{"id":830,"date":"2017-07-29T09:07:12","date_gmt":"2017-07-29T08:07:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=830"},"modified":"2017-07-29T09:07:12","modified_gmt":"2017-07-29T08:07:12","slug":"cada-cuatro-minutos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2017\/07\/29\/cada-cuatro-minutos\/","title":{"rendered":"Cada cuatro minutos"},"content":{"rendered":"<p>Una de las varias divisiones en las que yo me entretengo en clasificar a los humanos tiene mucho que ver con la relaci\u00f3n que \u00e9stos mantienen con los animales de compa\u00f1\u00eda. Digamos que, para m\u00ed, habr\u00eda cinco grandes grupos: aquellos que viven con animales de compa\u00f1\u00eda y lo saben; los que viven en compa\u00f1\u00eda de animales y no lo saben; los que todav\u00eda no los tienen pero que acabaran claudicando por alguno de sus hijos; aquellos que repudian a los animales de compa\u00f1\u00eda y que nunca tendr\u00edan uno ni por todo el oro del mundo, pero que ser\u00edan incapaces de hacerles da\u00f1o; y los desaprensivos que les da igual tenerlos que no tenerlos porque jam\u00e1s se implican con ellos y acaban abandon\u00e1ndolos en cualquier lugar en cuanto empiezan a incordiar o a coartar la libertad que es en el primer minuto que llegan a casa, porque, como cualquier ser vivo, tienen unas necesidades b\u00e1sicas que quien se responsabilicen de ellos han de cubrir.<\/p>\n<p>En nuestro hermoso pa\u00eds cada a\u00f1o son abandonados ciento cincuenta mil perros, cuatrocientos al d\u00eda \u00a1qu\u00e9 horror!, diecis\u00e9is a la hora, uno cada tres minutos y poco, lo que da idea de lo \u201cavanzados\u201d que andamos por estos lares en el \u201camor y el respeto\u201d a nuestros hermanos perrunos. Creo que cualquiera de nosotros es capaz de comprender que haya personas a las que los animales de compa\u00f1\u00eda\u2026 como que no les van. Pero pocas entender\u00edan el inc\u00edvico comportamiento de apalear a un animal, ahorcarlo, como suelen hacer algunos cazadores cuando sus galgos ya no rinden al m\u00e1ximo, \u00a0abandonarlos en cualquier parte a su mala suerte o, peor a\u00fan, dejarlos atados sin agua, sin comida y al sol hasta que agonizan lentamente y mueren. A m\u00ed se me revuelven las tripas solo de pensarlo. Y no porque ahora los cient\u00edficos hayan demostrado fehacientemente que nuestras mascotas perrunas no solo entienden lo que les decimos, sino c\u00f3mo se lo decimos, y por mucho que le estemos diciendo: \u201cperrito guapo\u201d si la iron\u00eda o la mala leche acompa\u00f1an a nuestras palabras son capaces de descodificar el mensaje y quedarse con lo que de verdad estamos emitiendo. No, no solo por eso. Eso lo supe yo desde el primer momento que un chucho entro en mi vida. Recuerdo una de las tardes en las que mis hijas estudiaban en el sal\u00f3n, bien guardadas por nuestro b\u00f3xer, mientras yo preparaba la cena. Una de ellas le dijo: \u201cVe a que mam\u00e1 te quite esas lega\u00f1as de los ojos\u201d. \u00c9l, obediente,\u00a0 cruz\u00f3 la casa buscando mi presencia, se plant\u00f3 delante de m\u00ed y esper\u00f3 paciente a que terminara lo que ten\u00eda entre manos para \u201cladrarme\u201d que le limpiara los ojos. Pero si fuera eso nada m\u00e1s\u2026 Quienes tenemos animales de compa\u00f1\u00eda (y lo sabemos) no necesitamos que ning\u00fan cient\u00edfico nos corrobore que ellos saben nuestros estados de \u00e1nimo, a veces, incluso mejor que nosotros mismos; que, por extra\u00f1o que parezca, conocen la hora exacta de la salida del trabajo de los miembros de la familia a la que pertenecen y que, desde ese preciso momento de la salida, ellos se disponen a esperarlos en la misma puerta de la calle, sin importarle si tardaran una hora en llegar, para festejar su venida como si no hubiera un ma\u00f1ana. Y eso cada vez que se sale o se entra de casa. Nosotros sabemos que no sabemos por qu\u00e9 extra\u00f1a \u201cclarividencia\u201d ellos s\u00ed saben qui\u00e9n de la familia lo sacar\u00e1 a pasear ese d\u00eda: apenas termina de cenar busca exactamente a la persona que esa noche lo lleva de paseo, teniendo en cuenta que somos cuatro quienes lo hacemos\u2026 estoy por ponerle unos cuantos n\u00fameros delante y animarlo a que me resuelva la vida con una bonoloto.<\/p>\n<p>Quiero convencerme de que el que yo le dedique, al menos una vez al a\u00f1o, un art\u00edculo a nuestras mascotas no va a ser clamar en el desierto, o sea: \u201cserm\u00f3n perdido\u201d, quiero pensar que a fuerza de escuchar las bondades de esos animales habr\u00e1 quienes se conciencien\u00a0 de su inhumanidad, o les dar\u00e1n la oportunidad de que sigan ofreci\u00e9ndoles su lealtad, su fidelidad y su amor sin l\u00edmites pese a \u00a0las responsabilidades que conllevan tener un perro. Pero es tanto lo que dan por tan poco como piden. O, en el peor o mejor de los casos, tendr\u00e1n en cuenta, desde el principio, que no son capaces de asumir esa carga y jam\u00e1s comprar\u00e1n o aceptar\u00e1n cachorros, ni por los llantos de sus hijos, de los que luego se deshar\u00e1n sin\u00a0 menor regomello.<\/p>\n<p>Yo me siento la reina del mambo cuando viene hacia m\u00ed y se sienta sobre mis zapatos, es cuando puedo estar completamente segura de tener a un macho fiel a mis pies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las varias divisiones en las que yo me entretengo en clasificar a los humanos tiene mucho que ver con la relaci\u00f3n que \u00e9stos mantienen con los animales de compa\u00f1\u00eda. 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