{"id":83,"date":"2010-11-06T12:15:00","date_gmt":"2010-11-06T12:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=83"},"modified":"2010-11-06T12:15:00","modified_gmt":"2010-11-06T12:15:00","slug":"el-corazon-del-juicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2010\/11\/06\/el-corazon-del-juicio\/","title":{"rendered":"EL CORAZ\u00d3N DEL JUICIO"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-spacerun:yes\"> <\/span><span style=\"mso-spacerun:yes\">                       <\/span>Como las muelas. Deber\u00eda crecernos un coraz\u00f3n del juicio, como ocurre con esas muelas tard\u00edas. \u00c9sas que, en ocasiones, reemplazan a alguna picada que hubo que extraer y cuyo fallo cubre una esplendorosa y enorm\u00edsima muela nueva.<\/p>\n<blockquote><\/blockquote>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-spacerun:yes\"><span class=\"Apple-tab-span\" style=\"white-space:pre\"><\/span><\/span><span style=\"mso-tab-count:2\">                <\/span>\u00bfRecuerdan ustedes aquel famoso tango que dec\u00eda: \u201cSi yo tuviera el coraz\u00f3n, el coraz\u00f3n que di. Si yo pudiera, como ayer, amar sin presentir\u2026? Ese tango, como otras muchas canciones, habla de la posibilidad de volver a entregar el coraz\u00f3n a un nuevo amor, cosa imposible cuando ese coraz\u00f3n fue entregado y triturado anteriormente por alguien que nunca mereci\u00f3 semejante regalo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Como las muelas, deber\u00edamos tener corazones que crecieran a destiempo y permitieran masticar <st1:personname productid=\"la Vida\" w:st=\"on\">la Vida<\/st1:personname> a bocados y comernos los infinitos mundos que emergen de las cenizas personales, sociales o laborales que cada d\u00eda se apagan ante nuestros pies.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Dicen que, cuando una puerta se cierra, se abren unas cuantas ante nuestros ojos, lo que ocurre es que \u00e9stos siguen fijos en la que se cerr\u00f3 y nos imposibilitan para poder ver qu\u00e9 ocurre tras las nuevas abiertas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Una buena amiga, hace muy poco, se qued\u00f3 sin trabajo y sin marido, cual si le hubiera cagado la moscarda (que dicen en mi pueblo), aunque yo prefiero pensar que estaba de racha. La cosa es que, tras ven\u00edrsele el mundo encima,<span style=\"mso-spacerun:yes\">  <\/span>llorar a moco tendido sobre los hombros de las amigas, sentir la infinita vulnerabilidad del ser humano y la autoestima hecha cisco\u2026 consigui\u00f3 ver una de esas puertas abiertas: se sent\u00f3 frente al ordenador y, tras pasar un buen n\u00famero de noches navegando a la deriva, encontr\u00f3 un buen trabajo, al menos buena pinta ten\u00eda toda la informaci\u00f3n que le acompa\u00f1aba en la p\u00e1gina web: un laboratorio en Edimburgo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Pag\u00f3 una reserva en un modesto hostal de la ciudad inglesa que le permitiera mientras tanto encontrar piso, meti\u00f3 en la maleta quince kilos (la maleta ya pesaba los cinco que completan los veinte permitidos) entre ropa, zapatos y productos para el aseo, y tom\u00f3 un avi\u00f3n hasta su nuevo lugar.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>En el avi\u00f3n conoci\u00f3 a una estudiante que viajaba al mismo lugar con una beca Leonardo. La chica le dijo que se hospedar\u00eda en el piso de un antiguo noviete, aunque siempre amigo, y le propuso que se quedara con ellos, de ese modo, aunque perdiera el dinero de la reserva del hostal, podr\u00eda ahorrarse el resto del importe hasta que encontrara una vivienda. Obviamente, ella le dio las gracias pero no acept\u00f3. Al bajar del avi\u00f3n, el amigo de la reciente \u201camiga\u201d esperaba en el aeropuerto, juntos la invitaron a comer y a llevarla donde ella dijera. Pero una cosa trajo la otra; y una risa, una confidencia; y la distancia\u2026 y el idioma\u2026 terminaron brindando con zumo y mi amiga se qued\u00f3 con ellos durante una semana hasta que logr\u00f3 encontrar un lugar econ\u00f3micamente potable para su bolsillo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Cuando mi amiga les pregunt\u00f3 que c\u00f3mo hac\u00edan eso con una desconocida, que bien podr\u00eda ser una psic\u00f3pata, ellos le respondieron que, juntos o separados, hab\u00edan recorrido casi el mundo entero y que siempre hab\u00edan tenido un coraz\u00f3n acogedor y una cama o un saco de dormir donde reposar. Y que \u00e9sa era su forma de devolver al mundo la gratuidad recibida.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align:justify\"><span style=\"mso-tab-count:2\">                        <\/span>Y \u201cuno est\u00e1 tan solo en su dolor\u2026 uno est\u00e1 tan ciego en su penar\u2026\u201d sigue diciendo el tango. Pero en el molde vac\u00edo del viejo coraz\u00f3n que robaron a mi amiga comenzaron a brotar tiernos tallos que, a falta de corazones del juicio y al contrario que las muelas, es decir, sin dolor y con mucha complacencia, le fueron devolviendo la capacidad de abrazar de nuevo la ilusi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como las muelas. 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