos que como licenciada ten\u00eda mi hija trabajando para \u00e9l m\u00e1s de ocho horas diarias para terminar pag\u00e1ndole doscientos euros al mes. Ya, ya s\u00e9. Me pueden decir que c\u00f3mo trabaj\u00f3 en esas condiciones. Sencillo: nuestros hijos tienen ganas de trabajar y el coraz\u00f3n limpio. Conf\u00edan, y esperan que lo que ellos son incapaces de hacer, alguien pueda hac\u00e9rselo a ellos. Mi hija dej\u00f3 de trabajar, s\u00ed, pero \u00bfqu\u00e9 puede importarle a un canalla semejante si tiene una larga cola esperando ocupar ese puesto? \u00bfQue necesita a doce personas para cubrir el a\u00f1o\u2026? Qu\u00e9 importa. Si hay m\u00e1s de doscientos curr\u00edculos sobre su mesa so\u00f1ando con trabajar.<\/p>\n<p>\u00bfDe rebajas? Casi comienzo a dudarlo y a pensar que m\u00e1s que de saldos estamos de esclavitud y de pesadillas: Ingenieros que renunciaron a sus sue\u00f1os y que, para sobrevivir, limpian calles (oigan, un trabajo muy digno, pero para haberse evitado muchas horas de sue\u00f1o estudiando y de nervios en los ex\u00e1menes), arquitectos cargados de ideas novedosas currando en despachos de otros arquitectos de renombre por apenas unos \u00ednfimos euros o incluso por nada. Les aseguro que quienes menos imaginan ustedes ofrece ese tipo de manzanas envenenadas a nuestros j\u00f3venes.<\/p>\n<p>La puta crisis, esa meretriz que ha soltado en el aire un veneno narc\u00f3tico que nos mantiene adormecidas las agallas y nos hace aceptar, como algo normal, lo que jam\u00e1s deber\u00eda haber salido del apartado de lo imp\u00fadico. Y las sanguijuelas, mientras nuestros j\u00f3venes licenciados andan perdidos en barrios de mercaderes, ellos rebosan de la sangre de nuestros hijos aprovech\u00e1ndose del cartel de \u201cGrandes rebajas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta ahora hemos tenido claro que, tras los atracones de Navidad y las equivocaciones de los Reyes Magos -siempre confunden el pedido: cuerpo delgado; cartera gorda-, al quedarnos sin un duro y con unos buenos kilos de m\u00e1s, necesit\u00e1bamos comprarnos algo de ropa que reemplace la que ya no nos entra y, una vez m\u00e1s, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/442"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}