{"id":513,"date":"2014-09-12T23:37:40","date_gmt":"2014-09-12T22:37:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=513"},"modified":"2014-09-12T23:37:40","modified_gmt":"2014-09-12T22:37:40","slug":"tu-juegas-a-enganarme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/09\/12\/tu-juegas-a-enganarme\/","title":{"rendered":"&#8220;Tu juegas a enga\u00f1arme&#8230;&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>El domingo pasado, una cadena televisiva emiti\u00f3 la pel\u00edcula \u201cSexo en Nueva York 2\u201d, en ella, adem\u00e1s de los vaivenes sexuales a los que nos tiene acostumbrados una de las protagonistas, la pel\u00edcula trataba de lo dif\u00edcil que resulta ser madre y trabajadora y tener que renunciar a estar presente en determinados actos importantes para los hijos simplemente porque se prioriza esa presencia en el trabajo, o porque, en otro de los casos, le desborde tener que batallar con dos ni\u00f1os. Estas neoyorquinas\u2026 como si s\u00f3lo sirvieran para lucir palmito por las calles\u2026 Batallar, lo que se dice batallar, algunas de nuestras abuelas con once, doce y hasta diecinueve hijos. Pero a lo que iba: la protagonista principal \u00a0y su marido comienzan a ser conscientes de que, a los dos a\u00f1os de matrimonio (si llevaran cuarenta\u2026), est\u00e1n comenzando a perder la chispa que les hizo enamorarse y desear vivir juntos y no se les ocurre mejor idea que la de darse un respiro de dos d\u00edas semanales. Esos d\u00edas cada uno de ellos podr\u00edan emplearlos en lo que les apeteciera hacer de manera individual y que, supuestamente, ser\u00edan cosas que podr\u00edan molestar al otro o, al menos, no disfrutarlas de igual manera, l\u00e9ase estar con los amigos practicando alg\u00fan deporte o tomando caf\u00e9 o de compras con las amigas.<\/p>\n<p>Tengo algunos amigos separados o viudos que mantienen desde hace a\u00f1os una perfecta relaci\u00f3n de pareja con personas que, tras una noche de amor, en lugar de llamarse con el codo se llaman con el m\u00f3vil, es decir, que cada uno se va a su casita y que comparten amor pero no cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta idea, que ya est\u00e1 contenida en los hermosos versos de Khalil Gibran, funciona intermitente: \u201cMas dejad que en vuestra uni\u00f3n crezcan los espacios.\/ Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.\/ Y permaneced juntos, m\u00e1s no demasiado juntos:\/ Porque los pilares sostienen el templo, pero est\u00e1n separados.\/ Y ni roble ni el cipr\u00e9s crecen el uno a la sombra del otro\/.\u00a0 Y digo intermitente porque cuando no se trata de relaciones de amigos con derecho a roce, sino de matrimonios\u2026 pues como que no, que con el hombre s\u00ed, pero con la mujer, no. \u00bfY por qu\u00e9? Pues sencillo: porque en esto de los espacios personales, los hombres llevan muy bien tenerlos y que sus mujeres los respeten, pero cuando se trata de la mujer&#8230; la idea de que les pertenecemos en alma y cuerpo no les permiten soportar el pensamiento de qu\u00e9 podremos estar haciendo sin ellos. Dicho lo cual, los hombres \u201cgenerosamente\u201d renuncian a sus \u201clibertades\u201d con tal de que las mujeres hagamos lo mismo. Lo que ocurre, en la inmensa mayor\u00eda de los casos, es que ellos (y cada vez m\u00e1s ellas) se las apa\u00f1an para caminar en el filo de la navaja en un juego que, por prohibido, le proporciona la dosis de morbo necesaria para sentirse el rey del mambo. Y no, no vale que su mujer (o cada vez m\u00e1s frecuente, su marido) le diga que es el m\u00e1s de lo m\u00e1s del mundo mundial. No. Porque la cosa est\u00e1 en jugar a enga\u00f1ar. Pero ellos, pobrecitos, o ellas -que lo de sexo en Nueva York, tambi\u00e9n sirve para provincias y pedan\u00edas- no saben que, como dice la canci\u00f3n de Luz Casal, cuando: \u201cTu juegas a enga\u00f1arme\u2026 Yo juego a que te creas que me enga\u00f1as\u201d. Y como en los juegos de cartas: lo importante no son las cartas que te salgan sino la capacidad de juego que tenga el jugador. Y, muchas veces, unos juegan de farol mientras otros se guardan ases en la manga dispuestos a sacarlos a la primera de cambio. Vamos, que no es necesario tener un basto para dar un buen mazazo en la cabeza. A veces, la sutileza de un tres de copas puede cortar m\u00e1s que un rey de espadas.<\/p>\n<p>La pena es que hay muchos jugadores que creen que, al dominar la partida, piensan que juegan solos, como esos jugadores de ajedrez que se retan a s\u00ed mismos. Sin embargo, y esto es un error que no todos los jugadores saben ver, cuando se anda tan centrado en el propio juego se descuidan flancos, como en las tres en raya: a veces se est\u00e1 tan centrado en poner la tercera ficha que no se dan cuenta de que el otro jugador ha colado su propia ficha y ha sido \u00e9l quien nos ha ganado.<\/p>\n<p>Y es que en esto de parejas, de juegos y de enga\u00f1os, como dec\u00eda F. Nietzsche: \u201cLa mentira m\u00e1s com\u00fan es aquella con la que un hombre se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. Enga\u00f1ar a los dem\u00e1s es un defecto relativamente vano\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo pasado, una cadena televisiva emiti\u00f3 la pel\u00edcula \u201cSexo en Nueva York 2\u201d, en ella, adem\u00e1s de los vaivenes sexuales a los que nos tiene acostumbrados una de las protagonistas, la pel\u00edcula trataba de lo dif\u00edcil que resulta ser madre y trabajadora y tener que renunciar a estar presente en determinados actos importantes para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=513"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}