{"id":981,"date":"2018-10-20T11:22:01","date_gmt":"2018-10-20T10:22:01","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=981"},"modified":"2018-10-20T11:22:01","modified_gmt":"2018-10-20T10:22:01","slug":"corazon-pirata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/10\/20\/corazon-pirata\/","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n pirata"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre pens\u00e9 que eso de los parches era para los piratas y para las ruedas de bicicleta, pero, francamente, no se me ocurri\u00f3 pensar que tambi\u00e9n inventar\u00edan los parches para el coraz\u00f3n. Pero, claro, las ciencias adelantan que es una barbaridad, y ya no son solo los piratas quienes presumen de parche en el ojo, ahora somos muchos los que exhibimos de forma orgullosa un parche sobre nuestro coraz\u00f3n. Vale que el de los piratas sea negro y, a veces, con una calavera pintada, y el nuestro sea casi transparente, aunque lleve nitroglicerina como para volar un barco pirata, pero eso es algo que, como la lencer\u00eda que usamos las mujeres,\u00a0 aporta\u2026\u00a0 una forma nueva de asomarte cada d\u00eda a la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Leo en el XL Semanal del pasado fin de semana una entrevista a Jos\u00e9 Coronado, en donde asegura que el infarto que sufri\u00f3 \u201cno fue un aviso, sino una bendici\u00f3n\u201d. Y eso es algo en lo que coincido plenamente con \u00e9l. Ya ven. Y s\u00ed, tienen raz\u00f3n al pensar que hay que ser \u201cmutontolaba\u201d para tener que llegar a esos extremos para comenzar a valorar realmente las cosas que tienen valor y jerarquizar lo aut\u00e9nticamente importante. Asegura Coronado que, de alguna manera, se siente mal cuando le pregunta la gente c\u00f3mo est\u00e1 porque ha comprendido que hay personas enfermas que est\u00e1n much\u00edsimo peor que \u00e9l y que ese episodio le ense\u00f1\u00f3 a \u201cponer los pies en la tierra, a analizar mejor las cosas, a darme cuenta de la edad que tengo y a aceptarme\u201d. F\u00edjense, dicho as\u00ed, aunque no lo sea, parece casi una nimiedad porque todos pensamos que tenemos los pies en la tierra y que analizamos las cosas cuando hay que hacerlo. En cuanto a lo de darnos cuenta de la edad que tenemos\u2026 yo creo que eso \u00a0lo hacemos, tanto hombres como mujeres, cuando la vida nos tira del caballo y comprobamos que aquello que ejecut\u00e1bamos sin esfuerzo hace casi nada, no es que lo podamos seguir haciendo con un poco m\u00e1s de voluntad, es que ya no podemos hacerlo de ninguna manera, por mucho que sigamos intentando enga\u00f1ar al espejo con potingues y tintes para el cuerpo y el pelo. La edad es la edad y podremos quitarnos a\u00f1os de cara a la galer\u00eda, pero nuestros huesos saben perfectamente los a\u00f1os que llevan sosteniendo el andamiaje. Y ya\u2026 si hablamos de aceptarnos\u2026 ese problema, o sea, el \u201cno\u201d aceptarnos, lo hemos tenido y lo seguimos teniendo las mujeres, pero ahora, por desgracias para ellos, han comenzado tambi\u00e9n a tenerlo los hombres que no aceptan quedarse calvos, engordar, perder el \u00f3valo facial, tener canas, o la piel deshidratada\u2026, vamos, que no nos aceptamos. Y paso de poner la lista con la que nos torturamos las mujeres porque es sobradamente conocida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embardo, tras una sacudida de la vida como puede ser un c\u00e1ncer o un infarto en donde no es que se vea el famoso t\u00fanel, es que se ve a San Pedro sonriendo y d\u00e1ndote la bienvenida (que sin querer ser antip\u00e1tica o desagradecida, hay invitaciones que mejor declinamos para dentro de cien a\u00f1os), la vida comienza a tener un valor aquilatado. Y entonces vas siendo m\u00e1s consciente de las se\u00f1ales que emite tu cuerpo cuando le obligas a hacer algo con lo que no est\u00e1 de acuerdo, y hay que ver las cosas que hacemos en las que \u00e9l no est\u00e1 de acuerdo: asistir a lugares por puro convencionalismo social, por ejemplo; o mantener conversaciones con personas desagradables o t\u00f3xicas s\u00f3lo porque nos lo imponen absurdas reglas de cortes\u00eda y educaci\u00f3n; o atiborrarlo de comida o bebida innecesaria. Es ah\u00ed cuando se comienzan a escuchar esas se\u00f1ales de inquietud o incomodidad y adquieres, inesperadamente, el valor suficiente para dejar de perder tu preciosa vida en tonter\u00edas como buscar la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s o estar pendiente de sus juicios, porque la vida se compone de tiempo y cuando regalamos nuestro tiempo estamos regalando nuestra vida. Y, por supuesto, comenzamos a centrarnos mucho m\u00e1s en el presente que en el pasado, tan lleno a veces de resentimientos, o en el futuro, tan cargado de planes que quedan sin cumplir en tantas ocasiones. Y los detalles nimios como disfrutar de un helado o contemplar la naturaleza con las personas amadas se convierten en los momentos cumbres de nuestra existencia.<\/p>\n<p>Y esas cosas tan hermosas que nadie deber\u00eda perder de vista pero que, sin embargo dejamos de ver hace tanto\u2026, nos las trae de nuevo al presente ese parchecito pirata que nos ponen sobre el coraz\u00f3n tras un infarto porque, como en las m\u00e1s nobles tradiciones piratas, el cofre del tesoro se encuentra tras la bandera pirata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Siempre pens\u00e9 que eso de los parches era para los piratas y para las ruedas de bicicleta, pero, francamente, no se me ocurri\u00f3 pensar que tambi\u00e9n inventar\u00edan los parches para el coraz\u00f3n. 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