{"id":102,"date":"2019-08-29T23:27:41","date_gmt":"2019-08-29T21:27:41","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=102"},"modified":"2019-08-29T23:31:01","modified_gmt":"2019-08-29T21:31:01","slug":"las-fantasias-de-tarantino-parte-i-un-lugar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2019\/08\/29\/las-fantasias-de-tarantino-parte-i-un-lugar\/","title":{"rendered":"Las fantas\u00edas de Tarantino. Parte I: Un lugar"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Este art\u00edculo es el primero de una serie de dos, que intenta entender los mecanismos detr\u00e1s de la novena pel\u00edcula del director, &#8216;\u00c9rase una vez&#8230; en Hollywood&#8217;.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>El cine no es nada sin la recepci\u00f3n, solo una acumulaci\u00f3n de formas y virguer\u00edas vacuas que no atinan a ninguna diana. Y cuando se trata de <strong>una pel\u00edcula-acontecimiento tan\u00a0<em>nostradamusiana<\/em>\u00a0como &#8216;\u00c9rase una vez&#8230; en Hollywood&#8217;, la novena y pen\u00faltima cinta de Quentin Tarantino<\/strong> (temblad cuando se estrene la d\u00e9cima), la respuesta del p\u00fablico no solo es masiva: tambi\u00e9n est\u00e1 llena de significado y es rica en pistas gnoseol\u00f3gicas que nos ayuden a abarcar, si es que se puede, un fen\u00f3meno de su calibre.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dijo Boyero? El t\u00edo, nos guste o no, es una instituci\u00f3n. No solo eso, es el cronista de la villa del cine espa\u00f1ol. En la graf\u00eda de sus textos y la viruela de sus mejillas est\u00e1 grabada la historia de las pantallas espa\u00f1olas. Para el druida, esta \u00faltima ha sido <strong>una pel\u00edcula aburrida y sin ritmo del que considera \u00abel mejor dialoguista moderno\u00bb. Algo pasa, entonces<\/strong>. La pel\u00edcula no juega a la pose conductista de di\u00e1logos interminables y jerogl\u00edficos en la que normalmente (tampoco tantas veces como creemos) se gusta Tarantino. Y si la pel\u00edcula no se mueve en el tiempo, en el discurrir de las palabras, entonces debe pasearse en el espacio.<\/p>\n<p>Como una de esas maravillosas cintas mudas-musicales de los a\u00f1os 20, las\u00a0<em>sinofon\u00edas urbanas<\/em>, Tarantino no escribe una novela esta vez; en cierto modo, todo lo contrario: hace una foto. <strong>Una foto del Hollywood de 1969, su Hollywood. La Los \u00c1ngeles de su infancia<\/strong>, en la que creci\u00f3 (por la que no correte\u00f3 en sus juegos de ni\u00f1o, porque el plano urban\u00edstico de esa ciudad infernal es m\u00e1s adecuado para caballos salvajes que para humanos), donde suenan Los Bravos y se escucha la KHJ. Donde la vida nocturna fluye de\u00a0las butacas del Pantages Theatre y el Pacific Cinerama a los \u00abcines de pelis guarras\u00bb; y donde el western, un g\u00e9nero-patrimonio con una conexi\u00f3n antropol\u00f3gica con el pueblo americano, est\u00e1 siendo renovado por directores europeos. Por ah\u00ed pululan los dos protagonistas, un actor de esos viejos westerns venido a menos (que, para la industria de la \u00e9poca y para Tarantino, equivale a \u00abque trabaja en la tele\u00bb) y su doble de acci\u00f3n, animales en peligro de extinci\u00f3n en una Meca del cine que empieza a carraspear para, a lo largo de la d\u00e9cada siguiente, escupir a las crepusculares\u00a0<em>celebs<\/em> del caduco\u00a0sistema de estudios\u00a0y empezar a abrazar a directores polacos, g\u00e9neros marginales y rock cacharrero.