{"id":471,"date":"2014-05-02T22:38:17","date_gmt":"2014-05-02T21:38:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=471"},"modified":"2014-05-02T22:38:17","modified_gmt":"2014-05-02T21:38:17","slug":"puentazo-del-copetin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/05\/02\/puentazo-del-copetin\/","title":{"rendered":"Puentazo del copet\u00edn"},"content":{"rendered":"<p>Que la vida es como un viaje es algo que suele repetirse con tanta frecuencia que casi se ha desvirtualizado su aut\u00e9ntico significado; quiz\u00e1 si en alg\u00fan momento se nos permite ser conscientes de esa transitoriedad, de esa brevedad de estar en la \u00fanica parte que conocemos (hasta ahora nadie ha venido a decirnos c\u00f3mo se est\u00e1 en aquella otra de \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d) es cuando nos disponemos a realizar un viaje m\u00e1s largo de los que habitualmente solemos hacer y en un medio con el que no estemos ni muy familiarizados, ni muy convencidos, ll\u00e1mese avi\u00f3n o barco. Porque \u00bfno me negar\u00e1n que hay aut\u00e9nticos paranoicos en este tema? Y, si uno no lo es cuando el vecino de asiento se decide a compartir sus temores y preocupaciones sobre el misterio de mantenerse en el aire, al final, se acaba, si no acojonado, s\u00ed con la suficiente aprensi\u00f3n y ganas como para hartarlo a guantazos.<\/p>\n<p>Habitualmente nos dedicamos a vivir -que no es poco- o en el peor de los casos a sobrevivir en una vor\u00e1gine que nos lleva, que nos arrastra, sin plantearnos que en cualquier momento podemos dejar de funcionar como cuando se le funden los plomos a un aparato el\u00e9ctrico. Y es, precisamente, cuando sales de viaje y pretendes dejar las cosas -ya saben, papeles, trabajo, relaciones interpersonales, etc.- un poco en orden, cuando nos damos cuenta de que eso es pr\u00e1cticamente imposible: se tienen tantos frentes, tantas estancias, tantas puertas abiertas que la sola idea de que no podemos regresar a organizar todo aquello es suficiente para jorobarnos hasta el viaje m\u00e1s fabuloso de nuestra vida. Y, sin embargo, los seres humanos nos pasamos el a\u00f1o anhelando \u201cpuentes\u201d y \u201cacueductos\u201d que nos hagan saltar de un d\u00eda de fiesta a otro mientras discurre bajo sus ojos alg\u00fan que otro d\u00eda laborable.<\/p>\n<p>Viajar es siempre enriquecedor, pero no es igual de divertido hacerlo solo que enmarcado en un grupo de amigos, aunque, en algunos de esos casos, r\u00edanse ustedes de la \u201cOdisea\u201d o aseguren, sin temor a equivocarse, que su inmortal autor la gest\u00f3 en alg\u00fan desplazamiento.<\/p>\n<p>A un amigo m\u00edo le gusta contar un chiste que, por viejo, no deja de ser gracioso, sobre todo porque lo escenifica: trata de los apuros de un mal estudiante que esconde la chuleta en el interior de la cintura del pantal\u00f3n y que termina diciendo que la tierra que descubri\u00f3 Col\u00f3n se llama \u201cZara\u201d. Y \u00bfpor qu\u00e9 digo esto? Pues precisamente por eso, por las etiquetas. Tal vez sea porque vivimos en un mundo de \u201cmarca\u201d por lo que nos cuesta tanto renunciar a ponerlas -sigo con el viaje-, por tanto, en ese grupo de amigos del viaje cada uno lleva la etiqueta que el otro le ha puesto o que \u00e9l, libremente, se ha colocado: est\u00e1n los que creen que pueden salvar al mundo; los que piensan que el mundo entero est\u00e1 contra ellos; los especialistas en joder la vida al pr\u00f3jimo; los perdonavidas; los capullos, a secas; los que tienen tanto amor dentro que van derram\u00e1ndose al menor de los movimientos; los que est\u00e1n tan necesitados de caricias que, como los girasoles, van buscado el color y el calor del sol de la ternura; los que viven en continuo estado de alerta elaborando defensas ante los dem\u00e1s y ante sus propias emociones; as\u00e9pticos e inconmovibles ante todo y ante todos; los que se abandonan en un salto al vac\u00edo a los diferentes sentimientos y matices que recibe, etc. etc. etc.<\/p>\n<p>En fin, un viaje es como una burbuja en ese inmenso ba\u00f1o de espuma que es la vida y todos somos pececitos de colores -aunque algunos sean pira\u00f1as-. Y no es que seamos cada uno un mundo sino que cien mundos diferentes habitan en cada uno de nosotros. Y, desde luego, no es necesario descender a la morbosidad, indignidad, desprop\u00f3sito y desprestigio del ser humano, como se ha descendido con el vergonzoso experimento de programas televisivos como \u201cGran hermano\u201d o la \u201cLa isla\u201d, para comprobar, organizar, o prever la respuesta ante determinadas situaciones, basta con leer a los cl\u00e1sicos, mirar -viendo- a nuestro alrededor, o marcharse un par de semanas de viaje. Eso s\u00ed, sin repetir lugares, porque como digo en uno de mis poemas (\u201cMemoria Intacta como el \u00e1mbar\u201d): \u201cSi alguna vez se fue feliz\/ en un lugar inmenso\/ -y m\u00e1s si es ya remoto-\/ jam\u00e1s se ha de volver.\/ Los a\u00f1os los encogen,\/ los contraen, los abrevian:\/ convierten los palacios\/ en casas de mu\u00f1ecas.\u201d<\/p>\n<p>Pues eso, <em>conditio sine qua non:<\/em> no tropezar en la misma piedra, ll\u00e1mese lugar o persona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que la vida es como un viaje es algo que suele repetirse con tanta frecuencia que casi se ha desvirtualizado su aut\u00e9ntico significado; quiz\u00e1 si en alg\u00fan momento se nos permite ser conscientes de esa transitoriedad, de esa brevedad de estar en la \u00fanica parte que conocemos (hasta ahora nadie ha venido a decirnos c\u00f3mo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/471\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}