{"id":748,"date":"2016-11-05T08:53:57","date_gmt":"2016-11-05T07:53:57","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=748"},"modified":"2016-11-05T08:53:57","modified_gmt":"2016-11-05T07:53:57","slug":"aprendiendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2016\/11\/05\/aprendiendo\/","title":{"rendered":"Aprendiendo"},"content":{"rendered":"<p>Cuando una de mis alumnas, de casi ochenta a\u00f1os, termin\u00f3 de leer su ejercicio yo no pude decirle nada; no pude corregir alguna frase mal expresada, o explicarle que lo hab\u00eda hecho muy bien porque un nudo atenazaba mis cuerdas vocales y mis ojos hacia rato que hab\u00edan cambiado la imagen n\u00edtida de la clase por un baile deforme de figuras acuosas que sal\u00edan de mis cuencas y se\u00a0 deslizaban por mi rostro. Ella, aplicada siempre, para demostrar que hab\u00eda entendido lo que era contar una historia desde la voz narrativa de un \u201cnarrador personaje\u201d se \u00a0hab\u00eda elegido a s\u00ed misma para llevarnos de la mano por una historia. Nada m\u00e1s comenzar a escucharla supe que su relato no ten\u00eda nada de ficci\u00f3n. Hablaba de ella en el tiempo de su ni\u00f1ez, y de los largos d\u00edas que llevaba toda su familia sin poder tomar apenas alimento a causa de la pobreza extrema. Una ma\u00f1ana, una vecina compasiva les visit\u00f3 para llevarles higos secos. Y la fiesta fue monumental pues las cuatro ni\u00f1as ya pensaban en el fest\u00edn que se dar\u00edan con los higos secos fritos (yo recuerdo cuando los hac\u00eda mi abuela, son sabores que jam\u00e1s se olvidan). Nada m\u00e1s marcharse la buena samaritana, todas se apresuraron a preparar sart\u00e9n, harina y agua para la gacha rebozadora, pero\u2026 el aceite\u2026 Cu\u00e1ntos hogares en la postguerra carec\u00edan de lo m\u00e1s elemental, incluido el aceite, convertido en un art\u00edculo de lujo. Las cr\u00edas se empe\u00f1aron y forzaron a la madre a que fuera a ver a la tendera, ella se los dar\u00eda como otras veces. Ante las reticencias de la buena mujer se ofrecieron \u00a0las ni\u00f1as. Finalmente la madre tomo de la mano a la m\u00e1s peque\u00f1a, o sea a la narradora, y fueron por aceite. Ella, desde sus ojos de ni\u00f1a, escrib\u00eda su incomprensi\u00f3n a la hora de entender el llanto desolador de su madre de regreso, a fin de cuentas, la tendera le hab\u00eda dicho, con mucho cari\u00f1o, que ya no pod\u00eda fiarle m\u00e1s pero que en cuanto le pagara volver\u00eda a abrirle otra cuenta. Todo era cuesti\u00f3n de esperar a que el padre trajera algo de dinero.<\/p>\n<p>Mi alumna no era consciente de lo que estaba destapando en los corazones heridos del resto de sus compa\u00f1eros por tantas carencias infantiles. El silencio jovial y expectante a la hora de corregir los ejercicios se transform\u00f3 en un mutismo espeso que pod\u00eda cortarse. A m\u00ed me hab\u00eda pillado con el paso cambiado, no ya la eterna \u201cnana de la cebolla\u201d que mis alumnos sacan a relucir con relativa frecuencia, sino la viveza, la ternura, la capacidad de retrotraer al presente un recuerdo doloroso y ponerle las palabras exactas, el sentimiento justo para conmover, para emocionarnos a todos llev\u00e1ndonos de esa manita de ni\u00f1a que segu\u00eda viva bajo las arrugas de su artr\u00edtica mano.<\/p>\n<p>Ella segu\u00eda mir\u00e1ndome, esperando mi veredicto sobre su trabajo. Es una de las alumnas que menos confianza tiene en ella misma, en sus posibilidades (\u00a1si se viera como yo la veo!)\u2026 es consciente de las muchas carencias culturales que arrastra, en realidad, ese pensamiento es com\u00fan\u00a0 a casi el resto de compa\u00f1eros. Acuden a clase, renqueando sus cuerpos cansados por los a\u00f1os y por el duro trabajo en el campo, en la obra, en mil y una cosa escrutada en el extranjero -donde hoy siguen busc\u00e1ndola nuestros hijos con el agravante de que estos van cargados de t\u00edtulos, mientras que sus padres, por no llevar no llevaron ni ropa para abrigarse de los fr\u00edos invernales tan distintos de los nuestros del sur-, les dec\u00eda que se encuentran cansados de tanto trabajo, aunque reconocen, con gratitud, que gracias a eso pudieron permitirse\u00a0 proporcionarles a sus hijos los estudios que ellos siempre aspiraron pero nunca pudieron lograr.<\/p>\n<p>Por eso ahora, cuando muchos piensan que ya es demasiado tarde para casi todo, ellos acuden a clase, ansiosos de aprender historia, o ra\u00edces cuadradas, o reglas que les ayuden a entender porque \u201cecho\u201d se escribe unas veces con hache y otras no.<\/p>\n<p>Asisten puntuales y aunque sus cuerpos vienen compitiendo sobre quien cojea m\u00e1s, sus almas flotan ligeras, ilusionadas, hambrientas de conocimiento, sonriendo traviesos como aquel \u00a0ni\u00f1o que fueron y que sigue viviendo en ellos.<\/p>\n<p>Vienen convencidos de que van a aprender. Est\u00e1n seguros de que soy yo quien voy a instruirles\u2026 y no saben cu\u00e1nto me ense\u00f1an ellos a m\u00ed. Cu\u00e1nto aprendo de ellos. Espero que sus hijos est\u00e9n tan orgullosos de ellos como yo lo estoy. Espero que, como yo, se fijen m\u00e1s en lo que les escriben que en las faltas ortogr\u00e1ficas que puedan tener.<\/p>\n<p>Yo, confieso, que jam\u00e1s tendr\u00e9 dedicado un poema m\u00e1s hermoso que el que me regalo uno de mis alumnos firmado como \u201ctu siempre al mirador\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando una de mis alumnas, de casi ochenta a\u00f1os, termin\u00f3 de leer su ejercicio yo no pude decirle nada; no pude corregir alguna frase mal expresada, o explicarle que lo hab\u00eda hecho muy bien porque un nudo atenazaba mis cuerdas vocales y mis ojos hacia rato que hab\u00edan cambiado la imagen n\u00edtida de la clase [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}