{"id":527,"date":"2014-11-08T09:00:01","date_gmt":"2014-11-08T08:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=527"},"modified":"2014-11-08T09:00:01","modified_gmt":"2014-11-08T08:00:01","slug":"efecto-fiera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/11\/08\/efecto-fiera\/","title":{"rendered":"Efecto fiera"},"content":{"rendered":"<p>Quienes dedicamos una parte importante de nuestra vida a contarles, a quienes nos dejan, sucesos, comentarios, historias\u2026 somos, en cierto modo, una especie de vertedero con antena que recoge acontecimientos y emociones para interpretarlas y ofrec\u00e9rselas recicladas y as\u00e9pticas. Vamos, sin tanto adorno, que andamos con catorce ojos, pendientes de todo, como esos antiguos esp\u00edas de la guerra fr\u00eda. No llevamos una idea concreta de caza (a veces s\u00ed), todo nos sirve: una frase, un gesto, un mirada, una actitud&#8230; algo que ponga en el disparadero de nuestra pluma la dosis de creciente necesaria para sacar adelante el art\u00edculo.<\/p>\n<p>Yendo as\u00ed, es normal que la vida nos brinde, de vez en cuando, alguna que otra oportunidad. Sin ir m\u00e1s lejos, hace unos d\u00edas, en la sala de espera de un ambulatorio: todos llevamos prisa, es verdad, todos vamos contra reloj, pero todos sin excepci\u00f3n deber\u00edamos ser un poco m\u00e1s solidarios y algo m\u00e1s amables con ciertos imprevistos. Siempre hay alguien que se pone enfermo de momento, o que necesita la firma del doctor para algunos papeles. Es verdad que tambi\u00e9n est\u00e1n los caraduras que se aprovechan de la amabilidad que algunas personas brindan para colarse por la cara, pero creo que son los menos. Ese d\u00eda una se\u00f1ora pidi\u00f3 permiso para hacerle una breve consulta al m\u00e9dico sobre un medicamento que hab\u00edan retirado de la farmacia&#8230; \u00a1casi se la comen! La acogotaron de tal manera que se march\u00f3, con l\u00e1grimas en los ojos, sin atreverse a lanzar una sola protesta. A m\u00ed se me ocurri\u00f3 indicarles que podr\u00edamos haber sido un poco amables, pero el se\u00f1or que estaba a punto de entrar me indic\u00f3 que me metiese la amabilidad\u2026 \u201cpor el culo\u201d. Literal.<\/p>\n<p>A mediod\u00eda las prisas se multiplicaron: salida del trabajo con el tiempo justo para repreparar las comidas ya preparadas industrialmente, comprar a toda prisa en el super y rogar que no nos toque una cajera inexperta. Yo misma, cuando compr\u00e9, ech\u00e9 una r\u00e1pida ojeada para ver cu\u00e1l era la cola m\u00e1s corta para pagar, y me puse como una flecha all\u00ed adelant\u00e1ndome a una se\u00f1ora que no logr\u00f3 dominar su carrito para quitarme el sitio. En un momento, las colas se pusieron a tope, y yo ve\u00eda llena de impotencia c\u00f3mo las m\u00e1s largas iban disminuyendo mientras que la m\u00eda segu\u00eda igual, \u00a1horror!, me hab\u00eda tocado la patosa de turno. Los que me preced\u00edan increpaban a la pobre chica a que se diera prisa, pero eso produc\u00eda el efecto contrario: con los ojos borrosos por las l\u00e1grimas, apenas si ve\u00eda d\u00f3nde estaban los c\u00f3digos de barras. El colmo fue cuando una orond\u00edsima se\u00f1ora, con menos cuello que un bote de cerveza -y menos cerebro que un mosquito-, le dijo que montar\u00e1 un puesto de helados y se perdiera de all\u00ed. Confieso que, ego\u00edstamente, se me vino el super encima. Lo primero que pens\u00e9 es que se ir\u00eda al ba\u00f1o a llorar y yo me quedar\u00eda all\u00ed, a las puertas de la \u201ccaja prometida\u201d a la espera de que superase el trauma (cualquiera se iba a colocar en otra de las largu\u00edsimas colas). Pero no, ella, lenta pero profesional, continu\u00f3 conmigo. No lo dud\u00e9, le dije que no se agobiara; que todos los principios eran malos; que quien tuviese prisa, volase; y que con los disgustos hab\u00eda que ser generosa, hab\u00eda que darlos, no tomarlos. Consegu\u00ed arrancarle una sonrisa. La \u201ccola\u201d segu\u00eda vociferando sus prisas, pero ella sonre\u00eda y le indicaba a la nueva cliente que era su primera semana en la caja, que la disculpara&#8230; aquello pareci\u00f3 contener un ensalmo, porque la se\u00f1ora se encar\u00f3 con el resto explicando el motivo del retraso y pidiendo calma; extra\u00f1amente, todos parecieron complacidos con la explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la pel\u00edcula \u201cCadena de favores\u201d cuyo argumento trata de hacer un favor a alguien desconocido una vez que se ha recibido otro por parte de un extra\u00f1o, se desencadena un extraordinario clima. Todo lo contrario a lo que ocurr\u00eda en un anuncio televisivo en donde se ve\u00eda a un enfadado jefe gritar a un empleado, a su vez \u00e9ste se desquitaba con su mujer, \u00e9sta con su hijo, \u00e9ste con su hermano menor, este con&#8230; etc.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el \u201cEfecto mariposa\u201d sabemos que todo el planeta esta tan relacionado como para que estas batan sus alas en Madagascar y el aire desplazado influya en la atm\u00f3sfera terrestre hasta el punto de desencadenar una tormenta tropical en el Caribe. De igual manera una impertinencia, una hostilidad, una dosis de mala leche puede desencadenar el \u201cefecto fiera\u201d (con perd\u00f3n para las fieras). Y una sonrisa a tiempo, una palabra amable, quiz\u00e1 de la cajera de un supermercado, pueden conseguir que un artista pinte ese d\u00eda su mejor cuadro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quienes dedicamos una parte importante de nuestra vida a contarles, a quienes nos dejan, sucesos, comentarios, historias\u2026 somos, en cierto modo, una especie de vertedero con antena que recoge acontecimientos y emociones para interpretarlas y ofrec\u00e9rselas recicladas y as\u00e9pticas. 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