{"id":52,"date":"2010-05-16T12:50:00","date_gmt":"2010-05-16T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=52"},"modified":"2010-05-16T12:50:00","modified_gmt":"2010-05-16T12:50:00","slug":"serenidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2010\/05\/16\/serenidad\/","title":{"rendered":"SERENIDAD"},"content":{"rendered":"<p><P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><FONT face=\"Times New Roman\" size=3><IMG class=imgizqda id=img_0 src=\"\/anamariatomas\/wp-content\/uploads\/sites\/17\">\u00daltimamente recibo muchos correos electr\u00f3nicos en donde se promueve de manera m\u00e1s expl\u00edcita que impl\u00edcita la alegr\u00eda y la aceptaci\u00f3n a cumplir a\u00f1os, de envejecer de la manera m\u00e1s acertada y serena. Correos en donde se da primac\u00eda a las mujeres de \u201ccierta\u201d edad que suele ser, casi siempre, la m\u00e1s incierta de todas las edades. Correos en donde se cantan las virtudes de las mujeres maduras que, con la edad, saben lo que quieren y c\u00f3mo lo quieren y que desprecian n\u00fameros que indican cosas \u201chorribles\u201d como el sobrepeso, la medida de la cintura, los a\u00f1os o el n\u00famero de pastillas que han de tomar. Correos que parecen haber descubierto el secreto de la piedra filosofal y que, en cierta manera, as\u00ed es porque nunca, como ahora, se ha revalorizado tanto la mujer\u2026 \u00bfmadura? La verdad es que da un poco de \u201crepel\u00fas\u201d definir a una mujer como madura para referirse, no a su pensamiento o a su capacidad para razonar, sino a su cuerpo, aunque \u00bfalguien prefiere una fruta con la aspereza y el amargor que le proporciona estar verde, a otra madura en su punto de az\u00facar? Probablemente s\u00ed. Habr\u00e1 m\u00e1s de un hombre que diga que s\u00ed. Sin embargo, la serenidad, el sosiego, la seguridad, la ternura y la confianza que puede sentir y proporcionar una mujer madura nada tiene que ver con otras actitudes propias de menores a\u00f1os.<\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><FONT size=3><FONT face=\"Times New Roman\"><SPAN style=\"mso-tab-count: 1\"><\/SPAN>Es verdad que hoy las mujeres \u201cmaduras\u201d se cuidan\u2026 \u201cnos\u201d cuidamos y, aunque despreocupadas de los a\u00f1os, nos preocupamos de incluir en nuestro d\u00eda a d\u00eda un amplio espectro de productos ayudadores para mantener la mayor y mejor salud posible: perlas de vitaminas, lecitinas, algas maravillosas y aceites milagrosos. Pero, lo m\u00e1s importante, ya no s\u00f3lo cuidamos nuestro chasis o nuestra piel con cremas de \u00faltima generaci\u00f3n, que m\u00e1s que componentes fant\u00e1sticos parecen estar fabricadas con agua de Lourdes, sino que cuidamos nuestro jard\u00edn interior. En \u00e9l vamos desbrozando hierbas, malas hierbas, que dejamos crecer durante demasiados a\u00f1os juveniles. Aprendemos (y ah\u00ed reside la sabidur\u00eda) a arrojar por ignotos barrancos derrotas acumuladas, armaduras maltrechas y oxidadas que durante bastante tiempo mantuvimos ante nuestros ojos para evitarnos el olvido, para recordarnos a qui\u00e9n o qui\u00e9nes deber\u00edamos alimentar con nuestros odios. Nos ejercitamos en vivir la magia del d\u00eda a d\u00eda porque, cada vez somos m\u00e1s conscientes, los d\u00edas van siendo menos y cada uno de ellos es un momento maravilloso para celebrarlo. Y, cada d\u00eda, nos cuesta menos perdonar, olvidar, alejar rencores\u2026 Aprendemos que nada podemos hacer para controlar lo que nos ocurra, pero que siempre est\u00e1 en nuestras manos ver qu\u00e9 podemos hacer con ello y c\u00f3mo gestionarlo. Y que mientras andemos presentando deudas al pasado estaremos arruinando nuestro presente. <\/FONT><\/FONT><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><FONT size=3><FONT face=\"Times New Roman\"><SPAN style=\"mso-tab-count: 1\"><\/SPAN>La serenidad llega a nuestras vidas, pero no lo hace como un paquete por agencia expr\u00e9s. Se cuela lentamente por todos y cada uno de los poros de las mujeres de \u201ccierta edad\u201d que ganan, d\u00eda a d\u00eda, infinidad de batallas. Porque, no nos enga\u00f1emos, ser madura en esta sociedad del culto al cuerpo, en esta cultura en donde los mayores, los viejos o las arrugas no tienen lugar, es muy, pero que muy dif\u00edcil. Hay demasiados prejuicios, demasiada cirug\u00eda, demasiada provocaci\u00f3n e invitaci\u00f3n a imitar a Fausto. Pero tambi\u00e9n estamos en una sociedad avanzada en donde al llegar a \u201ccierta edad\u201d todav\u00eda queda toda una vida largu\u00edsima (por fortuna) por vivir. As\u00ed que saber que la acci\u00f3n retrocede en beneficio de la contemplaci\u00f3n, que determinadas oportunidades que proporciona la juventud quedan mermadas y que ya no se pueden realizar ciertas proezas f\u00edsicas es fundamental para que la llama de fuego que nos acompa\u00f1\u00f3 durante tantos a\u00f1os se convierta en luz para el alma. Luz que ilumina para evitar implicarnos en batallas que ya no son nuestras, pero que, a la vez, hace resplandecer, en todo su esplendor, la nueva y brillante armadura de la serenidad. Esa serenidad que nos gu\u00eda hacia tantas cosas maravillosas que todav\u00eda nos quedan por vivir, tan lejos de esa ansiedad de los menos a\u00f1os. Esa serenidad que ense\u00f1a a valorar lo que se es muy por encima de lo que tiene, a respetarse a una misma independiente de lo que opinen los dem\u00e1s y a disfrutar de ese jard\u00edn que, poco a poco y a lo largo de los a\u00f1os, hemos ido preparando quitando piedras y haciendo germinar las m\u00e1s hermosas plantas para poder habitar m\u00e1s tarde en \u00e9l.<\/FONT><\/FONT><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00daltimamente recibo muchos correos electr\u00f3nicos en donde se promueve de manera m\u00e1s expl\u00edcita que impl\u00edcita la alegr\u00eda y la aceptaci\u00f3n a cumplir a\u00f1os, de envejecer de la manera m\u00e1s acertada y serena. 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