{"id":734,"date":"2016-09-18T12:07:37","date_gmt":"2016-09-18T11:07:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=734"},"modified":"2016-09-18T12:07:37","modified_gmt":"2016-09-18T11:07:37","slug":"que-inutil-lucha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/09\/18\/que-inutil-lucha\/","title":{"rendered":"&#8220;Qu\u00e9 in\u00fatil lucha&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Lleg\u00f3 aqu\u00ed desde Brasil, su tierra natal, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo hecho su madre, una vez que \u00e9sta, tras el paso de una casa a otra como cuidadora de ni\u00f1os o de ancianos, se encontraba ya instalada en el hogar de un viudo y ejerc\u00eda m\u00e1s de se\u00f1ora de la casa que de trabajadora que fue, en un principio, para lo que la contrataron. Ten\u00eda hambre materna. En Brasil, a pesar de sus apenas catorce a\u00f1os, cuidaba de tres hermanos y de su abuelo, as\u00ed que rog\u00f3 a su madre que la trajese con ella y que ni\u00f1os y abuelo quedaran unos al cuidado de los otros. El viaje fue una experiencia demasiado larga, traum\u00e1tica y abrumadora para una ni\u00f1a sola de la que, inexplicablemente, sospecharon que fuera utilizada para traficar con droga. Por suerte todo qued\u00f3 en un desagradable incidente para tener en cuenta a la hora de relacionarse con seg\u00fan qu\u00e9 gente, pero, cuando pudo abrazar a su madre y comprobar la diferente calidad de vida de un lugar a otro, lo dio todo por bien empleado.<\/p>\n<p>El supuesto problema del idioma y que la predisposici\u00f3n familiar a los estudios fuera algo no incluido en sus planes hizo que pasara, sin pena ni gloria, por las clases que le correspond\u00edan por su edad sin permitir que estas dejasen demasiada huella en ella. Todo lo contrario de lo que ocurri\u00f3 con el chico malote que capitaneaba la pandilla de su barrio. \u00c9l s\u00ed que dej\u00f3 huella en su vida. Nada m\u00e1s conocerlo supo que desertar\u00eda de la rubia que lo segu\u00eda a todas partes para poder seguirla a ella. Todos sabemos que, en el ciclo de la vida, a los primeros escarceos le siguen los besos, y a estos los encuentros sexuales y, sobre todo, las consecuencias cuando no se tomaron las medidas oportunas. Fue decirle que estaba embarazada de \u00e9l y desaparecer como si un mal torbellino lo hubiese volado de la faz de la tierra. La bloque\u00f3 del tel\u00e9fono y de cuantas redes sociales pudiese llegarle alg\u00fan tipo de informaci\u00f3n de ella. Con toda seguridad no necesit\u00f3 de diecinueve d\u00edas, ni mucho menos de quinientas noches para olvidarla. Sin embargo, ella no pod\u00eda olvidarlo. Y no pod\u00eda entregar su coraz\u00f3n a ning\u00fan otro muchacho porque su pecho carec\u00eda de semejante \u00f3rgano arrebatado por el guaperas pandillero.<\/p>\n<p>Su madre, ducha en el arte de la santer\u00eda afrobrasile\u00f1a y desesperada de ver mustiarse a su jovenc\u00edsima hija suspirando siempre por quien no la merec\u00eda ni le dar\u00eda un soplo de felicidad, organiz\u00f3 una noche de luna negra una \u201climpia de huevo\u201d. Se visti\u00f3 toda de blanco, coloc\u00f3 a su hija desnuda sobre una s\u00e1bana, la rode\u00f3 con un c\u00edrculo de sal y fue pas\u00e1ndole un huevo de gallina por todo el cuerpo pretendiendo que el mal de amores que acuciaba a su hija entrara en el huevo y la ni\u00f1a quedar\u00e1 as\u00ed limpia de todo desaconsejable resto amoroso. Despu\u00e9s se la llev\u00f3 a un punto de mar rocoso, le hizo ba\u00f1arse all\u00ed y, al salir la joven del agua, la\u00a0 madre estrell\u00f3 el huevo sobre las rocas. Su hija hab\u00eda quedado, por fin, liberada de la mala influencia del muchacho.<\/p>\n<p>Mucho tiempo despu\u00e9s, aquel lugar rocoso se convirti\u00f3 en paso obligado de la joven para ir desde su casa al trabajo, y cada vez que pasaba por \u00e9l algo la obligaba a detenerse y a mirar desde el paseo mar\u00edtimo el fondo azul de sus aguas. Y desde ellas sal\u00eda siempre el lamento de un amor intacto y primigenio, atrincherado tras los escombros de edades sucesivas, llam\u00e1ndola. Nunca pod\u00eda evitar asociar ese sentimiento a lo que una vez le explicaron en el colegio: una mariposa estaba rompiendo la cris\u00e1lida para nacer y hacia esfuerzos incre\u00edbles para poder salir por el diminuto agujerillo que hab\u00eda abierto. Unos ni\u00f1os se compadecieron de ella y rompieron la prisi\u00f3n para que pudiese volar r\u00e1pidamente con libertad, pero la mariposa no pudo hacerlo y muri\u00f3. Entonces le explicaron que era necesario ese sufrimiento para que sus alas se fortalecieran. Tal vez su madre, en su deseo de evitarle sufrimiento hizo lo mismo que los ni\u00f1os, pero en lugar de ayudarla hab\u00eda lanzado al fondo del oc\u00e9ano parte de su alma, esa que reclamaba volver a ella cada vez que cruzaba aquel lugar.<\/p>\n<p>\u201cQue in\u00fatil lucha (\u2026)\u201d pretender renunciar a la parte dolorosa que la vida nos entrega junto a la de la felicidad en cada una de las edades que habitamos. \u201cY aqu\u00ed nosotros\/ retenidos\/ entre aluviones de horas\/ hostiles, disidentes, encrespadas,\/ impidiendo\/ cualquier proximidad.\/ Qu\u00e9 in\u00fatil lucha\u2026 (\u201cMemoria intacta como el \u00e1mbar\u201d. Ana Mar\u00eda Tom\u00e1s)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lleg\u00f3 aqu\u00ed desde Brasil, su tierra natal, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de haberlo hecho su madre, una vez que \u00e9sta, tras el paso de una casa a otra como cuidadora de ni\u00f1os o de ancianos, se encontraba ya instalada en el hogar de un viudo y ejerc\u00eda m\u00e1s de se\u00f1ora de la casa que de trabajadora [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/734"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=734"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/734\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}