{"id":598,"date":"2015-07-11T08:23:59","date_gmt":"2015-07-11T07:23:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=598"},"modified":"2015-07-11T08:23:59","modified_gmt":"2015-07-11T07:23:59","slug":"enemigo-numero-uno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2015\/07\/11\/enemigo-numero-uno\/","title":{"rendered":"Enemigo n\u00famero uno"},"content":{"rendered":"<p>Con frecuencia me viene a la mente la frase que asegura que \u201clos mayores males jam\u00e1s suceden m\u00e1s que en nuestro pensamiento\u201d, sin embargo, a veces se hacen realidad otros que no nos atrevemos ni a imaginar. Yo, que s\u00e9 que nuestra vida marcha seg\u00fan nuestros pensamientos, trataba por todos los medios de pensar que no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n para sentirme tan inquietada, que el control en el aeropuerto hab\u00eda sido exhaustivo, que si a m\u00ed me hab\u00edan requisado la peque\u00f1a navaja que le tra\u00eda a mi padre \u2013comprada m\u00e1s por alegrar la cara de aquel ni\u00f1o palestino que por considerarla un regalo oportuno\u2013, y a todos los pasajeros nos hab\u00edan examinado y preguntado hasta la extenuaci\u00f3n, no hab\u00eda raz\u00f3n para preocuparme, porque igual suerte tendr\u00eda que haber corrido aquel chico \u00e1rabe que se sentaba junto a m\u00ed en el avi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el bombardeo de preguntas a que me someti\u00f3, en un perfecto espa\u00f1ol, nada m\u00e1s despegar de Tel-Avid, iba haciendo que la primera sensaci\u00f3n de agrado por encontrar un contertulio amable se convirtiera en sorpresa para pasar despu\u00e9s a desconfianza, temor, miedo&#8230; terror.\u00a0 Pese a la escasez de espacio que proporciona, una vez situados en el asiento, el p\u00e1jaro met\u00e1lico, yo me esforzaba en mirarle los pies, las gafas, el reloj y hasta la correa del pantal\u00f3n imaginando en d\u00f3nde podr\u00eda llevar oculta una carga explosiva que nos hiciera saltar a todos por los aires (nunca mejor dicho) de un momento a otro. Me preguntaba por qu\u00e9 hab\u00eda tenido que tocarme justo all\u00ed y por qu\u00e9 me hac\u00eda a m\u00ed, precisamente, confidente de aquellas cosas. Si no me conoc\u00eda de nada c\u00f3mo pod\u00eda arriesgarse a hacerme comentarios pol\u00edticos. \u00bfA cuento de qu\u00e9 me especificaba sus viajes a Mosul \u00a0o la ca\u00edda de Palmira en manos del Estado Isl\u00e1mico? Yo no entend\u00eda si su pretensi\u00f3n era impactarme o implicarme, tomarme el pelo o acojonarme, pero cuando se inclinaba sobre mi o\u00eddo para hablarme del sufrimiento de un pueblo inocente y del dolor de unos ni\u00f1os que no entienden absolutamente nada del infierno que les rodea yo sent\u00eda, junto a una adhesi\u00f3n comprensible a su postura y un creciente p\u00e1nico, una especie de absurdo privilegio: en aquel momento pensaba que, a diferencia del resto de pasajeros, yo pod\u00eda delimitar d\u00f3nde se encontraba una posible amenaza de peligro. Mir\u00e9 a mi alrededor, a toda aquella gente que viajaba aparentemente tranquila, quiz\u00e1 hasta felices, tan felices como lo estaba toda esa otra que celebraba bodas o fiestas con amigos antes de desintegrarse v\u00edctimas de la locura, la barbarie, la ignorancia y, con toda seguridad, la desesperanza: porque s\u00f3lo la desesperanza y el analfabetismo pueden llevar a un hombre a la locura de convertir su cuerpo en un monstruoso esbirro de la muerte.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 importa que la desesperanza se llame Palestina, Israel, Afganist\u00e1n, Siria&#8230;? A la desesperanza le gusta cambiar de nombre, como al enemigo le gusta cambiar de apariencia. As\u00ed, potencias enemigas irreconciliables se al\u00edan y el enemigo deja de tener nombre para convertirse en algo abstracto, desconocido, indefinible: que igual puede venir en forma de avi\u00f3n, de polvo qu\u00edmico, de hombre-bomba, de pistola en la nuca, de radicales isl\u00e1micos&#8230; Y pa\u00edses que no representaban una amenaza para el resto los descubrimos de pronto poniendo en grave peligro el equilibrio mundial \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el enemigo?<\/p>\n<p>Tal vez, el enemigo m\u00e1s cierto, el n\u00famero uno, sea precisamente la certeza de la incertidumbre. No saber, desconfiar, sospechar, temer&#8230; Sentir la espada de Damocles oscilar sobre nuestras cabezas sin saber en qu\u00e9 momento acabar\u00e1 con nosotros. Angustiarnos a todas horas recelando de quienes se nos acerquen buscando en nuestra mirada o en nuestras palabras un poco de comprensi\u00f3n o de consuelo. \u00bfSer\u00e1 el enemigo mortificarnos tratando de averiguar d\u00f3nde est\u00e1 el peligro hasta destruirnos a nosotros mismos?<\/p>\n<p>Cuando anunciaron que \u00edbamos a tomar tierra, en el colmo de su confiada amabilidad, me regal\u00f3 una \u201cMano de F\u00e1tima\u201d.<\/p>\n<p>De vez en cuando, intento calmar la vor\u00e1gine de mis pensamientos, o acallar la fiera que dentro de m\u00ed grita\u00a0 asustada, colgando sobre mi cuello aquel presente, pero, probablemente, debe de faltar alg\u00fan requisito porque el conjuro no da resultado. Me imagino que, como el enemigo, la fuerza tambi\u00e9n est\u00e1 en el lugar m\u00e1s insospechado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con frecuencia me viene a la mente la frase que asegura que \u201clos mayores males jam\u00e1s suceden m\u00e1s que en nuestro pensamiento\u201d, sin embargo, a veces se hacen realidad otros que no nos atrevemos ni a imaginar. 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