{"id":64,"date":"2017-03-08T01:04:20","date_gmt":"2017-03-08T00:04:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.laverdad.es\/atanor\/?p=64"},"modified":"2017-03-08T01:04:20","modified_gmt":"2017-03-08T00:04:20","slug":"solucion-al-2812017-poniendo-color-al-mundo-y","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/atanor\/2017\/03\/08\/solucion-al-2812017-poniendo-color-al-mundo-y\/","title":{"rendered":"SOLUCI\u00d3N AL 28\/1\/2017 : PONIENDO COLOR AL MUNDO Y&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/atanor\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-65\" title=\"PONIENDO COLOR AL MUNDO_RESPUESTAS\" src=\"\/atanor\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS.jpg\" alt=\"\" width=\"818\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS.jpg 1056w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS-300x166.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS-768x424.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/39\/2017\/03\/PONIENDO-COLOR-AL-MUNDO_RESPUESTAS-1024x565.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 818px) 100vw, 818px\" \/><\/a><\/p>\n<h1><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PONIENDO COLOR AL MUNDO Y\u2026<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><\/strong><br \/>\nEl mundo que observamos tiene color. La vida no discurre en blanco y negro. Desde siempre se ha buscado el color, en todas las culturas. Los colorantes naturales fueron muy preciados y supusieron una econom\u00eda boyante. Se obten\u00edan, solamente, a partir de derivados de plantas, invertebrados o minerales. Ya hay constancia de ellos en el Neol\u00edtico. En China constan desde hace m\u00e1s de 5.000 a\u00f1os. Una tablilla neobabil\u00f3nica, datada en el siglo VII a.C., relata una receta para te\u00f1ir lana con lapisl\u00e1zuli. Las fibras textiles se coloreaban antes del hilado o despu\u00e9s de \u00e9ste. Los denominados mordientes, taninos procedentes de agallas, sales, alumbre natural, vinagre o la misma orina envejecida, fijaban el colorante a las fibras. La fibra aconsejaba el colorante apropiado: las fibras de celulosa, como algod\u00f3n, lino, etc., requer\u00edan que el colorante reaccionara con la fibra, que normalmente se sumerg\u00eda y se fijaba a la luz solar con intervenci\u00f3n del ox\u00edgeno. Las fibras de prote\u00edna, como la lana, cachemir, angora, seda, cuero, etc., requer\u00edan colorantes \u00e1cidos y mordientes indirectos. Hoy, los colorantes naturales son muy variados, algunos procedentes de insectos, como el rojo de la cochinilla, otros, como el amarillo a partir de la orina de la vaca, el azul de la plantas indigoferas, el verde del ars\u00e9nico o el \u00e1mbar de la arcilla, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\nA mediados del siglo XIX el azul \u00edndigo natural era muy apreciado y estimul\u00f3 la investigaci\u00f3n intensiva en los derivados del alquitr\u00e1n de hulla, hasta dar con la s\u00edntesis del mismo e iniciar la producci\u00f3n artificial de los colorantes, desplazando la econom\u00eda del sector primario al sector industrial. En torno a 1865 se abri\u00f3 en Manheim la empresa Badische Anilin und Sodafabrik (BASF), que produjo el \u00edndigo artificial seg\u00fan la f\u00f3rmula descubierta por el qu\u00edmico alem\u00e1n Adolf von Bayer que la sintetizaba a partir de benzaldeh\u00eddo, acetona y una base procedente del alquitr\u00e1n de hulla. Consigui\u00f3 la patente en 1880 y recibi\u00f3 el Nobel en 1905. En poco tiempo floreci\u00f3 el negocio de la producci\u00f3n de colorantes: derivados de la anilina, fucsina y sus violetas, azules, verdes, resorcina, azafranina, auramina y rodamina, la eosina y el azul de metileno, la denominada rubia (alizarina) que desplaz\u00f3 la producci\u00f3n de la natural, producida en el sur de Francia, los colorantes azoicos, que te\u00f1\u00edan el algod\u00f3n sin necesidad de mordiente. Los tintoreros pasaron de manejar veinte colorantes naturales a m\u00e1s de quince mil sint\u00e9ticos. Todo se inici\u00f3 con la separaci\u00f3n, veinte a\u00f1os antes, de la isatina, contenida en el \u00edndigo natural. Mediante la combinaci\u00f3n con pentacloruro de f\u00f3sforo, se volvi\u00f3 a pasar de la isatina al \u00edndigo, que ya era artificial, por tanto. La verdadera s\u00edntesis se logr\u00f3 en 1878 al obtener la isatina a partir del \u00e1cido fenilac\u00e9tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\nEn 1870 una joven reci\u00e9n casada regal\u00f3 un microscopio a su marido, que ejerc\u00eda en un pueblo de Prusia Oriental. Le acopl\u00f3 un condensador de luz Abbe y adapt\u00f3 los pasos de rosca, pasando de 300 hasta mil aumentos. Se trataba del Doctor Koch, cuya obsesi\u00f3n era definir las caracter\u00edsticas de enfermedades como la escarlatina, la difteria, la gangrena, etc., con las que manejaba a diario con sus enfermos. Ahora, dispon\u00eda del microscopio. Advirti\u00f3 que los tejidos que observaba bajo el microscopio se confund\u00edan al incrementar los aumentos, ya que eran demasiado transparentes para percibir sus contornos con luz d\u00e9bil. Se le ocurri\u00f3 te\u00f1ir los tejidos con todos los colorantes de anilina, en todos los colores y tonos, hasta encontrar la tinci\u00f3n m\u00e1s favorable. En un frotis (preparaci\u00f3n microsc\u00f3pica delgada y transparente para observaci\u00f3n al microscopio) te\u00f1ido, de un cordero enfermo de carbunco, identific\u00f3 una especie de palitos que formaban hileras. No sab\u00eda si ten\u00edan que ver con la enfermedad. Una gota de sangre de un cordero enfermo se la inyect\u00f3 a un rat\u00f3n y muri\u00f3 \u00e9ste. Una gota de sangre del mismo cordero enfermo, mezclada con el suero de un cordero sano, le arroj\u00f3 una cuenta de unos cien palitos. Puso la mezcla en una estufa y lo mantuvo dos d\u00edas a la temperatura del cuerpo humano y ahora en el frotis cont\u00f3 millares de palitos. Knoch descubri\u00f3 de esta forma el bacilo del carbunco. En 1882, con ayuda del microscopio, el azul de metileno y el condensador de Abbe, descubri\u00f3 el bacilo de la tuberculosis<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PONIENDO COLOR AL MUNDO Y\u2026 El mundo que observamos tiene color. La vida no discurre en blanco y negro. Desde siempre se ha buscado el color, en todas las culturas. Los colorantes naturales fueron muy preciados y supusieron una econom\u00eda boyante. Se obten\u00edan, solamente, a partir de derivados de plantas, invertebrados o minerales. 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