{"id":563,"date":"2015-03-14T01:24:57","date_gmt":"2015-03-14T00:24:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=563"},"modified":"2015-03-14T01:24:57","modified_gmt":"2015-03-14T00:24:57","slug":"eutanasia-entre-eros-y-thanatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2015\/03\/14\/eutanasia-entre-eros-y-thanatos\/","title":{"rendered":"Eutanasia, entre Eros y Th\u00e1natos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Somos de memoria tan fr\u00e1gil que, cuando estamos bien, olvidamos con una facilidad pasmosa lo que es perder la salud, sentirse enfermo hasta el punto de considerar que la muerte ser\u00eda la mayor de las bendiciones.<\/p>\n<p>Llevo varios d\u00edas viendo una y otra vez el video de la ni\u00f1a chilena de catorce a\u00f1os, enferma de fibrosis qu\u00edstica desde que ten\u00eda seis meses, pidiendo a la Presidente de su pa\u00eds que autorice una inyecci\u00f3n que le permita dormir para siempre. Y, cuanto m\u00e1s lo veo, menos lo acepta mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo de mi vida he hablado con muchas personas que en un determinado momento desearon con todas sus fuerzas dejar de vivir, incluso lo intentaron. En algunos casos lo consiguieron, pero en otros, el intento qued\u00f3 fallido para bien de ellos que, con el paso del tiempo, se gozaron del fracaso porque volv\u00edan, de nuevo, a saborear las delicias de la vida, o al menos, volv\u00edan a ser conscientes de que la vida es s\u00f3lo un tango que hay que saber bailar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero no es menos cierto que sigue habiendo un gran n\u00famero de personas -mayor del que nos creemos- cuya \u00fanica meta es conseguir la &#8220;caridad&#8221; de que alguien les quite la vida, puesto que ellos est\u00e1n f\u00edsicamente incapacitados para hacerlo. Seg\u00fan el diccionario &#8220;caridad&#8221; no es m\u00e1s que una virtud basada en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, un favor. Pero en este caso el favor mata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dejando al margen creencias religiosas, nos encontramos ante dos posturas totalmente leg\u00edtimas: la de aquellos que desean morir, y la de los otros que no desean ayudarles a hacerlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que ocurre es que la gran mayor\u00eda de los que reclaman dejar de vivir, en realidad hace mucho que dejaron de hacerlo. Ellos, como nosotros, entienden la vida como algo m\u00e1s que aceptar la suma de limitaciones que se les presentan en el terreno f\u00edsico; algo m\u00e1s que percibir emociones y sentimientos incapaces de transformarlos en caricias o en sensaciones; algo m\u00e1s que contemplar desde una habitaci\u00f3n de enfermos terminales el paso de las noches y los d\u00edas. Existir, la inmanencia, no es la transcendencia; quedarse no es proyectarse; desear no es conseguir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfSe les puede reprochar sus ansias de libertad? \u00bfTenemos derecho a escandalizarnos por su anhelo de librarse de tan pesado fardo, cuando saben que tambi\u00e9n libran de \u00e9l a aquellos que les son m\u00e1s queridos y\u00a0 que junto a ellos viven su continua agon\u00eda?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro, que yo me pregunto qu\u00e9 ocurrir\u00eda si hubiese alg\u00fan art\u00edculo enla Constituci\u00f3n, alg\u00fan tipo de licencia que permitiera eliminar por voluntad propia o ajena a aquellos que, por sus dolorosas circunstancias, quisieran dejar de pertenecer al reino de los vivos. \u00bfQui\u00e9n nos asegura que no se eliminar\u00edan a aquellos que nos sean, simplemente, molestos, aunque ellos se mueran de ganas de vivir? \u00bfQui\u00e9n nos afirma que un &#8220;abnegado&#8221; esposo, o esposa, no enviar\u00e1 a su consorte a mejor vida? Y sobre todo, qui\u00e9n nos asegura que no quedar\u00eda impune m\u00e1s de un crimen en toda regla?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos dicen que la vida no nos pertenece, que no tenemos derecho a privar a otros de ella, ni tan siquiera a nosotros mismos. Otros opinan que si hay algo que es intr\u00ednsecamente nuestro es la vida y que, por tanto, podemos disponer de ella como nos plazca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos abogan por la instalaci\u00f3n en este mundo, dentro de las coordenadas espacio-tiempo, es decir, por el instinto de conservaci\u00f3n. Otros pretenden romper las barreras que aprisionan al hombre en un deseo de perpetuaci\u00f3n con un Todo que transciende la vida y la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfPero, se puede pedir, en nombre del amor, a alguien que corte las amarras que nos unen a &#8230; la &#8220;vida&#8221;? \u00a1Qui\u00e9n sabe! El amor ha sido causa de grandes haza\u00f1as. Por otra parte Eros y Th\u00e1natos est\u00e1n vinculados desde el principio de los tiempos. Y al igual que la perpetuaci\u00f3n se sirve del amor, \u00bfpor qu\u00e9 no ha de hacerlo la cesaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Michelle Bachelet, Presidente de Chile, ha negado esa autorizaci\u00f3n para que la ni\u00f1a muera. Quiz\u00e1 su corta vida ha sido lo suficientemente larga para cansarse de soportar tanto dolor y tanto hospital, pero no lo bastante como para saber que, como dir\u00eda Carlos Fuentes, la muerte, la injusta, \u00a0la cabrona y maldita muerte no nos mata a nosotros sino a los que amamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Somos de memoria tan fr\u00e1gil que, cuando estamos bien, olvidamos con una facilidad pasmosa lo que es perder la salud, sentirse enfermo hasta el punto de considerar que la muerte ser\u00eda la mayor de las bendiciones. 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