<\/p>\n<p>Ese es el lugar: no Hollywood, sino\u00a0<em>su\u00a0<\/em>Hollywood. Donde viven viejos\u00a0<em>cowboys<\/em>, despampanantes actrices primerizas, hippies y <strong>ese pu\u00f1ado repugnante de\u00a0nazis con pinta de hippies que era la Familia de Charles Manson<\/strong>. Pero no existen mujeres poderosas (en puestos de poder; la conexi\u00f3n Margot Robbie-p\u00fablico tambi\u00e9n es potente, pero hablaremos de eso en otra ocasi\u00f3n); tampoco negros, protestas pol\u00edticas que se extiendan durante m\u00e1s de una frase o activistas nativos americanos. La contracultura de los 60 es lo m\u00e1s revolucionario (\u00bflo \u00fanico?) que ha ocurrido en EEUU en todo el siglo XX, pero en esta pel\u00edcula se queda fuera.<\/p>\n<p>El objetivo, entonces, se posa \u00fanica y exclusivamente sobre la LA que al realizador de Knoxville interesa: la del cine. Como documento, su novena pel\u00edcula es tan buena y no mucho m\u00e1s sesgada que algunos manuales de historia. Una dimensi\u00f3n del estrellato de la \u00e9poca como algo simbi\u00f3tico con el personaje, por ejemplo, es inteligent\u00edsimamente apuntado en las l\u00edneas de Al Pacino sobre los actores que hacen de villanos (derrotados), que casi parecen escritas como <strong>dardos a las cl\u00e1usulas que Jason Statham, Dwayne Johnson y Vin Diesel incluyen en sus contratos de <em>Fast &amp; Furious<\/em>, seg\u00fan las cuales sus\u00a0personajes no pueden perder peleas<\/strong>. Tambi\u00e9n\u00a0se reproducen din\u00e1micas industriales y se filtran por un rasero personal (pero con autoridad en tanto cin\u00e9fago y enfermizamente documentado) que deja entrever el funcionamiento del cine pop de los 60 a trav\u00e9s de esa fant\u00e1stica escena con Bruce Lee. Contra el corte, por cierto, ha marchado la hija del luchador y actor. Esa es la verdadera y temible capacidad de las proposiciones de Tarantino en su pel\u00edcula, la de reescribir la historia.<\/p>\n<p><strong>Tarantino es un hombre blanco, del sur de Estados Unidos, con una recatada implicaci\u00f3n en el caso Weinstein y con fama de ser m\u00e1s conservador que comprometido<\/strong>. En su intenci\u00f3n de &#8216;reparar&#8217; el da\u00f1o hecho a los buenos, como una suerte de justiciero de c\u00f3mic (Tarantino definitivamente es Batman armado con una Panavision), el director no duda en tirar de f\u00e1bula. De mentira moralista, vaya. Al distribuir el relato en los compases de un cuento de Samaniego con final horrendo pero igual de aleccionador, Tarantino ha generado ese ritmo tan peculiar para una pel\u00edcula de casi tres horas que varios cr\u00edticos, tras el pase previo en Cannes, estaban convencidos de que ser\u00eda editada y reordenada antes de llegar a los cines. El deambular enigm\u00e1tico\u00a0por carreteras infinitas o cortadas\u00a0(en la secuencia del rancho Spahn, propio de cinta de terror) hasta la \u00faltima media hora, que a algunos nos ha cautivado, es seguramente lo que genera la repulsi\u00f3n de los que asisten al cine en busca de la brusquedad habitual del director.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_110\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-110\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-110\" src=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/10109349866_591ed381c7_k-1024x768.jpg\" alt=\"(Fuente: Luke Rauscher bajo la siguiente licencia CC)\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/10109349866_591ed381c7_k-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/10109349866_591ed381c7_k-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/10109349866_591ed381c7_k-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.laverdad.es\/wp-content\/uploads\/sites\/141\/2019\/08\/10109349866_591ed381c7_k.