{"id":921,"date":"2018-04-28T09:26:08","date_gmt":"2018-04-28T08:26:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=921"},"modified":"2018-04-28T09:26:08","modified_gmt":"2018-04-28T08:26:08","slug":"garcia-martinez-profeta-en-tierra-propia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/04\/28\/garcia-martinez-profeta-en-tierra-propia\/","title":{"rendered":"Garc\u00eda Mart\u00ednez, profeta en tierra propia"},"content":{"rendered":"<p>Conseguir ser profeta en tierra propia es el sue\u00f1o de todo profeta que ya haya demostrado sobradamente el valor de sus \u201cprofec\u00edas\u201d lejos de la tierra que lo vio nacer. Un sue\u00f1o que, la mayor\u00eda de las veces, queda en eso, en sue\u00f1os, bien por falta de posibilidades o porque, las m\u00e1s de las veces, se convierte en pesadilla al tener que soportar la &#8220;ignorancracia&#8221; de los paisanos. Afortunadamente otras, las menos, se consigue: se sale por la puerta grande y se reciben medallas, t\u00edtulos, dedicaci\u00f3n de calles y honores. Pero, en numerosas ocasiones, para conseguirlo hay que pasar antes por el tanatorio convertido en fiambre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Confieso que tiempo atr\u00e1s, cuando me enter\u00e9 del reconocimiento que el Ayuntamiento de Jumilla, el pueblo de D. Jos\u00e9 Garc\u00eda Mart\u00ednez\u00a0y el m\u00edo propio, le va a realizar al citado periodista nombr\u00e1ndolo \u201cHijo Predilecto\u201d como distinci\u00f3n a una larga carrera profesional dentro del periodismo llevando siempre a su tierra natal como bandera, me sent\u00ed conmovida y feliz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conmovida porque ese homenaje se le haga en vida. Siempre me parecieron\u00a0absurdos, adem\u00e1s de tremendamente injustos, los homenajes p\u00f3stumos. La palabra p\u00f3stumo me suena a &#8220;postema&#8221;, es decir, una especie de pus infecto que nos molesta en la conciencia y nos obliga a quit\u00e1rnoslo, a sacud\u00edrnoslo de encima, a tranquilizar nuestras desmemoriadas memorias, intentando resta\u00f1ar un pret\u00e9rito olvido, homenajeando a alguien cuyo valor debimos haber reconocido cuando todav\u00eda era capaz de escuchar nuestra palabra de \u00e1nimo, de sentir nuestro agradecimiento, de halagarse con nuestro reconocimiento. Pero no. Da la sensaci\u00f3n de que pertenecemos a una sociedad macabra y carro\u00f1era incapaz de valorar la &#8220;pieza&#8221; hasta que \u00e9sta deja de respirar y de sentir. Y s\u00f3lo entonces se lanza en vuelo picado sobre el <em>missing<\/em> para reflexionar acerca de lo importante que fue su vida, su obra, o el papel relevante que tuvo para nuestra sociedad, por no decir lo buen\u00edsima persona que fue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Les dec\u00eda que me sent\u00ed conmovida. Y feliz. Feliz porque imagino que, a pesar de todos los reconocimientos que atesora, saberse valorado \u201cen vida\u201d y por los suyos es el mejor de todos los premios. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda que esperar a que sus o\u00eddos ensordecieran por el peso de una l\u00e1pida para ofrecerle esas entra\u00f1ables palabras, miradas, abrazos, sonrisas\u2026 de consideraci\u00f3n y de gratitud?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Garc\u00eda Mart\u00ednez ya no tiene que demostrar nada. Lo ha demostrado sobradamente en sus art\u00edculos diarios, algo que, quienes no tengan que enfrentarse de\u00a0manera peri\u00f3dica, y no digamos ya diaria a ello, no tiene ni pajolera idea de la gran haza\u00f1a que resulta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestro periodista ha acu\u00f1ado un lenguaje propio que hunde sus ra\u00edces en la bendita tierra jumillana, utilizando nuestras palabras caracter\u00edsticas como blas\u00f3n de unas columnas en donde nada de la realidad circundante pasa desapercibido. Es posible que quienes lo lean encuentren en sus reflexiones una mirada ir\u00f3nica, pero, cuando ese lector es jumillano, la iron\u00eda se vuelve ternura, complicidad, cercan\u00eda\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin apenas ruido, ha dedicado su vida a un sue\u00f1o: contar las cosas que ocurr\u00edan a su alrededor, pero no como mero \u201clicinciao\u201d (que no licenciado) que decimos por estos lares y que viene a ser como un cotilla especializado, no, \u00e9l lo ha hecho como un reconocido periodista. Y, por amor a su tierra renunci\u00f3 a otro sue\u00f1o, el de hacerlo a mayor escala fuera de ella, contribuyendo, de esta forma, a hacer m\u00e1s grande una parcela del periodismo de provincias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Garc\u00eda Mart\u00ednez sabe que no siempre el trabajo bien hecho o el \u00e9xito fuera de las fronteras de nuestra patria chica son pasaporte para que los conciudadanos proclamen la querencia por el paisano \u201cartista\u201d, para que confiesen p\u00fablicamente y sin ambages que jugaban juntos, que fueron amigos de la infancia, que se sienten orgullosos de \u00e9l. Y que, aunque eso sea tremendamente injusto, nadie afirm\u00f3 nunca que la vida fuera justa. Por eso s\u00e9 que \u00e9l, hombre conocedor de la psicolog\u00eda, de la que no se aprende en las universidades, del alma humana, valora profundamente el acto que hoy se llevar\u00e1 a cabo en uno de los lugares m\u00e1s emblem\u00e1ticos de nuestra ciudad: el teatro Vico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por fortuna, en ocasiones, las gentes se limpian los ojos de las laga\u00f1as de la cicater\u00eda que, a fin de cuentas es lo que no deja ver, la inmensa mayor\u00eda de las veces, el valor que poseen los que nos rodean, y deciden consumar esos reconocimientos tan escasos, o tan inhacederos, en el hic et nunc de la persona en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eda el gran escritor franc\u00e9s Theophile Gautier que \u201cAmar es admirar con el coraz\u00f3n; y admirar es amar con la mente\u201d. Pues eso. Hay ocasiones en las que es preciso amar a partes iguales con el coraz\u00f3n y la mente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conseguir ser profeta en tierra propia es el sue\u00f1o de todo profeta que ya haya demostrado sobradamente el valor de sus \u201cprofec\u00edas\u201d lejos de la tierra que lo vio nacer. 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