{"id":832,"date":"2017-08-05T09:36:25","date_gmt":"2017-08-05T08:36:25","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=832"},"modified":"2017-08-05T09:36:25","modified_gmt":"2017-08-05T08:36:25","slug":"reincidentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2017\/08\/05\/reincidentes\/","title":{"rendered":"Reincidentes"},"content":{"rendered":"<p>Le hab\u00edan advertido de la cantidad de carteristas que ejerc\u00edan en el metro de las grandes ciudades as\u00ed que, cuando lo tom\u00f3, se centr\u00f3 el bolso -ya cruzado por el pecho- en el abdomen y agarr\u00f3 la maleta poni\u00e9ndosela de escudo entre ella y el bolso. Nada m\u00e1s bajar observ\u00f3 con cuidado a cuantos se cruzaban con ella, evitando a quienes, por su aspecto, le produc\u00edan m\u00e1s desconfianza, y en ellos entraban tanto los desali\u00f1ados como los demasiados perge\u00f1ados. Con cierto recelo lleg\u00f3 hasta la estaci\u00f3n de ferrocarril, sin dejar de observar a su alrededor, esper\u00f3 a que anunciaran el n\u00famero de la v\u00eda que deber\u00eda tomar. No solt\u00f3 el bolso, ni la maleta en ning\u00fan momento, ni cuando se sent\u00f3 a tomarse unas galletitas saladas que llevaba preparadas para el viaje. Anunciaron por fin el n\u00famero de v\u00eda y ella, como otros muchos pasajeros, corri\u00f3 a situarse en el and\u00e9n de salida. Subi\u00f3 por fin al tren y suspir\u00f3 con alivio sinti\u00e9ndose a salvo, aunque le tocara como compa\u00f1ero de viaje un tipo demasiado \u201cdescuidado\u201d para su gusto que le hizo recolocar el bolso en el lado opuesto a donde se sent\u00f3 el chico. Todo fue bien hasta que decidi\u00f3 echarse un chicle a la boca y abri\u00f3 el bolso. De pronto sinti\u00f3 que la sangre se le bajaba y se le sub\u00eda al rostro en un recorrido r\u00e1pido y ajeno a su voluntad, varias veces. Del interior hab\u00edan desaparecido la cartera y su m\u00f3vil \u00a1\u00bfC\u00f3mo?! Lo de menos eran ya los doscientos euros que llevaba en met\u00e1lico, sino el trastorno de las tarjetas: bancos, DNI, tarjeta sanitaria, supermercados, centros comerciales\u2026 etc. y la misma cartera en s\u00ed: regalo de todos sus compa\u00f1eros por su jubilaci\u00f3n de a\u00f1os y a\u00f1os de trabajo. Y lo mismo con el tel\u00e9fono. Poco importaba en esos momentos que fuera m\u00e1s o menos caro el aparato sino conversaciones que no querr\u00eda haber perdido jam\u00e1s y las irrecuperables fotos afectivas. Por suerte, su compa\u00f1ero de viaje, el \u201cjipioso\u201d, llevaba el suyo y se ocup\u00f3 de hacer las llamadas pertinentes para ayudarla, de hablar con el revisor, de facilitarle el m\u00ednimo pero necesario apoyo moral y f\u00edsico que en momentos as\u00ed se necesita.<\/p>\n<p>Habl\u00f3 con la polic\u00eda nada m\u00e1s llegar a su ciudad. La atendieron con amabilidad y un deje de impotencia, hartos de detener a ladrones sinverg\u00fcenzas que vuelven a estar operativos, gracias a nuestras leyes de chichinabo y desprotecci\u00f3n para la gente honrada, a las pocas horas de haber sido detenidos. Vamos, que seg\u00fan los magistrados ser\u00eda \u201cdesproporcionado\u201d condenar a un carterista a prisi\u00f3n. Por muy, muy, muy reincidente que sea \u00a1Manda huevos! Hasta hace poco, desde el 2015, los ladrones reincidentes si sumaban tres delitos leves pod\u00edan ser condenados entre uno y tres a\u00f1os de c\u00e1rcel, al menos les har\u00eda pens\u00e1rselo un poco, pero ahora el Tribunal Supremo considera desproporcionada esta medida. As\u00ed que, se\u00f1ores v\u00edctimas de robos y se\u00f1ores polic\u00edas\u2026 \u201cajo y agua\u201d. \u00bfQu\u00e9 \u00e1nimo, qu\u00e9 aliciente, va a tener la polic\u00eda en cumplir con su trabajo deteniendo a rateros si antes de que terminen de escribir el informe de la detenci\u00f3n ya est\u00e1n los otros en la calle, con el recochineo a\u00f1adido de pasearse delante de las narices del polic\u00eda que los detuvo para decirles que ya est\u00e1n libres. Hay que tener un aguante\u2026 y unas tragaderas\u2026 El problema est\u00e1 en que esos setecientos once mil novecientos ocho hurtos registrados en nuestro pa\u00eds solo el pasado a\u00f1o se los realizaron a pobres turistas (\u00a1pobres! por desgracia s\u00e9 lo que es ser robado fuera de tu pa\u00eds y quedarte sin documentaci\u00f3n y sin dinero; perder horas y horas para obtener un papel que te permita subir al avi\u00f3n de vuelta, cuando eso no te ocurre a las pocas de horas de tener que tomar el vuelo, porque entonces\u2026 est\u00e1s perdido) y a personas que, por muy convencidas que est\u00e9n de llevar el bolso a buen recaudo no se libran de ser objeto de las h\u00e1biles y canallas manos de los ladrones. Dec\u00eda que el problema es que roban siempre a quienes poco pueden hacer para cambiar esa situaci\u00f3n, en lugar de hacerlo con setecientos once mil novecientos ocho magistrados o mejor con un centenar de ellos pero setecientas once veces al a\u00f1o. Llevarlos al l\u00edmite, como est\u00e1n las pobres gentes que est\u00e1n siendo robadas una vez y otra y otra.<\/p>\n<p>Dicen que \u201cDios le da pan a quien no tiene dientes\u201d, seguramente, tambi\u00e9n les da la posibilidad de legislar a quienes andan algo lejos de poder sentir en sus carnes la impotencia de la injusticia. \u201cVer que la artima\u00f1a del zorro triunfa sobre la justicia del le\u00f3n, lleva al creyente a dudar de la justicia\u201d, dec\u00eda K. Gibran. Y ya hay demasiados descre\u00eddos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le hab\u00edan advertido de la cantidad de carteristas que ejerc\u00edan en el metro de las grandes ciudades as\u00ed que, cuando lo tom\u00f3, se centr\u00f3 el bolso -ya cruzado por el pecho- en el abdomen y agarr\u00f3 la maleta poni\u00e9ndosela de escudo entre ella y el bolso. 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