{"id":448,"date":"2014-02-01T01:16:57","date_gmt":"2014-02-01T00:16:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=448"},"modified":"2014-02-01T01:16:57","modified_gmt":"2014-02-01T00:16:57","slug":"martas-y-marias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/02\/01\/martas-y-marias\/","title":{"rendered":"MARTAS Y MARIAS"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/02\/AAAAAAAAAAAAAAAAA.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-449\" title=\"AAAAAAAAAAAAAAAAA\" src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\/2014\/02\/AAAAAAAAAAAAAAAAA.jpg\" alt=\"\" width=\"288\" height=\"175\" \/><\/a><\/p>\n<p>Marta trabaja en una empresa cuyo horario comienza a las ocho de la ma\u00f1ana. Vive a unos cuatro kil\u00f3metros de su trabajo. Se levanta todos los d\u00edas a las seis y media de la ma\u00f1ana: tiene que prepararse y preparar a sus dos hijos para llev\u00e1rselos con ella. El peque\u00f1o lo deja en una guarder\u00eda, por fortuna, cerqu\u00edsima de su casa, mientras, el mayor aguarda en el vest\u00edbulo de su trabajo tres cuartos de hora a que una amiga de su madre lo recoja para dejarlo en el colegio al tiempo que lo hace con su hijo. Su vida es un ordenado caos, y no puede evitar que le rechinen los dientes cuando oye hablar de la supermujer como uno de los logros conseguidos. De buena gana ella dejar\u00eda, inmediatamente, de serlo. Sue\u00f1a con poderse quedar en la cama hasta las ocho, con evitarle a sus hijos el madrug\u00f3n, con llevar a las mismas nueve a su ni\u00f1o al colegio mientras el otro duerme pl\u00e1cidamente en su cochecito. Le gusta imaginarse faenando entre perolas y platos, con tiempo para preparar esas comidas que tanto le gustan a su marido; disfrutando de la vida, de manera sencilla, pero&#8230; primero fue la casa&#8230; y m\u00e1s tarde tuvieron que meterse en el coche&#8230; Sin su sueldo ser\u00eda imposible poder llegar a\u00a0 la segunda semana del mes. A veces se pregunta si realmente necesita muchas de las cosas por las que trabaja, pero s\u00f3lo es una pregunta ret\u00f3rica, es consciente de que est\u00e1 metida en una espiral de la que dif\u00edcilmente podr\u00e1 salir.<\/p>\n<p>Martita trabaja en el bufete de su padre. Termin\u00f3 la carrera de Derecho y no tuvo que pelear para abrirse camino: una mesa llena de oportunidades la esperaba junto al despacho de su progenitor. Martita est\u00e1 embarazada y a su marido le gustar\u00eda que cuando naciese el beb\u00e9 ella dejase de trabajar por un tiempo, el suficiente como para criar y educar a su hijo, sobre todo, teniendo en cuenta que no perder\u00eda su trabajo, tan s\u00f3lo lo aparcar\u00eda para retomarlo cuando creyese conveniente. Pero ella no ve la maternidad como un impedimento para dedicarse a lo que m\u00e1s le gusta: el ejercicio de su profesi\u00f3n. Disfruta con su trabajo, es m\u00e1s, reniega de esa palabra, ella\u00a0 lo vive, se lo lleva a casa, sue\u00f1a con \u00e9l y, aunque no necesita de su sueldo, jam\u00e1s dejar\u00eda de trabajar. Considera que el mundo ha enga\u00f1ado a la mujer con el sentimiento de la maternidad, oblig\u00e1ndola a sentirse culpable por \u201cabandonar\u201d el cuidado de su cr\u00eda para alimentar una no muy clara \u201crealizaci\u00f3n personal\u201d. Sin embargo, ella est\u00e1 convencida de que ha sabido elegir la mejor parte.<\/p>\n<p>Mari est\u00e1 separada, no tiene una preparaci\u00f3n acad\u00e9mica que le permita el acceso a alg\u00fan trabajo menos cansado y m\u00e1s remunerado que el suyo, as\u00ed que para sacar a sus hijos adelante trabaja como empleada de hogar. Ella suda limpiando con br\u00edo los suelos mientras Mar\u00eda, la due\u00f1a de la casa para la que trabaja, lo hace montando en una bicicleta est\u00e1tica, despu\u00e9s repara fuerzas en alguna c\u00e9ntrica cafeter\u00eda con unas amigas, compra la prensa y aguarda pacientemente hasta que su asistenta le avisa que la comida est\u00e1 lista. Mari la envidia, desde su perspectiva s\u00f3lo ve que tiene todas las comodidades y todo el tiempo del mundo para dedic\u00e1rselo a ella misma. Sin embargo Mar\u00eda no es feliz, ella tampoco posee una preparaci\u00f3n acad\u00e9mica que le permita salir de su c\u00e1rcel dorada, su \u201cposici\u00f3n\u201d no le permite realizar cualquier trabajo manual que le haga sentirse viva y \u00fatil, y ella que ha dedicado su vida a ser cocinera, limpiadora, ni\u00f1era, enfermera y psiquiatra para su familia, ahora que sus hijos han volado y que su marido pasa cada vez m\u00e1s tiempo fuera de casa, experimenta una vaciedad insufrible.<\/p>\n<p>Maruja se levanta cada d\u00eda cantando, despierta a sus hijas a besos, les prepara el desayuno y apenas se han marchado al colegio comienza sus cotidianas y repetitivas tareas: camas, lavadora, tender, limpiar, planchar, comprar, cocinar, comer, fregar&#8230; Muchas de las faenas realizadas habr\u00e1 que repetirlas por la tarde, pero despu\u00e9s de la comida, cuando las nenas y su marido han regresado a sus obligaciones, ella\u00a0 prepara un caf\u00e9, sus amigas llevan los dulces y juntas se sientan para hablar de los cotilleos del coraz\u00f3n; r\u00eden, fuman, prometen no volver a fumar&#8230; Al llegar la noche se acuesta rendida. Sin embargo\u2026, ella est\u00e1 convencida de que ha sabido elegir la mejor parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Marta trabaja en una empresa cuyo horario comienza a las ocho de la ma\u00f1ana. Vive a unos cuatro kil\u00f3metros de su trabajo. Se levanta todos los d\u00edas a las seis y media de la ma\u00f1ana: tiene que prepararse y preparar a sus dos hijos para llev\u00e1rselos con ella. 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