{"id":653,"date":"2016-01-23T00:57:45","date_gmt":"2016-01-22T23:57:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=653"},"modified":"2016-01-23T00:57:45","modified_gmt":"2016-01-22T23:57:45","slug":"el-lector","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/01\/23\/el-lector\/","title":{"rendered":"&#8220;El lector&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Estaba deseando llegar a casa. Le apremiaba realizar, de manera consciente, algo que hacia todos los d\u00edas sin apenas prestar un m\u00ednimo de tiempo o inter\u00e9s al resultado: desnudarse para ducharse. Apenas hacia unos minutos que se hab\u00eda cruzado, tras a\u00f1os de separaci\u00f3n, con uno de sus alumnos o de sus maestros seg\u00fan se mire.<\/p>\n<p>Se situ\u00f3 frente al\u00a0 amplio espejo del cuarto de ba\u00f1o que le permit\u00eda mirarse de cuerpo entero. Clav\u00f3 sus pupilas sin misericordia alguna en la imagen que reflejaba el cristal. Este le devolvi\u00f3 la figura de una mujer madura pero espl\u00e9ndida a la que el tiempo hab\u00eda tratado con bastante misericordia y la gravedad hab\u00eda pasado casi de puntillas por sus carnes. Aun as\u00ed estas no eran las mismas que tiempo atr\u00e1s hab\u00eda entregado clandestinamente como la mejor de sus ofrendas a ese muchacho que acababa de ver como si no hubieran transcurrido todos esos largos a\u00f1os. El mismo p\u00e1lpito. La misma emoci\u00f3n. Igual temblor de venas y sangre. Y la misma seguridad de que \u00e9l sent\u00eda exactamente como ella. Dos almas gemelas busc\u00e1ndose entre la carne para llegar hasta su esencia. Felices de estar juntas, de hablar como si la vida terminara con cada uno de los anocheceres que miraban desde su oculto refugio. Felices. An\u00f3nimos. A salvo del juicio del mundo que s\u00f3lo entiende de edades de cuerpos y nunca de almas. Rebajada la edad de ella con el filtro de amor de las pupilas de \u00e9l. Crecido \u00e9l en la b\u00fasqueda protectora ancestral que le demandaba ella.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 los hab\u00eda alejado? \u00bfQui\u00e9n hab\u00eda destruido la burbuja de amor que juntos lograron alzar? \u00bfD\u00f3nde hab\u00edan quedado las horas de conversaciones de libros, de m\u00fasica\u2026? \u00bfD\u00f3nde las peregrinas excusas que \u00e9l buscaba para justificar su ausencia entre sus amigos? \u00bfD\u00f3nde los esfuerzos de ella para ocultar entre los suyos la felicidad de sentirse una mujer amada? \u00bfPor qu\u00e9 no pasaba nada cuando un se\u00f1or orondo y anciano exhib\u00eda colgada a su brazo a una imp\u00faber, mientras que si ocurr\u00eda lo contrario parec\u00edan venirse abajo los pilares de la tierra?\u00a0 \u00bfCu\u00e1l de los dos fue quien cedi\u00f3 primero a la presi\u00f3n social? Nada de eso importaba ya. Incluso parec\u00eda que todo estaba bien, que era un cap\u00edtulo cerrado en su vida. Sin embargo, \u00e9l hab\u00eda aparecido de nuevo, igual que tantos a\u00f1os atr\u00e1s, m\u00e1s maduro, seguramente m\u00e1s experto, pero intacta la mirada de amor que le hab\u00eda regalado. Record\u00f3 la ternura con que la abraz\u00f3 y le hizo el amor el d\u00eda que ella le habl\u00f3 de una historia de amor parecida a la suya. No pudo evitar emocionarse y que las l\u00e1grimas le nacieran muy adentro de los ojos cuando una tarde, temiendo no volver a verlo nunca m\u00e1s, le recomend\u00f3 al joven que leyera el libro, de Bernhard Schlink, \u201cEl Lector\u201d. \u00c9l le insisti\u00f3 en que le adelantase de qu\u00e9 iba la historia. \u201cDe amor -dijo-, es una hermosa y imperecedera historia de amor entre un adolescente de quince a\u00f1os que se enamora de una mujer veinte a\u00f1os mayor. Una historia que traspasa el tiempo, y los m\u00e1s terribles acontecimientos. Un amor que se mantiene vivo expresado de manera diferente seg\u00fan el momento y que condiciona la vida de los dos enamorados aun despu\u00e9s de haber desaparecido f\u00edsicamente el uno de la vida del otro. Y tambi\u00e9n trata de orgullo y de lealtades. Ella prefiere ser condenada por delitos que realiz\u00f3 en la Alemania nazi y por otros que, por su analfabetismo no pudo cometer, antes que reconocer p\u00fablicamente, y ante su enamorado, su falta de instrucci\u00f3n. \u00c9l, que asiste al juicio como estudiante de Derecho, podr\u00eda haber argumentado esa informaci\u00f3n en\u00a0 defensa de ella, pero la lealtad hacia su amada lo silencia y acepta que prefiera la condena a la verg\u00fcenza de reconocer su analfabetismo. Despu\u00e9s se dedica a enviarle a la c\u00e1rcel cintas con libros que lee para ella.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEsa historia no se parece a la nuestra\u00a0 -le hab\u00eda respondido \u00e9l categ\u00f3rico-. T\u00fa sabes leer y nunca vamos a separarnos\u201d.<\/p>\n<p>Pero la vida tiene complejos laberintos que basta soltarse de la mano unos segundos para no poder volver a encontrarse jam\u00e1s. No todos son Teseos conocedores del hilo de Ariadna.<\/p>\n<p>\u201cTenemos que volver a vernos. Nos perdimos de una manera abrupta. Hay muchas cosas de las\u00a0 que hemos de hablar. Le\u00ed el libro que me recomendaste. Y, como el protagonista, nunca te olvid\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Y ella nunca olvid\u00f3 que \u201cLas personas que siempre est\u00e1n alrededor no tienen nada que ver con las que siempre est\u00e1n ah\u00ed\u201d. Para estar \u201cah\u00ed\u201d, \u201csiempre\u201d hace falta una alta dosis de lealtad. El \u00fanico problema, como en el juego de la ruleta,\u00a0 reside en saber d\u00f3nde poner la ficha. Y ahora tocaba apostarlo todo a dejar impoluto el amor que conoci\u00f3 la lectura de \u201cEl lector\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estaba deseando llegar a casa. Le apremiaba realizar, de manera consciente, algo que hacia todos los d\u00edas sin apenas prestar un m\u00ednimo de tiempo o inter\u00e9s al resultado: desnudarse para ducharse. Apenas hacia unos minutos que se hab\u00eda cruzado, tras a\u00f1os de separaci\u00f3n, con uno de sus alumnos o de sus maestros seg\u00fan se mire. 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