{"id":538,"date":"2014-12-20T12:54:58","date_gmt":"2014-12-20T11:54:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=538"},"modified":"2014-12-20T12:54:58","modified_gmt":"2014-12-20T11:54:58","slug":"menudo-belen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2014\/12\/20\/menudo-belen\/","title":{"rendered":"Menudo Bel\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p>Un ni\u00f1o\u00a0que\u00a0esperaba la Navidad,\u00a0tan\u00a0ansiadamente\u00a0como los comerciantes,\u00a0le pregunta a su padre: \u201c\u00bfPap\u00e1, qu\u00e9 me vas a regalar esta Navidad?\u201d. El padre le responde con otra pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 te regal\u00e9 el a\u00f1o pasado?\u201d. \u201cUn globo\u201d, dice el ni\u00f1o. \u201cBien, pues este a\u00f1o te lo inflo\u201d.\u00a0Y\u00a0 eso ocurre, sistem\u00e1ticamente, con las mujeres\u00a0que se encargan del peso de la Navidad en familia\u00a0(porque, no nos enga\u00f1emos, son, sobre todo, mujeres): que nos inflan, no el globo, sino a nosotras con una responsabilidad que nos hace estallar a las primeras de\u00a0cambio. \u00bfPara\u00a0qu\u00e9 vamos a comprar figuritas para el\u00a0Bel\u00e9n si\u00a0con nosotras\u00a0solas lo tenemos completo?<\/p>\n<p>Panadera, lavandera, posadera\u2026Sin ir m\u00e1s lejos:\u00a0la panadera.\u00a0Es posible que no lleguemos a amasar el pan, pero s\u00ed\u00a0que\u00a0nos encargamos de traerlo a casa junto con los dulces t\u00edpicos navide\u00f1os, que si el turr\u00f3n, el mazap\u00e1n, las tortas de almendras, los polvorones, los rollos de vino, mantecados, pastelitos de cabello de \u00e1ngel\u2026\u00a0vamos, unos destructores absolutos de la silueta. A tomar viento la operaci\u00f3n bikini:\u00a0unos minutos en la boca y una eternidad en las caderas. Dinero para comprarlos\u00a0y dinero para quit\u00e1rnoslos de encima a base de dietistas y productos nada milagrosos\u00a0pero s\u00ed\u00a0car\u00edsimos, mientras otra parte del mundo apenas tiene nada para echarse a la boca.\u00a0De las lavanderas\u2026 qu\u00e9 quieren que les diga\u2026\u00a0pues que tampoco es que\u00a0nosotras ahora\u00a0vayamos a lavar al r\u00edo\u00a0\u2013hay muchas mujeres que lo\u00a0han hecho y lo\u00a0siguen haciendo\u00a0en la actualidad en otras partes del mundo\u2013, pero hay que ver los\u00a0montonazos\u00a0de ropa de los nenes, resto de familia y casa: que si manteles por aqu\u00ed y mantelitos por all\u00e1, s\u00e1banas, toallas,\u00a0calcetines (c\u00f3mo los odio),\u00a0servilletas, porque, claro,\u00a0c\u00f3mo vamos a poner las de usar y tirar\u00a0que colocamos el resto del a\u00f1o\u00a0\u2013aunque\u00a0lo que vemos en las servilletas no seamos capaces de verlo\u00a0en la cantidad de personas que usamos y tiramos sin importarnos nada. Y qu\u00e9 decir de la posadera: si las casas en Navidad se convierten en parada y fonda de amigos, hijos, yernos\u00a0y nueras que viven fuera y vuelven como los arbolitos, con las bolas de adorno y sin moverse mucho del sitio.\u00a0Todo eso sin perder de vista que a quienes acogemos\u00a0en nuestras mesas\u00a0pocas veces o nunca ser\u00e1n alguno de los\u00a0indigentes\u00a0con los que tropezamos en la calle, esos\u00a0a los\u00a0que evitamos mirar porque en sus ojos vemos nuestra propia cobard\u00eda, nuestros miedos, nuestros ego\u00edsmos\u2026\u00a0tan leg\u00edtimos y, al mismo tiempo, tan limitantes. Claro que no. Ser\u00e1n los \u201cfamiliares\u201d\u00a0que nos despellejan\u00a0a\u00a0nuestras\u00a0espaladas\u00a0pero que nos ense\u00f1an\u00a0la mejor de las sonrisas porque estamos en Navidad y, en esta \u00e9poca, las pu\u00f1aladas\u00a0traperas se envuelven en papel de celof\u00e1n y espumill\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero lo que, por siglos que pasen, no puede envolverse en ning\u00fan papel m\u00e1gico que lo haga desaparecer del Bel\u00e9n de la vida es la \u201cmatanza de los inocentes\u201d, hoy como ayer seguimos rodeados de Herodes que presos de sus ambiciones mercadean con vidas humanas: las compran, las venden, las violan, las asesinan. Y, desgraciadamente, pocas veces tienen la posibilidad de huir a ning\u00fan Egipto o de encontrar en el camino de la vida la palmera que las proteja y distraiga de la vista de los soldados que pasen junto a ellas. Y ni la Navidad ni la supuesta paz que deber\u00edan traer estos d\u00edas son capaces de plantar un huerto de palmeras que d\u00e9 cobijo a tanta posible huida.<\/p>\n<p>Pero, volviendo al Bel\u00e9n casero, si \u00a0ya hablamos de la Madre\u2026 para quienes unas pocas\u00a0y humildes\u00a0pajas son suficientes porque el resto lo ponen\u00a0ellas\u00a0en amor, entrega, dedicaci\u00f3n y cuidado, pues ya tenemos casi completo el Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>Faltar\u00eda el Ni\u00f1o, pero esa Luz ha de nacer de manera personal e intransferible en los corazones que decidan aceptarlo.<\/p>\n<p>Y, aunque no es verdad que \u201cPalos a gusto, no duelen\u201d, porque doler, duelen, tambi\u00e9n es verdad que, a pesar del inmenso trabajo que hay en los hogares estos d\u00edas, cuando todos los preparativos han pasado y nos sentamos a la mesa, la felicidad de esos momentos vence al cansancio de los anteriores. De todas maneras, hace unos d\u00edas me enviaron un mensaje que dec\u00eda: \u201cHe llorado con el anuncio de la loter\u00eda de Navidad al descubrir que existe una mujer\u00a0capaz de decirle a su marido que se vaya al bar\u201d. \u00a0Y yo digo que quien haya\u00a0escrito\u00a0eso no ha debido de preguntarle a ninguna mujer porque seguro que, adem\u00e1s de animar a su marido, alentar\u00eda al resto de la tropa\u00a0y no para tomarse s\u00f3lo un caf\u00e9, sino para instalarse\u00a0en el bar\u00a0hasta pasar los Reyes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ni\u00f1o\u00a0que\u00a0esperaba la Navidad,\u00a0tan\u00a0ansiadamente\u00a0como los comerciantes,\u00a0le pregunta a su padre: \u201c\u00bfPap\u00e1, qu\u00e9 me vas a regalar esta Navidad?\u201d. 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