{"id":945,"date":"2018-07-07T19:01:15","date_gmt":"2018-07-07T18:01:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=945"},"modified":"2018-07-07T19:01:15","modified_gmt":"2018-07-07T18:01:15","slug":"tema0","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/07\/07\/tema0\/","title":{"rendered":"Tema0"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo mi primer d\u00eda de clase como profesora de Lengua y Literatura como si fuese ayer mismo. Yo sustitu\u00eda a otra profesora accidentada. Carec\u00eda de experiencia como docente, pero por mi edad (circunstancias que no vienen al caso me impidieron estudiar hasta pasados los treinta, y ya madre de tres hijos) y mis anteriores trabajos era capaz de reconocer al primer vistazo qui\u00e9n se aplicar\u00eda en la tarea y qui\u00e9n me reventar\u00eda la clase. Y en aquel estreno lo supe. \u00abSi te haces mala sangre, est\u00e1s perdida\u00bb, me dije. All\u00ed, al fondo, con los pies sobre el pupitre, sin material alguno, me desafiaba un chico con evidentes ganas de hacerse notar y de mantener frente a los compa\u00f1eros su fama de <em>macho alfa<\/em>. Los chicos estaban armando bastante bulla, pero las \u00faltimas filas eran atronadoras. Dud\u00e9 por unos instantes si hacerme la despistada o tomar directamente el toro por los cuernos. Si fing\u00eda no haber visto su chuler\u00eda, corr\u00eda el riesgo de que se forjase de m\u00ed una primera impresi\u00f3n que no estaba dispuesta a dar. Y si me enfrentaba abiertamente a \u00e9l, tampoco pod\u00eda calibrar las consecuencias posteriores para ambos. Despu\u00e9s de las presentaciones de rigor y de intentar poner un poco de orden en aquella algarab\u00eda, me acerqu\u00e9 sonriendo hasta \u00e9l y le ped\u00ed que, por favor, me ayudara un poco a controlar semejante jolgorio. Como era previsible, aquello produjo, m\u00e1s que desconcierto en el resto de la <em>jaur\u00eda<\/em>, un descojone monumental. Debieron de pensar en mi <em>acierto<\/em> al poner a la zorra a guardar gallinas. Por extra\u00f1o que les parezca, aquello funcion\u00f3 al menos en la primera clase, aunque \u00e9l dej\u00f3 patente una evidencia: la supremac\u00eda en el aula le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>La siguiente clase, aun a riesgo de que pudiese sufrir el pitorreo de ser el <em>preferido<\/em> de la profe, o el <em>pobre<\/em> al que le ten\u00eda man\u00eda, le ped\u00ed que saliera a la pizarra y escribiera la frase que \u00edbamos a analizar. Sin inmutarse, pero retador, me dijo que no hac\u00eda ning\u00fan trabajo, ni pensaba hacerlo en el resto del curso. Corr\u00eda el inicio del segundo trimestre. Fingiendo aplomo, le pregunt\u00e9 la raz\u00f3n. Y \u00e9l, con naturalidad, me dijo que la profesora titular le hab\u00eda dicho que era un completo desastre y que ten\u00eda el curso suspenso, as\u00ed que, asumiendo el veredicto, para qu\u00e9 iba a realizar el menor esfuerzo. Por un instante, me pareci\u00f3 adivinar en sus ojos la derrota y tambi\u00e9n la pena, aunque \u00e9l se reh\u00edzo con rapidez. Yo, por el contrario, no pude. Pens\u00e9 en mis maestros, en mis profesores, en quienes despertaron en m\u00ed el amor por las letras, por la literatura, por la ense\u00f1anza. En cuantos me condujeron a confiar en mis capacidades y a poner en duda las suyas. En la humildad con la que aceptaban algunos de los descabellados planteamientos de cr\u00edtica literaria\u2026 En aquel viejo profesor que me recordaba siempre que pod\u00eda m\u00e1s de lo que cre\u00eda, y que no deb\u00eda dar cuartel a las dificultades o la desesperanza en cuesti\u00f3n de aprendizaje. Pens\u00e9 en ellos, en cuantos me hicieron ser lo que soy hoy: una mujer orgullosa de que su t\u00edtulo universitario atestig\u00fce su mayor pasi\u00f3n: \u00abAmor a\/por las letras\u00bb. Pens\u00e9 en qu\u00e9 habr\u00eda sido de m\u00ed si alg\u00fan profesor me hubiese condenado a una profec\u00eda cumplida de fracaso. Y me apen\u00e9 de aquel chaval. Aguant\u00e9 unas l\u00e1grimas rebeldes a ser contenidas y le dije: \u00abEs posible que para la otra profesora hayas suspendido. Pero no lo est\u00e1s para m\u00ed. De momento, tienes un diez. Todos ten\u00e9is un diez el primer d\u00eda, y ahora solo deb\u00e9is trabajar para mantenerlo\u00bb. Aquel voto de confianza obr\u00f3 un milagro que ni yo misma, conociendo m\u00e1s tarde las circunstancias familiares de la criatura, pude imaginar.<\/p>\n<p>Recuerdo que en los ex\u00e1menes yo lo vigilaba especialmente, pero \u00e9l jam\u00e1s copi\u00f3 y sacaba unas notas brillantes. Termin\u00f3 el curso feliz. Vi\u00e9ndose, quiz\u00e1 por primera vez, con unos ojos con los que jam\u00e1s se hab\u00eda visto.<\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda del curso se despidi\u00f3 de m\u00ed dejando entre mi agenda una tierna y primaria carta de amor que custodio entre mis m\u00e1s queridas joyas literarias.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, lo encontr\u00e9 empujando un cochecito de beb\u00e9. Ambos sentimos alegr\u00eda, aunque hab\u00eda verg\u00fcenza en su cara, como si sintiera que me defraudaba. Le pregunt\u00e9 por su vida y me dijo que trabajaba en una gasolinera pero solo porque yo no hab\u00eda seguido siendo su profesora. Porque\u2026 de haberlo sido, a saber d\u00f3nde estar\u00eda \u00e9l ahora.<\/p>\n<p>Y entonces me consider\u00e9 una estafadora: no hab\u00eda sido capaz de hacerle creer que en su interior le aguardaba todo lo que ya era. Y pens\u00e9 que era una pena que ning\u00fan tema de las Oposiciones nos preparara para ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Recuerdo mi primer d\u00eda de clase como profesora de Lengua y Literatura como si fuese ayer mismo. Yo sustitu\u00eda a otra profesora accidentada. Carec\u00eda de experiencia como docente, pero por mi edad (circunstancias que no vienen al caso me impidieron estudiar hasta pasados los treinta, y ya madre de tres hijos) y mis anteriores [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/945"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=945"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/945\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":946,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/945\/revisions\/946"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=945"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=945"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=945"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}