{"id":991,"date":"2018-11-17T09:42:46","date_gmt":"2018-11-17T08:42:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/?p=991"},"modified":"2018-11-17T09:42:46","modified_gmt":"2018-11-17T08:42:46","slug":"en-un-rincon-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/anamariatomas\/2018\/11\/17\/en-un-rincon-del-alma\/","title":{"rendered":"En un rinc\u00f3n del alma"},"content":{"rendered":"<p>Parafraseando a Borges dir\u00e9 que siempre he sentido que hay algo en Santa Ana que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor as\u00ed, celoso. Y m\u00edo, tan m\u00edo, que me sorprendo a mi misma desvel\u00e1ndolo en esta ventana tan abierta, tan p\u00fablica. Pero lo hago porque s\u00e9 que todos, todos nosotros, guardamos en un rinc\u00f3n del alma ese <em>locus amoenus<\/em>, ese lugar id\u00edlico de seguridad y tranquilidad. Un lugar maravilloso, tanto como esa m\u00e1gica l\u00e1mpara de Aladino que basta tocarla para que surja el genio encantado dispuesto a complacer nuestros deseos. Y esos lugares los hacemos tan nuestros porque guardan, al igual que la l\u00e1mpara, la magia de conectarnos con la luz que todos somos y tantas veces los vientos de la vida apagan. Aunque lo peor no es que haya sido apagada, lo peor es que seguimos caminando en total obscuridad sin ser conscientes de ello. Estoy segura de que basta buscar en nuestros recuerdos momentos \u00a0vividos de calma y serenidad \u00a0para que ocurra el milagro de ir desbrozando el camino a ese lugar.<\/p>\n<p>Santa Ana es m\u00e1s que un enclave monta\u00f1oso al sur de Jumilla. Santa \u00a0Ana es el lugar donde despierta el alma dormida y despiertan los d\u00edas a las horas totales que contienen, olvidadas del trasiego acelerado y cotidiano de cada jornada, de los ruidos ensordecedores, de la violencia que nos \u201cinhumaniza\u201d. All\u00ed las horas se aquilatan en el silencio, y se contagian de la mansedumbre de sus habitantes, de la santidad de las paredes que tantos santos han visto pasar junto a ellas \u00a0-si las paredes hablaran-.<\/p>\n<p>Y a buscar esas palabras mudas se acercan, nos acercamos, peregrinos indigentes de certezas, pordioseros de tiempo, menesterosos de quietud, buscando la caridad que atesoran las miradas y las sonrisas de sus austeros franciscanos. All\u00ed es f\u00e1cil avivar el seso y contemplar \u201cc\u00f3mo se pasa la vida, c\u00f3mo se viene la muerte, tan callada\u201d, que dir\u00eda Jorge Manrique. Y una vez que se traspasa el umbral de la entrada y se entra al claustro ya no es posible volver a salir siendo el mismo porque todo cuanto se contiene all\u00ed ejerce una fuerza demoledoramente salv\u00edfica \u00a0que abre grietas en el alma y en la mente y obliga a plantearse expectativas, ambiciones, espejismos, miedos, odios y amores, esperanzas, creencias, jerarqu\u00edas de valores&#8230; Y all\u00ed, por si no bastase ya el silencio que se adue\u00f1a de sus estancias y de las monta\u00f1as que las circundan, existen en el huerto, que cuidan con fraternal amor sus frailes, siete peque\u00f1as ermitas donde el encuentro con la oraci\u00f3n, o con uno mismo si se es ateo -porque tambi\u00e9n pueden ir ateos-, est\u00e1 garantizado. Seg\u00fan dicen, a veces, es m\u00e1s soportable encontrarse con una incomprensible plegaria que con uno mismo.<\/p>\n<p>Los frailes se reparten las tareas de limpieza, tanto del lugar como de los interiores de quienes suben buscando y pidiendo un lavado discreto y r\u00e1pido de esp\u00edritu o simplemente una opini\u00f3n, incluso para hacer lo contrario de aquello que se aconseje, o una consulta gratis de psicolog\u00eda. Es decir, para sentirse escuchado, mirado a los ojos, receptor de un tiempo sin prisas y sin juicio alguno y, por supuesto, sin consultar el m\u00f3vil continuamente.<\/p>\n<p>Sus paredes, salpicadas de plegarias, via crucis, o hermosos poemas son escudos y baluarte de quienes nos refugiamos all\u00ed buscando no sabemos qu\u00e9 cosa pero encontrando sin duda alguna muchas m\u00e1s de las que imagin\u00e1bamos hallar.<\/p>\n<p>El padre Prior de la comunidad, suele recomendar a quienes cruzan el umbral del claustro por primera vez lo mismo que recomienda el zorro a \u201cEl Principito\u201d, que hay que mirar con el coraz\u00f3n, s\u00f3lo con \u00e9l se ve bien, \u00a0porque \u201clo esencial es invisible a los ojos\u201d.<\/p>\n<p>Aunque sean los ojos los primeros que se llenen de la belleza calma de los cipreses, los rosales, los almendros o el inmenso y centenario madro\u00f1o del huerto, del cielo azul intenso recortado por el Picacho, del gorjeo de los p\u00e1jaros que acuden a comer o a beber agua del estanque y sobre todo de las infinitas part\u00edculas de sosiego y belleza que llevan el aire de all\u00ed \u00a0porque como reza en una de sus paredes: \u201cHemos renunciado a todo\/ menos a todo lo bello\/ s\u00f3lo es alma franciscana\/ la que alberga el universo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parafraseando a Borges dir\u00e9 que siempre he sentido que hay algo en Santa Ana que me gusta. 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