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><p id=\"caption-attachment-110\" class=\"wp-caption-text\">(Fuente: Luke Rauscher bajo la siguiente <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by\/2.0\/\">licencia CC<\/a>)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este retruque moralista del que hablaba llega en esos treinta minutos finales. A la cola de la que es, probablemente, la pel\u00edcula del director m\u00e1s pesada y et\u00e9rea en su tramo central, la resoluci\u00f3n del texto alcanza al espectador con <strong>la exhibici\u00f3n de violencia m\u00e1s brutal y espantosamente reaccionaria de su filmograf\u00eda<\/strong>. En ese <em>destino manifiesto<\/em> vicioso como polic\u00eda hist\u00f3rico de\u00a0<em>su\u00a0<\/em>ciudad (\u00a1nadie asesina a \u00eddolos cinematogr\u00e1ficos durante mi guardia!), que el \u00e1ngel Gabriel debi\u00f3 encomendar a un Quentin en duermevela en una noche lluviosa de abril, est\u00e1 la clave para comprender qu\u00e9 hace el director de la barbilla puntiaguda aqu\u00ed. Si no, poco sentido tiene tanto \u00e9nfasis en los Mansonianos.<\/p>\n<p>La cinta extrae de los poderes de la ficci\u00f3n\u00a0una capacidad de impugnar la realidad, <a href=\"https:\/\/www.caimanediciones.es\/la-revancha-poetica-editorial\/\">en palabras de Carlos F. Heredero<\/a>; de cambiar lo que no le gusta, de tomarse la revancha y dar su merecido a los malos. <strong>Lo mismo hizo con &#8216;Malditos bastardos&#8217;, en ese <em>kino der toten<\/em> en el que hizo carbonilla a toda la alta c\u00fapula nazi mientras agujereaba a Hitler ya gelatinoso con un rifle de asalto. O con &#8216;Django desencadenado&#8217;<\/strong>, sobre la que <a href=\"https:\/\/www.ebony.com\/entertainment\/interview-quentin-tarantino-untamed-999\/\">el mismo director dijo<\/a> que pon\u00eda soluci\u00f3n a esa irregularidad que considera \u00abesa mierda\u00bb de escena de &#8216;Roots&#8217;, la serie de Kunta Kinte, en la que un negro renunciaba a devolver los latigazos a un blanco porque con eso no ser\u00eda distinto a su opresor. Tarantino reaccion\u00f3, agitado, con un fervoroso y futbol\u00edstico &#8220;Whip his ass!!!&#8221;.<\/p>\n<p>Y se llega as\u00ed, no enso\u00f1iscado pero s\u00ed con dos horas y cuarto de pel\u00edcula en los ojos y un cubo grande de palomitas en el est\u00f3mago, a la secuencia de marras. Los matones de Charles Manson, que se dirig\u00edan a la casa de los Polanski, acaban en la de nuestros dos protagonistas, sus vecinos. Uno de ellos, puesto hasta el culo de LSD y armado con su entrenamiento de antiguo especialista y su diab\u00f3lico perro, masacra, deforma y pulveriza de las formas m\u00e1s nauseabundas imaginables a los asaltantes, que deb\u00edan estar apu\u00f1alando a un par de estrellas y no perdiendo test\u00edculos, ojos y manos. <strong>El otro, que beb\u00eda margaritas en la piscina mientras repasaba el texto de su nuevo papel, prende fuego a la tercera asesina con un lanzallamas<\/strong>. Al otro lado de la finca, cuatro figuras del mundillo l\u00edan porros, ven la tele y menean las caderas. Entre ellos, una mujer. Una mujer que deb\u00eda morir y no lo hizo.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Continuar\u00e1 en la segunda\u00a0parte\u00a0de &#8216;Las fantas\u00edas de Tarantino&#8217;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo es el primero de una serie de dos, que intenta entender los mecanismos detr\u00e1s de la novena pel\u00edcula del director, &#8216;\u00c9rase una vez&#8230; en Hollywood&#8217;. El cine no es nada sin la recepci\u00f3n, solo una acumulaci\u00f3n de formas y virguer\u00edas vacuas que no atinan a ninguna diana. Y cuando se trata de una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10190,"featured_media":110,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10190"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=102"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":113,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102\/revisions\/113"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/media\/110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}