{"id":730,"date":"2016-09-03T00:09:14","date_gmt":"2016-09-02T23:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=730"},"modified":"2016-09-03T00:09:14","modified_gmt":"2016-09-02T23:09:14","slug":"el-picasso-de-la-arena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/09\/03\/el-picasso-de-la-arena\/","title":{"rendered":"El &#8220;Picasso&#8221; de la arena"},"content":{"rendered":"<p>\u00abBuenos d\u00edas, se\u00f1or. \u00bfHoy no escribe?\u00bb, le dije mientras me acercaba y dejaba caer unas monedas en la limpia toalla color beis que descansaba sujetada por cuatro piedras como colof\u00f3n a su obra escult\u00f3rica en arena. Me mir\u00f3\u2026 creo que perplejo. Quiz\u00e1 pregunt\u00e1ndose de d\u00f3nde me sacaba yo que \u00e9l, adem\u00e1s de esculpir con arena, escrib\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9l es un anciano venerable que amontona arena al final de una playa, donde comienzan unas rocas que la separan de otra playa. Despu\u00e9s, va conformando sus ef\u00edmeras obras de arte: un delf\u00edn jugando con una pelota, un cocodrilo enorme, una pit\u00f3n enroscada en una rama a punto de comerse a un rat\u00f3n, un \u00e1nfora a medio enterrar de cuya asa pende una cuerda gruesa de varios cabos, las pir\u00e1mides de Egipto, la cabeza de un oso\u2026 y alguna que otra filigrana. A continuaci\u00f3n, clava unas peque\u00f1as estacas en el suelo y ata una cuerda de unas a otras para proteger m\u00ednimamente su obra del paso de suevos, v\u00e1ndalos y alanos. Una vez todo dispuesto para ofrecer su arte a cuantos transe\u00fantes se dignan pasar por all\u00ed, acerca su vieja bicicleta a la pared rocosa, clava una destartalada sombrilla verde, apoya sobre esta una modesta colchoneta, abre una silla plegable de playa y se sienta a esperar \u2013sin prisa\u2013 unas monedas como recompensa a su trabajo. S\u00e9 que lo hace al menos los meses de julio y agosto. Ah\u00ed residen todos sus bienes.<\/p>\n<p>Esa playa no es la habitual donde suelo ir a darme alg\u00fan ba\u00f1o. Pero alguna vez la frecuento caminando varios kil\u00f3metros hasta all\u00ed. Y siempre lo observo. Lo veo inclinado sobre un cuaderno paup\u00e9rrimo escribiendo o dibujando mientras agradece, siempre con una sonrisa, al tiempo que se lleva la mano derecha al coraz\u00f3n, las monedas que los playeros derraman en su toalla.<\/p>\n<p>\u00abGracias por la bondad de tu coraz\u00f3n\u00bb, me dijo finalmente tras la sorpresa inicial. Me sent\u00e9 en la arena, junto a \u00e9l, lo felicit\u00e9 por su peque\u00f1a y casi infantil muestra de arte y le pregunt\u00e9 que c\u00f3mo sab\u00eda \u00e9l si en mi coraz\u00f3n anidaba la bondad. Sonri\u00f3 con su boca desdentada y me desliz\u00f3 este obsequio: \u00abLo s\u00e9. T\u00fa sabes ver la belleza\u00bb. Y como si hubiese adivinado la pregunta que pugnaba por salir de mis labios, se anticip\u00f3. Y comenz\u00f3 a contarme la historia de dos hombres que caminaban juntos cuando de pronto uno de ellos se tap\u00f3 la nariz por el hedor que desprend\u00eda un perro muerto mientras el otro incid\u00eda en el brillo de sus dientes blancos. \u00abPasan muchos por aqu\u00ed\u2026 \u00bfC\u00f3mo te llamas?\u00bb. \u00abAna Mar\u00eda\u00bb. \u00abPues eso, Ana Mar\u00eda, pasan muchos por aqu\u00ed, unos solo ven las monedas que hay, incluso me las roban, como esta noche. Otros captan la belleza\u00bb. Me miraba desde el fondo de unos ojos ah\u00edtos de presenciar muchas miserias humanas pero que las aceptan como esa doble cara de la moneda que todos somos. Sin transici\u00f3n, sent\u00ed ternura por el anciano, por su vulnerabilidad, por su entrega como respuesta a un m\u00ednimo gesto de atenci\u00f3n: \u00e9l ya hab\u00eda tomado el cuaderno y comenzado a ense\u00f1arme sus dibujos y sus hojas plagadas de letras. Quise saber m\u00e1s de c\u00f3mo hab\u00eda sido el robo. \u00abEran casi las cinco de la ma\u00f1ana, yo dorm\u00eda, hab\u00eda estado custodiando mi obra de unos j\u00f3venes que beb\u00edan a pocos metros. Entonces tres hombres me sacudieron y me instaron a que les diera todo el dinero que ten\u00eda. Levant\u00e9 el colch\u00f3n y les entregu\u00e9 el sombrero donde guardaba las monedas obtenidas durante el d\u00eda de ayer\u00bb. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 canallas!\u00bb, me sali\u00f3 del alma. \u00abNo pasa nada. Hay mucha gente buena. Esta ma\u00f1ana dos ni\u00f1as chinas han venido con sus manecitas llenas de monedas y quer\u00edan deposit\u00e1rmelas en las manos, dec\u00edan que para que no me las robaran del suelo. \u00bfY sabes lo que me han dicho?\u00bb. Negu\u00e9 ligeramente con la cabeza mientras segu\u00eda embebida en sus palabras y pendiente de sus ojillos negros y vivarachos. \u00abPues que mis manos tienen magia. \u00bfTe he dicho que me llaman el \u2018Picasso\u2019 de la arena?\u00bb<\/p>\n<p>Permanec\u00ed con \u00e9l un buen rato todav\u00eda, alabando sus dibujos. Y a d\u00fao con \u00e9l, sonre\u00edmos a quienes se acercaban a dejar unas monedas que le permitieran subsistir de su destreza. Di en pensar en la fugacidad de su obra, pero la serenidad que trasmit\u00eda, la confianza que depositaba en la bondad del ser humano, a pesar de los reveses de la vida, me condujo a una certeza: yo, con todas mis seguridades, no le llegaba a la suela de sus chanclas en la espera confiada del futuro.<\/p>\n<p>Le estrech\u00e9 la mano y nos citamos para el d\u00eda siguiente. Tengo \u2013tenemos\u2013 tanto que aprender de \u00e9l\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abBuenos d\u00edas, se\u00f1or. \u00bfHoy no escribe?\u00bb, le dije mientras me acercaba y dejaba caer unas monedas en la limpia toalla color beis que descansaba sujetada por cuatro piedras como colof\u00f3n a su obra escult\u00f3rica en arena. Me mir\u00f3\u2026 creo que perplejo. 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