{"id":675,"date":"2016-04-10T19:12:58","date_gmt":"2016-04-10T18:12:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=675"},"modified":"2016-04-10T19:12:58","modified_gmt":"2016-04-10T18:12:58","slug":"mi-carta-que-es-feliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/04\/10\/mi-carta-que-es-feliz\/","title":{"rendered":"Mi carta que es feliz&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Nada ocurre por azar. Ni existen las casualidades, sino las causalidades. La \u00faltima de hace unos d\u00edas: mientras me merendaba un l\u00facido art\u00edculo de F. Carreres,\u00a0 publicado en este mismo medio, sobre la creciente preocupaci\u00f3n de los docentes por el \u201cdesali\u00f1o\u201d de la escritura en los sms y en los WhastsApp, algo que, como tal, comparto absolutamente con mis compa\u00f1eros, recibo una llamada de <strong>Yolanda Ruano<\/strong>, fil\u00f3loga a punto de titularse, aunque para amar la palabra no se necesita t\u00edtulo alguno, en la que me cuenta la maravillosa idea que hab\u00eda parido: intentar revitalizar la carta manuscrita, al menos durante una semana al a\u00f1o (del 17 al 23 de abril, coincidiendo con fecha tan notable), y \u201cconmemorar de paso nuestra preciada tradici\u00f3n epistolar\u201d. Y qu\u00e9 quieren que les diga, salvo que el g\u00e9nero epistolar es mi debilidad. Recuerdo con infinito cari\u00f1o cuando hace casi 20 a\u00f1os gan\u00e9 el prestigioso concurso nacional de \u201cCartas Universitarias de Amor\u201d, patrocinado por mi amad\u00edsima UMU y el Corte Ingl\u00e9s -o Ram\u00f3n Almela y Arturo Andreu, respectivamente-. Y que al hablarles al principio de las causalidades, considero fervientemente que gran parte de ese desastre actual de la escritura es por falta de escribir a mano.<\/p>\n<p>Las nuevas tecnolog\u00edas han aportado un universo a las comunicaciones, eso es una evidencia que no vamos a cuestionar, pero tambi\u00e9n han anulado algo m\u00e1gico y poderoso como es la escritura manual. Escribir a mano ordena el pensamiento, porque la mano siempre es fiel al sentimiento que subyace en el alma. Pero la velocidad del mundo actual y la inmediatez del correo electr\u00f3nico se han cargado el prodigio de armar una carta (como Dios manda) y el dulce placer de recibirlas de la misma forma. Adem\u00e1s, con la falta de tiempo, lo m\u00e1s r\u00e1pido es una llamada de tel\u00e9fono: &#8220;S\u00ed&#8230;, no&#8230;, es posible&#8230;, bueno, vale&#8230;, nos vemos&#8221; (ser\u00e1 el d\u00eda del Juicio Final) porque no hay menor compromiso que en ese &#8220;nos vemos&#8221;; una vez colgado el tel\u00e9fono, quiero decir apretado&#8230; el gatillo, las palabras est\u00e1n muertas, hechas de aire vuelven al aire -que dir\u00eda B\u00e9cquer-, sin compromiso, sin implicaci\u00f3n. Lejan\u00edsimos los d\u00edas de aquellas otras palabras de Campoamor: &#8220;Mi carta, que es feliz pues va a buscaros&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>La carta cl\u00e1sica, desde el principio, exige una implicaci\u00f3n, un descubrimiento del sentimiento que experimentamos por el destinatario: querido, querid\u00edsimo, amado, estimado, distinguido, se\u00f1or m\u00edo&#8230;etc. Despu\u00e9s le sigue una demostraci\u00f3n de ingenio, entusiasmo, iron\u00eda, amor, odio, despecho, remordimiento, pasi\u00f3n, consuelo, felicitaci\u00f3n&#8230; sentimientos al fin, y como pago a esa franqueza: vulnerabilidad. Y \u00bfEs posible que temamos mostrar nuestra fragilidad? Pues seguramente. Pero merece la pena el riesgo.<\/p>\n<p>Cathy N. Davidson cambia el cogito cartesiano &#8220;Pienso luego existo&#8221; por el &#8220;Escribo luego existes&#8221;, \u00a1qu\u00e9 delicia!, existir para alguien que te piensa en letras, en tiempo, en dedos; alguien que te regala ese inmenso placer secreto, practicado en privado como el del amante, de entregarte en papel sus sentimientos, sus preocupaciones, sus emociones&#8230;\u00a1escritas! para que todos tus sentidos disfruten de ello: para que tus ojos paseen ansiosamente por sus l\u00edneas, y puedas acercar la carta a tu coraz\u00f3n, para que puedas acariciarla y olerla&#8230;<\/p>\n<p>Por otra parte, no olvidemos que no siempre la carta tiene su raz\u00f3n de ser en la separaci\u00f3n; la ausencia no es requisito esencial, nace de un momento de una soledad que exige comunicaci\u00f3n, a veces, una carta puede representar la \u00fanica posibilidad que una persona t\u00edmida tiene de hacer llegar a otra sus sentimientos.<\/p>\n<p>Una carta de alguien que nos ama o que amamos es como la conservaci\u00f3n de un beso, de una caricia, de un tiempo que destruye al tiempo lineal porque no tiene medidas y desaf\u00eda cualquier medida que no sea la de su propia emoci\u00f3n&#8230; Ser\u00e1 por eso por lo que me gusta tanto recibir cartas. Personalmente creo que no hay regalo m\u00e1s hermoso que una carta porque en ella siempre se regala un fragmento del alma del emisor.<\/p>\n<p>Estoy convencida de que la \u201c<strong>Semana de la Carta Manuscrita<\/strong>\u201d va a ser un \u00e9xito arrollador. Estoy segura de que todos los esfuerzos de Yolanda y su equipo (Gema, Lidia, Jorge, Angeles\u2026etc.) \u00a0por potenciar el encanto de la tradici\u00f3n epistolar va a tener la recompensa oportuna. De hecho ya disfrutan de la alegr\u00eda de haber puesto en contacto a personas tan solitarias que no ten\u00edan a nadie para escribirles con otras m\u00e1s afortunadas; y a centros escolares, institutos y universidades con otras, tanto espa\u00f1olas como extranjeras.<\/p>\n<p>Quieren hacer historia y lo est\u00e1n consiguiendo. Felicidades.<\/p>\n<p>Yo confieso p\u00fablicamente que mis amigos saben cu\u00e1nto me gusta recibir sus cartas por correo ordinario, y peri\u00f3dicamente suelen hacerme este tipo de regalos. Bueno\u2026, la verdad es que un d\u00eda descubr\u00ed que es m\u00e1s bonito escribir cartas a los amigos y pedir que te contesten que escrib\u00edrmelas a m\u00ed misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nada ocurre por azar. Ni existen las casualidades, sino las causalidades. La \u00faltima de hace unos d\u00edas: mientras me merendaba un l\u00facido art\u00edculo de F. 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