{"id":168,"date":"2020-03-14T21:20:48","date_gmt":"2020-03-14T20:20:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/?p=168"},"modified":"2020-03-14T21:43:37","modified_gmt":"2020-03-14T20:43:37","slug":"recomendaciones-de-cuarentena-2001-una-odisea-del-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.laverdad.es\/circuitoenserie\/2020\/03\/14\/recomendaciones-de-cuarentena-2001-una-odisea-del-espacio\/","title":{"rendered":"Recomendaciones de cuarentena: &#8216;2001: Una odisea del espacio&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>Vosotros acuarentenados y yo en otro pa\u00eds. As\u00ed est\u00e1n la cosas. Es momento de recuperar tiempo perdido, de devorar viejas novelas y <strong>recorrer series de interminables temporadas<\/strong>. Pero es tambi\u00e9n, y sobre todo, tiempo de no desinformar, de agachar la cabeza y de recordar a aquellos camaradas que no se pueden permitir estos caprichos. Los vuestros ni tampoco los de un servidor, que aprieta teclas muy alegre porque no tiene una cuota de aut\u00f3nomo que cubrir. Otro gallo cantar\u00eda entonces.<\/p>\n<p>Como el quiquiriqu\u00ed del ov\u00edparo actual nos conviene, vayamos a lo nuestro: recomendar pel\u00edculas, y verlas. Visto el tiempo que tenemos los espa\u00f1oles por delante\u00a0\u2013y m\u00e1s tendremos, seg\u00fan se presenta el asunto\u2013, no hay que tenerles miedo a propuestas de carne dura y dif\u00edcil, que en momentos de m\u00e1s ocupaci\u00f3n ya habr\u00e1 lugar para los entretenimientos livianos. Tanto es as\u00ed, que quiero presentar una hip\u00f3tesis: <strong>&#8216;2001: Una odisea del espacio&#8217; es seguramente una de las m\u00e1s grandes pel\u00edculas de todos los tiempos<\/strong> y, adem\u00e1s, una cinta a menudo malentendida.<\/p>\n<p>La obra de Stanley Kubrick es normalmente (con normalidad, pero tambi\u00e9n desde la normatividad) vista como un tratado sobre el humano y su destino, como un antropoc\u00e9ntrico foro sobre la posible trascendencia de la vida escrito en una graf\u00eda convenientemente hippiesca (no olvidemos que su estreno, en 1968, lleg\u00f3 con la &#8216;new age&#8217; a plena potencia). Corrijo a algunas corrientes de interpretaci\u00f3n, y al yo mismo de hace cuatro l\u00edneas, se\u00f1alando que no es tanto una pel\u00edcula sobre el ser humano sino una sobre el lenguaje, y por ello <strong>no agradece tanto ser entendida como interpretada<\/strong>. Traducida, si se quiere, a referencias que uno pueda manejar en su cabeza con m\u00e1s soltura que las toscas se\u00f1ales de Kubrick.<\/p>\n<p>La cinta est\u00e1 <strong>disponible en Amazon Prime Video<\/strong> para quien quiera revisarla y trastear con sus mensajes, o para aquellos que se decidan a ba\u00f1arse en ella por vez primera. Que no os pase nada.<\/p>\n<p>Creo que mi sugerencia de que el centro de la \u00f3rbita de la historia de Kubrick no es tanto el humano sino el lenguaje puede entrar en conflicto con la sobreexplicada novela de Arthur C. Clarke que cuenta la misma historia, pero es preciso recordar que el libro no es una referencia en la que la cinta se base, sino <strong>una racionalizaci\u00f3n a posteriori\u00a0que congela en el tiempo conceptos <\/strong>que, en la pel\u00edcula, eran tan escurridizos e inalcanzables como el propio movimiento capturado en la trampa del celuloide. Esa racionalizaci\u00f3n es, por ende, falsa hasta cierto punto; o al menos, irrelevante de cara a elucubraciones que parten \u00fanicamente del material audiovisual.