{"id":608,"date":"2015-08-15T00:51:27","date_gmt":"2015-08-14T23:51:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=608"},"modified":"2015-08-15T00:51:27","modified_gmt":"2015-08-14T23:51:27","slug":"libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2015\/08\/15\/libre\/","title":{"rendered":"Libre"},"content":{"rendered":"<p>Larry Reddick, un hombre de cuarenta y cinco a\u00f1os, aunque aparenta m\u00e1s de sesenta y muchos, vive desde hace a\u00f1os en el Washington Square de Nueva York. Se instal\u00f3 all\u00ed despu\u00e9s de salir de la c\u00e1rcel tras cumplir veinte a\u00f1os de condena por cortarles el cuello a dos tipos que mataron a su mujer y a su hijo de dos a\u00f1os. No era la primera vez que mataba para vengarse de la muerte: a los once a\u00f1os, su padre, alcoh\u00f3lico, mat\u00f3 a golpes a su madre y \u00e9l cogi\u00f3 la pistola que hab\u00eda en la casa y le peg\u00f3 un tiro.<\/p>\n<p>Resulta oscuramente enigm\u00e1tico comprobar c\u00f3mo la muerte es capaz de cebarse con alguien desde ni\u00f1o y no abandonarlo hasta dejarlo sin asidero alguno, totalmente destruido an\u00edmicamente. A veces, la vida no pone f\u00e1cil la opci\u00f3n de mantenerse lejos de unos macabros acontecimientos. M\u00e1s de una vez me he preguntado si el ser humano tiene libertad de elegir su propio destino o, por el contrario, es este el que lo elige a \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 ni\u00f1o podr\u00eda tener entre sus proyectos inmediatos asesinar a su padre? o \u00bfver morir a su madre?&#8230; Y, a partir de ah\u00ed, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda pensar que el destino lo esperara para asestarle el estoque definitivo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Larry ha sabido hacer de la desesperaci\u00f3n la mayor de las libertades. Confiesa que quiso morir, que le pidi\u00f3 al juez que lo condenara a muerte. Nada le quedaba por lo que vivir. Sin embargo, ahora que alimenta a todas las palomas del parque, ahora que las llama a cada uno de ellas por un nombre al que responden\u2026 se pregunta qu\u00e9 ser\u00eda de ellas si \u00e9l no estuviera all\u00ed para cuidarlas y alimentarlas. Palomas, halcones, ardillas\u2026 todos se acercan a \u00e9l al sonido de su voz, saben que pueden fiarse de ese hombre. Y \u00e9l los llama para que los ni\u00f1os que acuden al parque puedan disfrutar de ellos. \u00c9l mismo les coloca en sus infantiles manos un pu\u00f1ado del grano que todos los d\u00edas acude a comprar.\u00a0 Ni\u00f1os y animales: su vida gira alrededor de ellos. Sabe que puede depositarles la confianza que antes le arrebataron tan brutalmente. Y sabe tambi\u00e9n el valor del tiempo. El verdadero valor, ajeno a relojes para orientarse, aquilatado por todos los instantes presentes, sin prisa alguna, para regalar a quienes se le acercan. Solo, pero no en soledad. Encarcelado en su propio drama y al mismo tiempo libre.<\/p>\n<p>Siempre se ha dicho que la libertad es algo que se conquista pero, al margen de conquistas, la libertad es una actitud personal. Se puede ser libre cargado de cadenas o sentirse un total esclavo con todas las libertades posibles.<\/p>\n<p>Puede que Larry Reddick sea un asesino, o un honorable vengador, como siempre todo depender\u00e1 del punto de vista que se aplique, Quiz\u00e1 m\u00e1s de un insigne hombre de leyes reconozca que \u00e9l hubiera hecho lo mismo en similares circunstancias. El perd\u00f3n al da\u00f1o cometido hacia uno mismo siempre es m\u00e1s f\u00e1cil de otorgar que cuando se trata de perdonar lo que le hicieron a quienes amamos. Y la naturaleza humana est\u00e1 siempre m\u00e1s presta a salir que la divina que nos habita.<\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o exactamente que conozco la historia de Larry y\u00a0 en varias ocasiones he querido compartirla con ustedes, pero me afloraba con demasiada rotundidad la empat\u00eda hacia quien, en todo caso, no dejaba de ser un asesino.\u00a0 Me dec\u00eda que necesitaba la distancia justa para hacerles a ustedes un retrato de quien, pese al drama de su vida, ha sabido conjugar la vida con la muerte. Pero hoy escribiendo esto me doy cuenta de que no es verdad, de que el tiempo que he dejado trascurrir no ha servido de nada porque pese a mis esfuerzos por ser as\u00e9ptica no lo estoy logrando: en el fondo y en la superficie de mis palabras late un sentimiento de conmiseraci\u00f3n hacia \u00e9l al tiempo que una larvada admiraci\u00f3n \u00a0por su valent\u00eda al plantarle cara a la muerte, al desafiarla\u00a0 lanz\u00e1ndole a sus ciegas oquedades un muerto por cada uno de los que ella le arrebat\u00f3 hasta dejar la victoria en tablas: tres a tres. Y lo imagino ahora, sosegado, escrutando en el cielo el vuelo de sus palomas, viendo en ellas la met\u00e1fora de su propia libertad. Y es posible que les sonr\u00eda cuando vienen hasta a \u00e9l en busca de su alimento. Sin embargo, algo en m\u00ed me dice que esa sonrisa dista mucho de la que podr\u00eda proporcionar la felicidad de que fueran otras manos las que le llevaran el alimento hasta su alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Larry Reddick, un hombre de cuarenta y cinco a\u00f1os, aunque aparenta m\u00e1s de sesenta y muchos, vive desde hace a\u00f1os en el Washington Square de Nueva York. 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