{"id":915,"date":"2018-04-07T10:00:48","date_gmt":"2018-04-07T09:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=915"},"modified":"2018-04-07T10:00:48","modified_gmt":"2018-04-07T09:00:48","slug":"jolgorios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/04\/07\/jolgorios\/","title":{"rendered":"Jolgorios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Nos dicen los vecinos de las colindantes regiones a la nuestra que no salimos de una fiesta y ya estamos metidos en otra. Y lo dicen con cierto retint\u00edn como si ellos fueran capaces de hacerle asco a una cosa as\u00ed. Si les soy sincera, yo creo que, m\u00e1s que \u201cretint\u00edn\u201d, es un poco de envidia.<br \/>\nSeguramente, nadie les ha hecho recapacitar en la idea de que &#8220;el hombre es un animal de costumbres&#8221;, aunque yo pienso que es precisamente la costumbre la que hace del hombre un animal (me ha &#8220;quedao&#8221; bien, \u00bfverdad?). Y eso lo sabe el ser humano, quiz\u00e1 de una manera inconsciente, pero lo sabe; por eso se empe\u00f1a, una y otra vez, en romper las costumbres que sacan de \u00e9l su parte m\u00e1s irracional. Y rompe la costumbre de estar sobrio agarrando alguna borrachera de vez en cuando; y rompe la monoton\u00eda de las comidas caseras saliendo a comer o a cenar los fines de semana a los restaurantes, o viceversa: si se tira la semana comiendo por los bares lo que se ha dado en llamar (muy bien llamado, por cierto) &#8220;comida basura&#8221;, anda deseando que llegue el d\u00eda que pueda quedarse en casa frente a un plato de potaje de lentejas; y si se acuesta temprano habitualmente, aprovechar\u00e1 los s\u00e1bados para acostarse\u2026 tambi\u00e9n temprano, pero de la ma\u00f1ana del domingo, y viceversa: si el curro se tiene por las noches y no hay m\u00e1s remedio que trasnochar, pillar la cama temprano ser\u00e1 su forma de mandar al carajo la rutina. Y si se trata de formal\u00edsimas chicas, trabajadoras y madres de familia, entregadas a su profesi\u00f3n y a sus seres queridos, esposas fieles o novias a punto de dar el &#8220;s\u00ed&#8221;, se pasaran la rutina por el arco del triunfo (l\u00e9ase entrepierna) y se largaran de vez en cuando a una de esas salas en donde unos chicos musculosos marcando paquete les har\u00e1n mandar la rutina (como dec\u00eda muy finamente mi abuela) a donde se fue Solano. Mientras que, si por el contrario, las chicas en cuesti\u00f3n se pasan la semana proporcion\u00e1ndole callos a ciertas partes innombrables, se dedicaran a romper sus h\u00e1bitos d\u00e1ndose ba\u00f1os de asiento de agua y bicarbonato. Y lo mismo para los chicos, que eso de la canita al aire, o sea, perder una cana: rejuvenecer, no es m\u00e1s que una forma de cambiar de aires -o de rutina- sin cambiar de ventilador.<\/p>\n<p>Por todo eso el ser humano establece rupturas a lo largo del a\u00f1o con fiestas que descalabran, al menos tres veces, lo cotidiano. Y de a\u00f1o a a\u00f1o procura hacer un par\u00e9ntesis mensual para recobrar las fuerzas perdidas, incorporar de nuevo a su vida la ilusi\u00f3n gastada por las aristas de todo un a\u00f1o, o engrasar las ganas de vivir que se van oxidando, anquilosando ante la asfixiante rutina.<\/p>\n<p>Lo que ocurre es que esos par\u00e9ntesis no siempre responden a las expectativas con las que fueron abiertos, porque al igual que un virus inform\u00e1tico que se nos cuela en el ordenador, de la misma forma, cuando nosotros abrimos nuestro par\u00e9ntesis vacacional se nos cuelan en \u00e9l una serie de personas o personajes que, como los virus, nos joden el programa.<\/p>\n<p>Como consuelo para quienes han andado verdes de envidia de que enjaretemos la Semana Santa con las fiestas primaverales m\u00e1s hermosas del mundo (puestos a comparar\u2026) les queda el consuelo de que hoy llegan a su fin. Aunque\u2026, como alimento a su desaz\u00f3n podemos a\u00f1adirle la informaci\u00f3n de que aunque hoy sea el \u201cEntierro de la Sardina\u201d, la realidad es que hace una semana que la enterramos y que llevamos celebrando el jolgorio comiendo riqu\u00edsimos arroces con todo tipo de carne. Entre paparajote y paparajote. Que todo hay que decirlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos dicen los vecinos de las colindantes regiones a la nuestra que no salimos de una fiesta y ya estamos metidos en otra. Y lo dicen con cierto retint\u00edn como si ellos fueran capaces de hacerle asco a una cosa as\u00ed. 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