<\/p>\n<p>&#8216;2001&#8217; es una pel\u00edcula sobre las posibilidades de comunicar, y c\u00f3mo estas determinan las comunidades humanas (y no al rev\u00e9s). Esa idea de que, con su insaciable plano giratorio, <strong>Hitchcock desenroscaba en &#8216;Psicosis&#8217; la mirada de la Marion Crane a la que daba vida y muerte Janet Leigh<\/strong> para insertarla en un desquiciado Anthony Perkins, que llevar\u00eda de la mano al espectador a partir de ese punto del filme, me pareci\u00f3 una chorrada espantosa desde que la escuch\u00e9 por vez primera; pero encuentro sentido para ella mientras veo &#8216;2001&#8217;. Superado el viaje interdimensional que trastoca su ser y su entender, el astronauta Dave Bowman, que acaba de segar la vida del defectuoso ordenador HAL 9000, se encuentra ante una versi\u00f3n mayor de s\u00ed mismo. Y esta, frente a otra encarnaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s vieja del mismo Dave. Y la mirada, entre ellos, se despega de las cuatro pupilas que componen el acto y campa a sus anchas por la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mediante <strong>tiros de c\u00e1mara colocados justo en el eje<\/strong> que une a los interlocutores de la muda conversaci\u00f3n, el director separa lo que ocurre de lo que creemos que ocurre. Nosotros pensamos que un Dave est\u00e1 mirando al otro Dave; y que el segundo hace lo propio con el primero. Pero el registro de la escena desde otro \u00e1ngulo nos descubre que a quien devuelve el vistazo el austronauta m\u00e1s viejo es a nosotros, los espectadores. Un nuevo brinco desvela despu\u00e9s que, en un tercer estrato de sentido, Bowman no mira a nadie m\u00e1s que al vac\u00edo.<\/p>\n<p>Estos tiroteos oculares, que tienen en la imagen del feto que cierra la pel\u00edcula a su \u00faltimo adalid, pueden leerse como conversaciones, como intercambios de mensajes, si a uno le ha despertado esa sospecha una secuencia algo anterior: la de la muerte del ordenador. Mientras desaparece, pues el fallecimiento es una idea tan terrenal que no sabemos imaginarla para una m\u00e1quina y Kubrick escenifica en consecuencia, el HAL 9000 no amenaza, gime ni maldice. <strong>El ordenador, al tiempo que su existencia se deshace, canta<\/strong>. Y no es demasiado atrevido percibir esa escena como algo m\u00e1s grande; como la destrucci\u00f3n del lenguaje. Una entidad que se hab\u00eda caracterizado por su hilo de voz mon\u00f3tono dedica sus \u00faltimos instantes a entonar una canci\u00f3n, que se quiebra y distorsiona a medida que su consciencia se desmonta. Y esto se presenta con comedici\u00f3n, casi desde la reverencia: forjando un ac\u00fasmetro (una voz cuyo origen no vemos) y elevando con \u00e9l la expresi\u00f3n de palabras al m\u00e1s alto rango en el proceso comunicativo.<\/p>\n<p>La m\u00edstica del <strong>ac\u00fasmetro, del sonido m\u00e1gico e imposible que no proviene de ninguna parte<\/strong>, desaf\u00eda la comprensi\u00f3n humana, lo que somos capaces de concebir; y, a mi juicio, invita a asentir en silencio, reconocer que Kubrick es m\u00e1s listo que nosotros y acceder a que esos esquemas con los que cre\u00edamos poder leer la pel\u00edcula, con los que a menudo leemos el mundo, no son necesariamente los \u00fanicos posibles, ni los m\u00e1s \u00fatiles.<\/p>\n<p>Si la canci\u00f3n de HAL, separada de su forma visible y tangible, sensible, consigue emocionar, no hay motivo para desde\u00f1ar la posibilidad de encontrar emociones en \u00e9l. Proyectar a HAL en un mapa de ideas y mensajes nos sugiere que lo que es, algo parecido a su esencia, a falta de un t\u00e9rmino mejor, tiene <strong>menos que ver con lo que parece que con lo que dice<\/strong>. HAL es HAL porque habla, y nosotros nos acercamos a \u00e9l y trascendemos nuestro lenguaje en tanto que le entendemos.