{"id":464,"date":"2014-04-05T01:01:39","date_gmt":"2014-04-05T00:01:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=464"},"modified":"2014-04-05T01:01:39","modified_gmt":"2014-04-05T00:01:39","slug":"margarita-o-la-pachamama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/04\/05\/margarita-o-la-pachamama\/","title":{"rendered":"MARGARITA O LA PACHAMAMA"},"content":{"rendered":"<p>Algunos creen que el nombre hace a la persona. Otras, que es la persona quien hace al nombre. Personalmente creo que hay ocasiones en que se produce la conjunci\u00f3n perfecta y como vasos comunicantes ambos: nombre y persona transfieren entre s\u00ed sus mejores cualidades. Y eso ocurre con Margarita, una mujer rural, cuyo nombre\u00a0 -de origen griego que significa \u201cperla\u201d; o del lat\u00edn la flor ornamental <em>Bellis silvestris<\/em>&#8211; es ya preludio de toda ella. Pero Margarita es mucho m\u00e1s que una perla o una flor, ella es la pura representaci\u00f3n de la deidad incaica Pachamama (protectora de la Tierra y de la Vida). Y como tal, durante toda su vida ha defendido de pesticidas y venenos varios los cultivos que, sin que le nadie le preguntara le endosaron a la muerte prematura de su padre.<\/p>\n<p>Ella, como cualquier mujer rural, a quienes el mundo les debe la inmensa sostenibilidad de una econom\u00eda pocas veces valorada, menos reconocida y siempre denostada, carg\u00f3 sobre sus espaldas la responsabilidad\u00a0 que hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os era casi exclusiva de los hombres e impuso, en su existencia y en sus tierras, un sistema de vida sostenible y limpio. Y puede que eso, ahora mismo, nos suene como algo normal, muy en boga, pero hace algunos a\u00f1os sonaba a chino, m\u00e1s que el propio chino mandar\u00edn.<\/p>\n<p>Desde la atalaya que le proporcionaron sus a\u00f1os de docente defendi\u00f3 siempre la importancia del hombre de campo; la dignidad y la necesidad del trabajo en el campo; el respeto que merec\u00edan quienes viven siempre mirando al cielo y trabajando \u00a0con calores o heladas, y emergiendo, una y otra vez, de una granizada que se llevara toda la cosecha y el trabajo de un a\u00f1o en apenas unas horas. Se condoli\u00f3 de las opiniones de quienes para ellos los humildes jornaleros campesinos no eran otra cosa que \u201cburros como arados\u201d o \u201ctontos del campo\u201d. Desconocedores de que cultura viene del lat\u00edn\u00a0<em>colere<\/em>\u00a0que significa cultivar, y que fue precisamente al principio cuando se aplic\u00f3 al cultivo de la tierra, aunque despu\u00e9s pasara a las distintas disciplinas del saber humano. Por no decir que poco habr\u00edan podido cultivarse personalmente si alguien no se hubiera dedicado a cultivar trigo para alimentarlos.<\/p>\n<p>Como buena Pachamama, sabe que \u201cla tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un pr\u00e9stamo para nuestros hijos\u201d y su m\u00e9rito es mayor, si cabe, porque aun no teniendo hijos biol\u00f3gicos toda su vida es una entrega generosa de amor a dejar un mundo mejor para todos aquellos que s\u00ed los tenemos.<\/p>\n<p>Las mujeres rurales, de campo, de pueblo, universales\u2026 Siempre silenciosas, generosas y dispuestas a ayudar con su sabidur\u00eda ancestral a cuantos quieran emprender la aventura del cultivo en sus m\u00faltiples variedades son quienes han transformado el mundo porque, como muy bien dice Gustavo Duch: \u201cMucha gente peque\u00f1a, en muchos lugares peque\u00f1os, cultivar\u00e1n peque\u00f1os huertos\u2026 que alimentar\u00e1n al mundo\u201d, para terminar diciendo que \u201cLa agricultura se hace con la sabidur\u00eda de las ancianas.\u201d<\/p>\n<p>Es preciso que no olvidemos la labor callada y esencial de tantas mujeres ancestrales que nos han precedido, mujeres que desde la noche de los tiempos nos han legado sus conocimientos, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, sobre los cultivos, la tierra, la esencia de nuestras tradiciones\u2026 que han ense\u00f1ado a amasar desde el pan hasta el barro del cuenco que lo contenga. Es preciso ser conscientes de que la Humanidad, como la fina capa de tierra f\u00e9rtil llamada humus, necesita de la vida que emerge de nuestro planeta, de nuestros campos\u2026 Y que estos, para procurarnos el sustento que le demandamos, \u00a0han necesitado siempre de la mano amorosa del ser humano. Y que, cuando esa mano es femenina, quiz\u00e1 sea m\u00e1s dif\u00edcil remover la tierra pero, al mismo tiempo, hay una conexi\u00f3n m\u00e1s intensa con la siembra, la cosecha y\u00a0 el deseo de cambiar desde la ra\u00edz las cosas que ya no funcionan o no sirven.<\/p>\n<p>\u201cQuiero que nos respeten, soy mujer de la tierra, fuerte como el \u00e1rbol que resiste al viento, como el junco en la corriente. Firme como la monta\u00f1a m\u00e1s alta, fr\u00e1gil como el colibr\u00ed. Dulce como los atardeceres. Soy mujer ind\u00edgena: hija Mayor de la Tierra y el Sol, desde siempre y para siempre\u201d. \u00a0No estar\u00eda de m\u00e1s que este precioso fragmento del poema \u201cLa tierra de las mujeres ind\u00edgenas\u201d y que muy bien podr\u00eda recitar la Mujer de mi art\u00edculo, tambi\u00e9n lo hici\u00e9ramos nuestro: venerando y tratando, como madre, a la Tierra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos creen que el nombre hace a la persona. Otras, que es la persona quien hace al nombre. Personalmente creo que hay ocasiones en que se produce la conjunci\u00f3n perfecta y como vasos comunicantes ambos: nombre y persona transfieren entre s\u00ed sus mejores cualidades. 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