{"id":797,"date":"2017-04-29T11:02:59","date_gmt":"2017-04-29T10:02:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=797"},"modified":"2017-04-29T11:02:59","modified_gmt":"2017-04-29T10:02:59","slug":"herencias-chungas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2017\/04\/29\/herencias-chungas\/","title":{"rendered":"Herencias chungas"},"content":{"rendered":"<p>Tranquilos. Hoy no pienso torturarles con un tema tan dif\u00edcil de digerir como los impuestos de sucesiones o, dicho de otra manera, la pasta que hay que apoquinar para poder acceder a lo poco o mucho que nos hayan podido dejar nuestros predecesores. No. Hoy les vengo a hablar de otra herencia mucho m\u00e1s sutil y que va m\u00e1s all\u00e1 de las famosas frases de \u201ctiene los ojos del padre\u201d o \u201cha sacado la nariz de la abuela\u201d o la expresi\u00f3n que har\u00e1 historia salida de la boca de Marichalar, yern\u00edsimo del rey em\u00e9rito, cuando naci\u00f3 su hijo: \u201cEl pobre es igual que la madre\u201d \u00a1La madre que lo pari\u00f3! Si mi marido dice eso nada m\u00e1s nacer mi hijo\u2026 es lo \u00faltimo que dice, vamos, lo \u00faltimo que le oigo porque lo largo con viento fresco, que nadie vaya a pensar que me decanto por otra cosa. Como les dec\u00eda, hay otra herencia m\u00e1s et\u00e9rea que funciona como un relojico y de la que vengo estudiando sus or\u00edgenes, causas y efectos desde hace algunos a\u00f1os, pero de la que jam\u00e1s me hubiese atrevido a hablarles a ustedes a no ser porque, al parecer, ya est\u00e1 emergiendo del reducido reducto de quienes pod\u00edamos estar considerados m\u00e1s p\u00b4all\u00e1 que p\u00b4ac\u00e1 por prestar atenci\u00f3n a cosa tan inasible. Sin ir m\u00e1s lejos, la semana pasada, en la revista Mujerhoy, B. Navazo escrib\u00eda un atrevido art\u00edculo sobre la psicogenealog\u00eda o psicolog\u00eda establecida en las relaciones entre los miembros que configuraban un mismo \u00e1rbol geneal\u00f3gico como forma de entender algunas enfermedades, algunos casos extremos de muertes repetidas en la misma familia como una especie de pacto de fidelidad incluso a quienes no se han conocido jam\u00e1s y, lo que es m\u00e1s importante, como una forma de curaci\u00f3n de lo que no nos pertenece y que, por no tomar conciencia de ello, pasar\u00edamos como molesta mochila a nuestros hijos. Y esto es, quiz\u00e1, lo que m\u00e1s podr\u00eda o deber\u00eda importarnos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dice el refr\u00e1n que \u201cen todos sitios cuecen habas\u201d, pocos terminamos asumiendo que \u201cen la m\u00eda calderadas\u201d cuando se trata de reconocer algo poco agradable referido a nuestra familia, es verdad que \u201cla sangre es m\u00e1s espesa que el agua\u201d y que las familias tratan de ocultar las verg\u00fcenzas propias ante ojos ajenos, pero cuando ciertas cosas se convierten en un secreto no dicho que, incluso olvidado en la noche de los tiempos, sigue condicionando de manera enfermiza a herederos que no logran entender determinadas reacciones que ejecutan ellos mismos\u2026 entonces es, como poco, preocupante y, desde luego, digno de tener en cuenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Repetimos como algo l\u00f3gico: \u201cmi abuela era diab\u00e9tica, mi madre tambi\u00e9n y ahora me lo han sacado a m\u00ed, vaya herencia, porque probablemente mi hija tambi\u00e9n lo ser\u00e1\u201d, sin embargo, es posible detener ese legado generacional, por supuesto hablamos de quienes crean en las t\u00e9cnicas basadas en la lectura del genosociograma que reconstruye la historia del \u00e1rbol geneal\u00f3gico y puede llevar a descubrir que, tal vez, la abuela tuvo una carencia infinita de dulzura en su vida y gener\u00f3 esa enfermedad, pero\u00a0ese programa era \u00fanicamente de ella y no podemos aceptarlo nosotros por mucha solidaridad que sintamos hacia el sufrimiento de abandono interiorizado en la familia. O no podemos dejar de parir un hijo s\u00f3lo porque nuestra abuela muri\u00f3 en el parto, y antes lo hizo su abuela y la informaci\u00f3n que qued\u00f3 en el \u00e1rbol generacional fue que para preservar la vida de las mujeres hab\u00eda que evitar parir y, si para ello, ten\u00edas que fracasar en una relaci\u00f3n tras otra no importaba. S\u00ed, es verdad, puede parecer de locos, pero lo cierto es que la Biodescodificaci\u00f3n, la Etioterapia, la Epigen\u00e9tica\u2026 etc. son t\u00e9cnicas que est\u00e1n actuando como herramientas eficaces a la hora de comprender, sobre todo, determinados comportamientos enfermizos o que nos conducen a la enfermedad y, por tanto, ayudando a sanarnos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre ha estado claro, aun desconociendo todas estas historias de herencias perversas o sanaciones pactadas en nuestro \u00e1rbol geneal\u00f3gico, que en las familias ha existido un acuerdo t\u00e1cito de mantenerse fieles a unos determinados par\u00e1metros que el tiempo diluy\u00f3 pero que quedaron en el subconsciente colectivo de esa familia. Si eso no nos condiciona y nos permite ejercer nuestro libre albedr\u00edo\u2026 nada que objetar, pero si un sufrimiento intenso de uno de nuestros antepasados nos limita hasta enfermarnos y una determinada t\u00e9cnica nos ayuda a sanar\u2026 pues qu\u00e9 quieren que les diga. Es posible que haya muchos esc\u00e9pticos al respeto y m\u00e1s detractores si cabe, pero cuando aprieta el zapato\u2026 \u00bfqu\u00e9 se puede perder cuando se tiene todo perdido? Adem\u00e1s, siempre resulta muy agradable descubrir parcelas ignoradas de quienes nos precedieron. Pru\u00e9benlo. Y ya me cuentan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tranquilos. Hoy no pienso torturarles con un tema tan dif\u00edcil de digerir como los impuestos de sucesiones o, dicho de otra manera, la pasta que hay que apoquinar para poder acceder a lo poco o mucho que nos hayan podido dejar nuestros predecesores. No. Hoy les vengo a hablar de otra herencia mucho m\u00e1s sutil [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/797"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=797"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/797\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}