{"id":657,"date":"2016-02-06T00:19:13","date_gmt":"2016-02-05T23:19:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=657"},"modified":"2016-02-06T00:19:13","modified_gmt":"2016-02-05T23:19:13","slug":"carnaval-oficial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/02\/06\/carnaval-oficial\/","title":{"rendered":"Carnaval oficial"},"content":{"rendered":"<p>Entr\u00f3 a la tienda de disfraces y oje\u00f3, primero de una pasada r\u00e1pida, despu\u00e9s m\u00e1s lentamente, los variados disfraces y m\u00e1scaras que ofrec\u00eda el amplio repertorio carnavalero. Se detuvo ante un min\u00fasculo y er\u00f3tico equipo de enfermera. Pens\u00f3 en llev\u00e1rselo para jugar a los m\u00e9dicos con su marido. Le dir\u00eda \u201c\u00bfA qu\u00e9 quieres jugar: a los m\u00e9dicos privados o a los de la S. Social?\u201d. Esperando que \u00e9l le preguntara la diferencia. Entonces ella le explicar\u00eda: \u201cSi es a los privados, son trescientos euros. Y si es a los de la S.S., vuelve dentro de tres meses\u201d. Sonri\u00f3 para s\u00ed, reconociendo que justo en carnaval es cuando muchos pueden prescindir de sus disfraces habituales y vestirse con aquellas ropas que se reconocen como propias. Ella misma podr\u00eda quitarse precisamente ese disfraz con cruz roja pintada en la invisible cofia que portaba el resto del a\u00f1o. Su vida era un andar curando a cuantos le sal\u00edan heridos al encuentro, poniendo tiritas a corazones partidos, palabras dulces en \u00e1speros o\u00eddos y tiernas caricias en hura\u00f1as carnes. No. definitivamente, no era ese el disfraz con el que poder \u201cdes-disfrazarse\u201d. Sus ojos la llevaron hasta otro de pirata. No estar\u00eda de m\u00e1s ponerse un parche en el ojo, desenfundar una espada y perseguir y atacar. En su grupo de amigos conoc\u00eda a m\u00e1s de uno que s\u00f3lo le faltaba una pata de palo para ser m\u00e1s pirata que el Capit\u00e1n Garfio. De pronto sinti\u00f3 conmiseraci\u00f3n por esos amigos, tal vez como ella, tambi\u00e9n andaban disfrazados durante todo el a\u00f1o porque no sab\u00edan otra forma mejor de protegerse, de impedir mostrar su vulnerabilidad, de mimetizarse en un ambiente que ella desconoc\u00eda pero que podr\u00eda no haber sido nada propicio a desarrollar su aut\u00e9ntico yo sin m\u00e1scaras. Fue llegar al disfraz de payaso y no tuvo duda en reconocer en \u00e9l a otro de sus amigos, siempre \u201chaciendo el tonto\u201d, eso le dec\u00edan, sin pensar que quiz\u00e1 tambi\u00e9n era su \u00fanica forma de hacerse querer. No porque no tuviera cualidades en cantidad, ella misma se las reconoc\u00eda, pero desde siempre lo conoci\u00f3 reclamando la atenci\u00f3n y el cari\u00f1o de los dem\u00e1s regalando las payasadas que los hac\u00edan re\u00edr y les arrancaban el aplauso y el reconocimiento: la tibia brisa que precisaba para sobrevivir.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 su peque\u00f1a excursi\u00f3n entre plumas, sombreros, animales inanimados de tela barata y colores chillones: abejas, ratoncitos televisivos, reyes leones\u2026 y m\u00e1scaras. Muchas m\u00e1scaras: de pol\u00edticos que no precisan que nadie los desenmascare porque lo hace su propia avidez de poder; m\u00e1scaras de des-inter\u00e9s; de bondad; de inocencia\u2026\u00a0 otras cl\u00e1sicas como las de teatro griego; otras r\u00edgidamente inexpresivas\u2026<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 al pensamiento de que justo en carnaval era cuando tantos ten\u00edan la posibilidad de mostrarse tal y como realmente eran y consider\u00f3 la tristeza de tener apenas unos d\u00edas para dejar salir del armario de su alma su ser aut\u00e9ntico. Se acord\u00f3 de las palabras de Khalil Gibran, en \u201cEl Loco\u201d, de c\u00f3mo comenzaron a llamarle loco porque sali\u00f3 a la calle gritando y maldiciendo al ladr\u00f3n que le hab\u00eda robado las siete m\u00e1scaras con las que proteger su vida. Record\u00f3 lo que dec\u00eda sobre c\u00f3mo se re\u00eda la gente de \u00e9l consider\u00e1ndolo un loco y grit\u00e1ndoselo a su cara desnuda, hasta que un rayo de sol bes\u00f3 su cara desnuda e inflam\u00f3 su alma. Fue entonces cuando comenz\u00f3 a bendecir a los ladrones de m\u00e1scaras y nunca m\u00e1s quiso volver a poner ninguna sobre su rostro.<\/p>\n<p>Con una tribal en las manos, concluy\u00f3 con que viv\u00eda tan acostumbrada a estar disfrazada ante los dem\u00e1s que ya cre\u00eda que ella era el disfraz. Y que la \u00fanica posibilidad de vivir sin m\u00e1scara la constitu\u00eda el tener el t\u00edtulo de loco. S\u00f3lo a un loco se le permite que se salga de los m\u00e1rgenes que imponen el trabajo, la familia, los amigos, la pareja\u2026 la sociedad.<\/p>\n<p>Deposit\u00f3 la m\u00e1scara junto al disfraz. Abri\u00f3 el bolso, sac\u00f3 un paquete de toallitas h\u00famedas, se limpi\u00f3 el rostro de maquillaje y sali\u00f3 a la calle gritando: \u201c\u00a1Ladrones, ladrones, malditos ladrones que han robado mis m\u00e1scaras\u2026!\u201d Y esper\u00f3 los insultos y que un rayo de sol besara su cara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entr\u00f3 a la tienda de disfraces y oje\u00f3, primero de una pasada r\u00e1pida, despu\u00e9s m\u00e1s lentamente, los variados disfraces y m\u00e1scaras que ofrec\u00eda el amplio repertorio carnavalero. Se detuvo ante un min\u00fasculo y er\u00f3tico equipo de enfermera. Pens\u00f3 en llev\u00e1rselo para jugar a los m\u00e9dicos con su marido. 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