{"id":725,"date":"2016-08-20T09:06:03","date_gmt":"2016-08-20T08:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=725"},"modified":"2016-08-20T09:06:03","modified_gmt":"2016-08-20T08:06:03","slug":"por-las-calles-azules","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/08\/20\/por-las-calles-azules\/","title":{"rendered":"Por las calles azules"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras un reciente episodio en el que mi coraz\u00f3n me atiz\u00f3 un toque de atenci\u00f3n, mis <em>amantes<\/em> (aquellos que amo y que me aman) me preguntan, con cierta asiduidad, que c\u00f3mo est\u00e1. Y yo les respondo que ellos deber\u00edan saberlo puesto que viven en \u00e9l. Ustedes y yo sabemos la diferencia entre hu\u00e9spedes y habitantes, pero lo cierto es que muchos de cuantos entraron a mi coraz\u00f3n como hu\u00e9spedes se empadronaron en \u00e9l.<\/p>\n<p>Los hay tambi\u00e9n que se empe\u00f1an en residir en el h\u00edgado pese a mis esfuerzos por mantenerlo libre de invitados. Imaginen ya lo que ser\u00eda que se quedaran de residentes a mi pesar. Seg\u00fan mantiene la medicina china, en el h\u00edgado suele habitar la ira, emoci\u00f3n nada recomendable, pero, claro, quien est\u00e9 libre de pecado que lance la primera piedra, que ya nos pueden decir que somos nosotros los due\u00f1os de nuestras emociones\u2026 pero cuando se nos pone delante un imb\u00e9cil nubl\u00e1ndonos el d\u00eda\u2026 no hay due\u00f1o ni auriga que controle la caballer\u00eda encabritada. Aunque una cosa es dar rienda suelta por un <em>ratico<\/em> a esa ira, dejarla fluir, tomar la brocha y un caldero de caca y untar con ella a todo bicho viviente, y otra bien distinta es dejar que el alcantarillado interior se distraiga regurgitando a todas horas la porquer\u00eda.<\/p>\n<p>Como el miedo es una emoci\u00f3n en la que, para nuestro bien, nos han educado \u2013el miedo a morir ha sido una de las pasiones que m\u00e1s ha preservado la vida\u2013 y como, adem\u00e1s, es libre y se pueden tomar cuantas cantidades de \u00e9l se deseen\u2026 pues\u2026 \u00a1hala!, a endosarle a los ri\u00f1ones cantidades desorbitadas que luego no solo no me dejan vivir a m\u00ed sino que tampoco dejo a mis amores: \u00abhija, no vengas tarde\u00bb; \u00abcari\u00f1o, no conduzcas a mucha velocidad\u00bb; \u00abmadre, \u00bfhas ido al m\u00e9dico?\u00bb; \u00abhijo, lleva cuidado cuando salgas por la noche\u00bb; que si no hagas esto, no hagas aquello que puede acarrear esta consecuencia o aquella otra\u2026 \u00a1Por Dios!, siempre viendo peligros reales o inventados\u2026 y ah\u00ed s\u00ed que andan como hu\u00e9spedes locos entrando y saliendo, haciendo los mil metros lisos de mis ri\u00f1ones a mi coraz\u00f3n todos cuantos bullen en mi vida.<\/p>\n<p>Los pulmones\u2026 m\u00e1s que residentes suelen padecer como visitante la tristeza de las decepciones. Y eso que me repito lo de \u201cbienaventurado el que nada espera, porque nunca ser\u00e1 decepcionado\u201d. Y no es que espere demasiado de nadie, pero, a veces, se da por supuesto la lealtad en las personas, como aquello del valor que se les supon\u00eda a los mozos en la mili. Pues resulta que no. Que no hay que dar nada por supuesto, que la traici\u00f3n puede vivir agazapada a la espera de la orden del d\u00eda y la decepci\u00f3n puede galopar\u2026 bueno, m\u00e1s bien patear los pulmones hasta dejarlos sin aire\u2026 hasta dejarlos sin resuello. Pero en esto del equilibrio entre el yin y el yang, el d\u00eda y la noche\u2026 casi siempre acude en su auxilio una bocanada de aire de supervivencia que manda al cerebro el balance casi siempre positivo de quien se mantuvo en todo momento en las <em>expectativas<\/em> que ten\u00edas.<\/p>\n<p>Ernesto Miracle, un poeta jumillano del siglo pasado, desconocido por muchos pero valorado por los pocos que lo conocemos, derram\u00f3 estos versos: \u201cPor las calles redondas de tus venas\/ quisiera discurrir tan suavemente\/ que pudiera estudiarte atentamente\/ sin que notaras mi presencia apenas\/ Ir a tu coraz\u00f3n por las amenas\/ avenidas azules. Quedamente\u2026\u201d. Es un poema precioso que me toc\u00f3 recitar en un homenaje p\u00f3stumo \u2013\u201cla gloria de los poetas es como la del cerdo: siempre p\u00f3stuma\u201d\u2013 y que hasta el <em>asuntillo<\/em> de mi caja de cambios no hab\u00eda vuelto a rememorarlo. Pero ahora, cuando siento que por calles azules de mis venas transitan, suavemente o a galope, tanta persona querida y que, por mucho que se empe\u00f1en en hacerlo quedamente, no me pasan inadvertidas, vuelvo al poema y por \u00e9l a los habitantes de mi coraz\u00f3n. Y mira que se lo digo: \u00abLo \u00fanico que figura en tu contrato es bombear sangre\u00bb\u2026 Pero \u00e9l hace mucho que se empe\u00f1\u00f3 en dirigir mi vida y en obligar, no s\u00e9 bien c\u00f3mo, a que mis pies sigan los caminos que \u00e9l marca. A sus a\u00f1os, se me ha hecho, m\u00e1s que aut\u00f3nomo, independentista. Va a su aire.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tras un reciente episodio en el que mi coraz\u00f3n me atiz\u00f3 un toque de atenci\u00f3n, mis amantes (aquellos que amo y que me aman) me preguntan, con cierta asiduidad, que c\u00f3mo est\u00e1. Y yo les respondo que ellos deber\u00edan saberlo puesto que viven en \u00e9l. 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