{"id":940,"date":"2018-06-30T21:45:30","date_gmt":"2018-06-30T20:45:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=940"},"modified":"2018-06-30T21:45:30","modified_gmt":"2018-06-30T20:45:30","slug":"pajaricos-sueltos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/06\/30\/pajaricos-sueltos\/","title":{"rendered":"Pajaricos sueltos"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, de un huerto claro donde madura el limonero&#8230;\u201d\u00a0 desde que el poeta escribiera sus recuerdos de ni\u00f1ez hasta ahora ha llovido bastante (bueno, depende de comunidades, pero ha llovido). Menos agua separa en mi memoria la ni\u00f1ez de este tiempo presente y, sin embargo, tambi\u00e9n hay bastante diferencia entre aquella infancia y la de mis hijos. La m\u00eda se encuentra envuelta en juegos de calles, cruces de huertos y acequias para llegar hasta los albaricoqueros \u201cprohibidos\u201d y robar los frutos m\u00e1s verdes, meriendas de pan y chocolate tumbada en la acera de mi casa, y un largu\u00edsimo verano cargado de escuelas cerradas y pajaricos y pajarracos -que de todo hab\u00eda- libres, sueltos por jardines, plazas, calles y campos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces las mujeres trabajaban f\u00edsicamente bastante m\u00e1s que ahora (no todas las casas ten\u00edan tantos electrodom\u00e9sticos como actualmente), sin embargo, los hogares manten\u00edan una omnipresencia materna. La madre era el coraz\u00f3n de la casa, sin detrimento del resto de los \u00f3rganos, y los ni\u00f1os eran&#8230; eso: simplemente ni\u00f1os. Los deberes realizados al calor del brasero de pic\u00f3n, durante el invierno, eran sustituidos por juegos de parch\u00eds o plastilina, dibujos, y, sobre todo, calle, amigos, sol, libertad (ni siquiera los maestros pon\u00edan deberes para el verano), viajes a casa de los abuelos o estancias en sus casas, en sus patios amplios donde limoneros o plantas de geranios y albahaca configuraban recuerdos, emociones, sensaciones, olores inolvidables. Entonces los ni\u00f1os, con muchas m\u00e1s carencias econ\u00f3micas que ahora pero\u00a0 ricos en tiempo, pod\u00edan permitirse el lujo de disfrutar de un tiempo sin responsabilidades, sin agobios, sin horarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os de ahora tiemblan -o deber\u00edan hacerlo- cada vez que llega el verano, porque \u00e9ste no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de un invierno apretad\u00edsimo de actividades escolares y extraescolares: colegio, deberes de matem\u00e1ticas, tecnolog\u00eda, ciencias, lengua, literatura, pl\u00e1stica, clases de ingl\u00e9s, m\u00fasica, deporte, danza, artes marciales&#8230; (uf, me canso s\u00f3lo de pensarlo). Bien es verdad que en verano no hay colegio, pero tanto padres como instituciones, monitores y educadores se confabulan, por suerte para unos y desgracia para otros, conspirando sobre las mil y una manera de ocuparle a nuestros infantes un tiempo \u201cmuerto\u201d que los padres (\u00a1pobres padres!) no pueden llenar. Para los padres que se pelean a las siete de la ma\u00f1ana por acaparar la ducha antes que el otro, que luego toman, a toda carrera, un caf\u00e9,\u00a0 que m\u00e1s tarde salen cortando cada uno para su trabajo, que muchas veces no pueden volver a casa a comer sino al final de la jornada y que s\u00f3lo disponen de un mes de vacaciones -y no siempre en verano- las vacaciones de sus hijos son un aut\u00e9ntico problema \u00bfQu\u00e9 pueden hacer, sino, que andar coloc\u00e1ndolos aqu\u00ed y all\u00e1?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos abuelos que adem\u00e1s de no tener patio con limonero han descubierto los autobuses del Inserso se largan con viento fresco aludiendo que ellos ya criaron y que ahora les toca disfrutar de la vida. Otros, abnegados hasta el extremo, que durante todo el a\u00f1o han estado ejerciendo en lo que se denomina ya como \u201cabuelos esclavos\u201d reciben la bendici\u00f3n de sus hijos para despegar, por un corto periodo, del territorio de combate y, para otros, los nietos no son m\u00e1s que una muestra de algo que hay que tomar homeop\u00e1ticamente, es decir, a dosis infinitesimales: ji, ji, jo, jo, qu\u00e9 rico que est\u00e1 el nene (como si se lo hubiese comido con patatas) o que alta que est\u00e1 la nena, t\u00f3mate un heladico y no vuelvas hasta el aguinaldo. Claro est\u00e1, como de todo tiene que haber en la vi\u00f1a del Se\u00f1or, los padres, que no siempre est\u00e1n tan sobrados como para buscar una ni\u00f1era, se las ven y se las desean a la hora de pensar qu\u00e9 hacen con esas pobres criaturicas que, aunque no carecen de nada, est\u00e1n privadas de lo mejor que podemos darles: nosotros mismos y nuestro propio tiempo. As\u00ed que andamos matricul\u00e1ndolos en nataci\u00f3n, escuelas de verano, actividades en los \u201cboyescaus\u201d campamentos&#8230; Y, adivinado que puede quedarles algo de tiempo, guardamos en sus pesadas mochilas (como un as en la manga) los libros de trabajo del cole, ya saben, los que recomiendan los profes para vacaciones. Con lo cual es muy probable que, sin necesidad de que lleguen a ser poetas malditos, cuando escriban algo sobre su ni\u00f1ez en lugar de hablar de patios de su infancia hablar\u00e1n de putadas. Y con toda la raz\u00f3n del mundo. Pero qu\u00e9 podemos hacer nosotros salvo llenar de golosinas esas putadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, de un huerto claro donde madura el limonero&#8230;\u201d\u00a0 desde que el poeta escribiera sus recuerdos de ni\u00f1ez hasta ahora ha llovido bastante (bueno, depende de comunidades, pero ha llovido). Menos agua separa en mi memoria la ni\u00f1ez de este tiempo presente y, sin embargo, tambi\u00e9n hay [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/940"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=940"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":941,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/940\/revisions\/941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}