{"id":917,"date":"2018-04-14T09:56:30","date_gmt":"2018-04-14T08:56:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=917"},"modified":"2018-04-14T09:56:30","modified_gmt":"2018-04-14T08:56:30","slug":"servil-con-los-tiranos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/04\/14\/servil-con-los-tiranos\/","title":{"rendered":"Servil con los tiranos"},"content":{"rendered":"<p>Conduzco mi coche camino de casa tras una jornada complicada deseando llegar a mi destino y quitarme los tacones. Es uno de esos d\u00edas que ruegas al cielo que no te toque delante un conductor poco habilidoso o demasiado amable que vaya cediendo el paso, tanto a los conductores que les corresponda esa atenci\u00f3n como a los que no. En uno de los sem\u00e1foros en rojo, parada justo detr\u00e1s de \u00e9l, reconozco el coche que me precede y el conductor. Tengo suerte. Se trata de una persona impaciente, impertinente \u00a0y bastante prepotente. Tengo asegurado que vaya abri\u00e9ndome paso sin contemplaciones. Puede que ustedes piensen que soy desconsiderada, pero quien haya estado libre de morirse de ganas por llegar a casa, sin tener demasiado en cuenta circunstancias ajenas, que me lance la primera piedra.<\/p>\n<p>Tal y como sospech\u00e9, nada m\u00e1s reconocer al individuo, este fue conduciendo con cierta agresividad, pitando e inmovilizando a peatones que pretend\u00edan cruzar fuera de los pasos de cebra, comi\u00e9ndose las bocacalles en donde ten\u00edamos preferencia e intimidando con luces y pitos a otros conductores que nos ced\u00edan el paso, pese a ser ellos quienes ten\u00edan derecho a incorporarse a la v\u00eda.<\/p>\n<p>Pero\u2026 hete aqu\u00ed que en nuestro trayecto cruzamos un barrio del cintur\u00f3n de la ciudad en donde sus habitantes no suelen andarse con chiquitas. Como si el mundo fuera suyo, de una de las calles emergi\u00f3 como por arte de birlibirloque, sin mirar si ven\u00eda coche alguno, una buena pieza: reconocido maleante con historial delictivo m\u00e1s que \u201crespetable\u201d como para no medir las consecuencias de un acto reflejo tal como pegarle una buena pitorrada. El\u2026 \u201cimpaciente, impertinente y prepotente\u201d fren\u00f3 tan de golpe que casi me lo como. El\u2026 \u201cmaleante\u201d lo mir\u00f3 desafiante antes de iniciar el cruce de la calle, despu\u00e9s, pausadamente, tuvo los santos cojines -con \u201co\u201d- de pararse en mitad de la calle, hizo un leve amago de volverse\u00a0 al punto de partida para luego girarse y continuar hasta la otra acera con una chuler\u00eda inenarrable. En los breves o largos minutos -no sabr\u00eda precisarles a ustedes cu\u00e1nto dur\u00f3 aquella escena- mi predecesor ni se movi\u00f3, podr\u00eda jurar, aunque no lo vi, que ni pesta\u00f1e\u00f3. Y s\u00f3lo unos segundos despu\u00e9s de que el peat\u00f3n hubiera terminado su maniobra de cruce por donde le sali\u00f3 de los tegumentos, el coche comenz\u00f3 a avanzar despacio hasta unas cuantas calles m\u00e1s adelante donde su ruta dejaba de ser la misma que la m\u00eda.<\/p>\n<p>Al hilo de ese acontecimiento, aparentemente nimio, comenzaron a venir a mi mente numerosos casos en donde se pone de manifiesto una perversa condici\u00f3n humana: la de ser soberbios con los humildes, con los apocados, con los d\u00e9biles, mientras que se es servil con los dominadores, con los d\u00e9spotas, con los hijos de puta o\u2026, simplemente, con los poderosos. A veces, ni siquiera con los realmente poderosos, sino con aquellos a quienes nosotros les otorgamos poder.<\/p>\n<p>Y me vino a la mente c\u00f3mo esa actitud es extrapolable a cientos de circunstancias de la vida, en todos los aspectos en los que nos movemos, desde el \u00e1mbito familiar al social, pasando por el religioso, el laboral\u2026 y no digamos ya por el pol\u00edtico que, por p\u00fablico, se nos cuela tantas veces en nuestras casas a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n produci\u00e9ndonos, al menos a m\u00ed me lo produce, verg\u00fcenza ajena.<\/p>\n<p>Desde la distancia que ocasiona\u2026 \u201cir en el coche de atr\u00e1s\u201d es f\u00e1cil contemplar c\u00f3mo cuando\u2026 \u00bfla pieza? \u00bfel objetivo? puede tener aguij\u00f3n que produzca alg\u00fan tipo de da\u00f1o o p\u00e9rdida, aquellos que intentan ir por ella se refrenan, se reconducen o bajan sus \u00ednfulas. Por el contrario, si esta nos muestra su debilidad, nos encanta hacer le\u00f1a del \u00e1rbol ca\u00eddo sin medir ni sus circunstancias ni nuestro vil comportamiento. Vil, sobre todo, porque no es una manera habitual de comportarnos a tajo parejo con todos, sino porque \u00a0solamente se muestra con aquellos que sabemos que no van a revolverse contra nosotros.<\/p>\n<p>Y, lo peor de todo, no es ya que haya gentuza que, como el conductor predecesor de la otra noche, les pite a los peatones que intentan pasar a un metro del paso de cebra impidi\u00e9ndoles el paso mientras que se cuadra ante un tipejo que le sale en mitad de una calle poniendo en juego tanto su vida como la de quien conduce que, con un mal volantazo reflejo, puede terminar empotr\u00e1ndose en una casa, lo peor de todo es que haya otros a los, en determinados momentos, nos venga genial que hagan de perros de presa mientras nos mantenemos, en un seguro segundo plano, en silencio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conduzco mi coche camino de casa tras una jornada complicada deseando llegar a mi destino y quitarme los tacones. 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