<\/p>\n<p>Hemos suprimido hasta ahora la primera mitad de la cinta (ay, las pel\u00edculas de Kubrick, sugerent\u00edsimos binomios), pero volvamos a ella. Conviene regresar porque, asumido todo lo anterior\u00a0\u2013hay que mantener en la quijotera que este texto es una invitaci\u00f3n a ver con otros ojos y no la explicaci\u00f3n final, que no existe\u2013, la extensa secuencia de los monos es otra. Ya no pelean por la evoluci\u00f3n, ni evolucionan porque pelean;\u00a0<strong>evolucionan porque gritan de otra manera<\/strong>. Con la chuleta en la mano, los signos dan resultados que creo interesantes: la utilizaci\u00f3n de la primera herramienta, que Kubrick retrata como el albor de la especie, no es el triunfo de la violencia dentro de una naturaleza humana que resulta dif\u00edcil de delimitar; lo que hay es un trasvase de significados entre significantes. Lo que antes expresaban los chillidos y aspavientos de los primates ahora lo recoge la figura del hueso, que es tan garrote como palabra.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, la puerta est\u00e1 abierta. Lo de las alima\u00f1as peludas es una pista, una llave interpretativa que permita leer el resto de la cinta. La secuencia abstracta del viaje trascendental de Bowman, \u00bfes en verdad un salto a otro universo, un viaje en el tiempo o el nacimiento de una forma de vida? \u00a1A qui\u00e9n le importa! Lo que es, bas\u00e1ndonos solo en lo que se nos pone delante, es una descoordinaci\u00f3n, una p\u00e9rdida de las referencias. Bowman, catat\u00f3nico, pierde la capacidad de hablar porque solo as\u00ed puede zambullirse en nuevas formas de interacci\u00f3n. El alucin\u00f3geno montaje de Kubrick es, en este sentido, <strong>un descuadre entre los signos y lo que significan<\/strong>. La luz descompuesta como una funci\u00f3n de las posiciones del espectro electromagn\u00e9tico que la componen. El espacio, roto en dimensiones y planos. Lo visual, no m\u00e1s que sumas de formas y colores.<\/p>\n<p>Recuerdo, mientras miro esa escena por \u00bfcuarta vez?, ese cortometraje sobre la existencia misma que proyect\u00f3 el IBAFF en su d\u00e9cima edici\u00f3n, &#8216;A Creak In Time&#8217;, de McInnerney. Pienso tambi\u00e9n en la Long Island de Fitzgerald, que rezuma movimiento, energ\u00eda y matices, traducida a una torre de cinco estratos casta\u00f1os en la pintura expresionista de Esteban Vicente, uno de los dos \u00fanicos espa\u00f1oles involucrados en la ola abstracta de los Estados Unidos de mitad de siglo. Lo que Dave Bowman encuentra al t\u00e9rmino de su viaje no es necesariamente otro mundo, sino una lectura en otros lenguajes. <strong>La quiebra de nuestra forma de entenderlo, y la sugerencia de que hay otras<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo representar en el medio cinematogr\u00e1fico, si no, algo que ni siquiera alcanzamos a entender? Kubrick, que ha hecho algunas de las mejores obras modernistas y les ha dado tambi\u00e9n certeras rimas posmodernas (v\u00e9ase el uso de la canci\u00f3n en &#8216;Senderos de gloria&#8217; y &#8216;La chaqueta met\u00e1lica&#8217;, ambas suyas), entra con &#8216;2001&#8217; en un post-cine cuando otros apenas empezaban a dominar el cine a secas. Aprender a leer, en lugar de empe\u00f1arse en hablar.<\/p>\n<script type=\"text\/javascript\">\n\nvar addthis_config = {\"data_track_clickback\":false,\"data_track_addressbar\":false,\"data_track_textcopy\":false,\"ui_atversion\":\"300\"};\nvar addthis_product = 'wpp-3.1';\n<\/script><script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/s7.addthis.com\/js\/300\/addthis_widget.js#pubid=a321acb07f40401c9cfad9efe2fd3c2b\"><\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vosotros acuarentenados y yo en otro pa\u00eds. As\u00ed est\u00e1n la cosas. 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